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Buenas ganancias, negocio del cannabis le dio a Canadá más de US$35.000 millones

Según el informe, el gasto por persona al día está arriba de US$50, mientras que son dineros por consumo recreativo y una parte por medicinal

Mauricio Zuluaga

Tras la legalización del consumo recreativo de la marihuana hace más de tres años y medio, Canadá se convirtió en el primer país del G7 y del G20 en dar ese paso. De ahí que buena parte del entendimiento alrededor del impacto que la despenalización puede tener en la economía de una nación que opte por ese camino, venga de los resultados que vaya mostrando la experiencia canadiense.

El último informe realizado por Deloitte Canadá reveló que entre octubre del 2018, cuando entró en vigencia la legalización, y diciembre del 2021, las ventas totales de cannabis sumaron US$8.500 millones. De estos, US$5.800 millones, equivalentes al 68%, correspondieron a marihuana con fines recreativos. El restante 32% fueron en el segmento medicinal. El aporte total a la economía canadiense, sumando las inversiones de capital hechas en la industria para desarrollar la infraestructura productiva y para la comercialización, calculada en $29.000 millones dólares canadienses (US$22.300 millones), y otros factores que impactaron positivamente al PIB, totaliza $43.500 millones de dólares canadienses (US$33.500 millones).

“Otra forma de ver la contribución a la economía es esta: por cada dólar en ventas e invertido en capital, la industria aporta aproximadamente $1,09 dólares canadienses al PIB del país. Por cada US$1 millón en ventas el sector del cannabis sostiene aproximadamente cuatro trabajos en Canadá y Ontario”, describe el informe publicado por Deloitte.

En materia de empleo se calcula que el sector aporta 98.000 puestos de trabajo permanentes, cifra muy destacable.

Uno de los temas que mayor expectativa genera entre los países a la hora de evaluar una posible despenalización de la marihuana es su potencial aporte al fisco. Sobre ese tema el estudio destaca que los gobiernos federales y provinciales han recaudado $15.100 millones de dólares canadienses (US$11.600 millones). Esta cifra, que es el agregado de más de tres años, equivale a cerca del 0,7% del PIB canadiense, por lo que si se divide ese monto entre los años que lleva la medida, se tendría que el aporte promedio anual, vía impuestos, oscila entre 0,2 y 0,3% del PIB.

Sin embargo, hay que aclarar que la contribución ha venido creciendo año tras año, por lo que su peso en el recaudo es progresivo, y aún en condición de desarrollo.

En Ontario, principal provincia, donde vive cerca del 40% de la población canadiense, la medida entró en rigor seis meses después que en el resto del país, por lo que apenas en abril se completaron tres años de la legalización. En esta zona, que en extensión es del tamaño de Colombia, y donde se encuentran Toronto y la capital, Ottawa, se concentra la mayoría del mercado. A medida que el número de tiendas aquí ha venido creciendo, las cifras nacionales han ido mostrando un mayor progreso.

Hoy, la oferta legal de marihuana recreativa está sustentada en cerca de 780 productores con licencia para producir y comercializar cannabis a los retailers, y más de 2.700 tiendas a nivel nacional que atienden directamente a los consumidores de manera física. Según la encuesta anual de Statistics Canada, en 2021, 53% de los consumidores de marihuana aseguraron haberla adquirido de fuentes legales, lo que muestra un aumento en la migración hacia el mercado formal, pues en 2020 ese indicador estaba en poco más de 41%.

El principal argumento de quienes tradicionalmente se han opuesto a la legalización de la marihuana reposa sobre el riesgo de aumentar el consumo. Al tiempo que quienes promueven la despenalización argumentan las bondades económicas que tendría la industria del cannabis recreativo para los países productores.

La encuesta oficial de cannabis para 2021, hecha por el departamento de estadística canadiense, reveló que 25% de los consultados aseguraron haberlo consumido en los últimos 12 meses, lo que muestra una disminución de dos puntos porcentuales frente al estudio del 2020, donde dicha tasa era del 27%. Antes de la legalización esa tasa estaba alrededor del 22%, por lo que, si bien ha habido un aumento en el consumo, no se ha generado un crecimiento exponencial. Esto se ve reflejado también en lo que ocurrió con el mercado.

Y es que si bien es cierto que el valor de las ventas de marihuana legal es importante, toda vez que le ha restado más de la mitad del mercado a las fuentes ilícitas, también ha sido común ver a las compañías de cannabis acumular miles de millones en pérdidas, pues la demanda real dista mucho de las altas expectativas hechas antes de la legalización. Para 2021 se estimaba que el volumen de cannabis vendido, combinando el medicinal y recreativo, representaba cerca del 13% del volumen mensual de la producción sin empacar. Lo que claramente muestra alta oferta y baja demanda.

Así las cosas, lo ocurrido hasta ahora en Canadá ofrece aprendizajes que bien podrían aportar a que la discusión se salga de los extremos y el tema se pueda ver de una manera más realista. Es decir, lejos de las profecías que a priori advierten un aumento exponencial de los consumidores y de los vaticinios que presentan la industria como la salvación de las economías.

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