“Chile, Perú y Colombia tendrán mayor protagonismo por su clase media en ascenso”

Ripe

¿Qué países dominarán la economía mundial en 2050? Esta pregunta comenzó a obsesionar hace algún tiempo a Karen Ward, economista senior global de HSBC, y el año pasado terminó concretándose en un publicitado reporte sobre las 30 economías que liderarán el crecimiento a mediados de este siglo. A comienzos de año, Ward difundió un segundo reporte buscando dibujar los principales rasgos del mundo que nos aguarda para 2050 y que extendió su análisis a las 100 mayores economías del planeta.

¿Pero, tiene sentido hacer proyecciones a tan largo plazo en un mundo que se transforma cada vez más rápido? Y, sobre todo, ¿qué tan confiable puede ser este retrato?
 Ward reconoce que los supuestos de su reporte pueden cambiar de la noche a la mañana. Aunque su extenso marco temporal fue lo que más cautivó a la audiencia, la economista explica que su trabajo se trata más de la economía actual que de un imaginario mundo del futuro.

“Con frecuencia, al hablar con mis clientes, veía que restaban importancia al potencial de las economías emergentes, comentando que su crecimiento no podría sostenerse por la inflación u otros factores. Pero pasaban por alto el efecto de base, porque se trata de economías que vienen de muy atrás, y cualquiera de las reformas que han estado aplicando, en materias políticas o de educación, les permitirán crecer cómodamente a tasas de 10% y en forma sostenible por muchos años”, explicó a un grupo de periodistas latinoamericanos reunidos en las oficinas del banco, el corazón del centro financiero de Londres.

Los que sí hace el reporte de Ward es analizar las fuerzas que hoy están influyendo más sobre las perspectivas de crecimiento, como la demografía, la educación, y las políticas de gobierno, y de qué manera éstas se combinan y relacionan.

Nigeria tendrá en 2050 una población similar a la de EEUU. En el otro extremo está Ucrania, una economía que tiene una pésima demografía, con una población pequeña y que envejece aceleradamente, pero que en cambio cuenta con un altísimo nivel de educación y que le da ventajas en términos de eficiencia.

En América Latina, economías como Perú, Chile y Colombia, podrían tomar un mayor protagonismo a nivel mundial en el futuro, en gran medida porque cuentan con una gran clase media en ascenso. “Aunque tienen buenos sistemas de educación, que les permitirán adaptarse a las nuevas tecnologías, los salarios en estos países todavía son muy inferiores a los de Reino Unido, por ejemplo, lo que significa que los ingresos todavía tendrán mucho margen para crecer”.

La mejora de las regulaciones es otro factor que impulsa el potencial de economías en Latinoamérica, donde la amenaza de la hiperinflación parece haber quedado en el pasado. “Es increíble pensar que hace no tanto tiempo Brasil llegó a tener 500% de inflación y que ahora reclama por las emisiones de bonos de Europa que inyectan demasiada liquidez a su economía”, destaca la economista inglesa.


Un nuevo viejo mundo


Para Ward, el nuevo mundo que dibujan estas variables económicas hacia 2050 representa en realidad una normalización de las tendencias que se impusieron durante siglos, antes de un intervalo más bien breve desde el punto de vista histórico en que las pequeñas economías en Europa y Occidente predominaron sobre las antiguas potencias del este.

“El mundo está regresando a lo que existía en el pasado. Resultaba difícil entender que durante los últimos años estas pequeñas economías de Europa, como Suiza, con poblaciones de 5 millones de habitantes, superaran a gigantes como Indonesia, con 300 millones de habitantes. Hace mil años eran colosos como India y China, con grandes poblaciones y enormes recursos, los que dominaban el mapa de la economía mundial. Eso era lo lógico. Y ahora, está volviendo a suceder”. Y la actual crisis financiera sólo ha ayudado a acelerar este proceso. La liquidez que ha inyectado Europa, con billones de euros gastados para evitar un colapso, en la mayoría de los casos no se está quedando en la región, sino que en gran medida se va hacia las economías emergentes.

De todos modos, insiste, sus reportes no son un pronóstico acerca de un futuro predestinado. Sólo son comentarios respecto de las actuales tendencias económicas y muchas cosas aún podrían cambiar en los próximos años. “La migración hacia las economías desarrolladas podría afectar la trayectoria de la demografía y las buenas políticas que se están aplicando en algunos países no están garantizadas”.

El crecimiento de las poblaciones y el aumento de sus ingresos también pondrá presión sobre los recursos naturales, con los precios del petróleo de por sí bastante altos actualmente. Sin embargo, confía que las autoridades sigan aplicando medidas adecuadas, como mejoras en la eficiencia energética. “China es un buen caso. El gobierno allá sabe exactamente cuánta energía y cuántos alimentos va a necesitar para los próximos diez años y ya está trabajando para eso”.

TEMAS


América Latina