Colombia cae al puesto 59 en el Índice Mundial de Competitividad realizado por el IMD
jueves, 18 de junio de 2026
El informe mide la capacidad de los países para crear y mantener un entorno que favorezca la competitividad empresarial, la inversión, la productividad y el crecimiento económico
Colombia perdió terreno en el escenario internacional de competitividad. De acuerdo con el más reciente Índice Mundial de Competitividad 2026 del International Institute for Management Development, IMD, el país descendió cinco posiciones y pasó del lugar 54 al puesto 59 entre 70 economías evaluadas, ubicándose en la parte baja de la clasificación global y por detrás de varios países de la región.
El informe mide la capacidad de los países para crear y mantener un entorno que favorezca la competitividad empresarial, la inversión, la productividad y el crecimiento económico. La medición incorpora variables relacionadas con desempeño económico, eficiencia gubernamental, eficiencia empresarial e infraestructura.
Según los resultados publicados por el IMD, Singapur recuperó el liderazgo mundial al ubicarse en el primer lugar, seguido por Hong Kong, que ascendió una posición. En tercer lugar quedó Suiza, que cedió dos puestos frente a la medición anterior. El grupo de las diez economías más competitivas del mundo lo completan Taiwán, Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Estados Unidos.
Uno de los movimientos más destacados dentro del ranking fue el ascenso de Estados Unidos, que avanzó tres posiciones hasta el décimo lugar, mientras que economías asiáticas como China y Arabia Saudita ganaron cuatro posiciones cada una y se ubicaron en los puestos 12 y 13, respectivamente. También sobresalieron los avances de Luxemburgo, que escaló seis lugares, y Malasia, que registró una mejora de ocho posiciones hasta alcanzar el puesto 15.
En contraste, algunas economías desarrolladas experimentaron fuertes retrocesos. Lituania cayó 13 puestos, el mayor descenso dentro de las primeras 40 economías, mientras que Bélgica y República Checa perdieron ocho lugares cada una. También registraron deterioros significativos Canadá, Noruega, Finlandia e Islandia.
Chile sigue liderando la región
Dentro de América Latina, Chile se mantuvo como la economía mejor posicionada, ocupando el puesto 43, aunque descendió una casilla frente al año anterior. Le siguieron Argentina, que avanzó cuatro posiciones hasta el lugar 58, y Colombia, que quedó en la posición 59.
Más abajo se ubicaron Perú en el puesto 60, México en el 62, Brasil en el 65 y Venezuela en el último lugar del ranking, ocupando la casilla 70 por segundo año consecutivo.
La caída de Colombia implica que el país perdió ventaja frente a varias economías emergentes que lograron mejorar sus indicadores de productividad, eficiencia institucional e inversión. Además, el resultado refleja una tendencia de deterioro respecto a años anteriores. En 2022 Colombia ocupaba la posición 57; en 2023 cayó al puesto 58; en 2024 logró recuperar una casilla hasta el lugar 57; en 2025 alcanzó su mejor resultado reciente al ubicarse en el puesto 54; y en 2026 volvió a descender hasta la posición 59.
El principal problema es la eficiencia gubernamental
El perfil económico del IMD muestra que el mayor rezago de Colombia continúa siendo la gestión pública. En el componente de eficiencia gubernamental, el país cayó hasta la posición 68 de 70 economías, una de las peores clasificaciones de toda la medición, con una puntuación de apenas 20,3 puntos.
Este resultado contrasta con otros componentes donde el desempeño es relativamente mejor. En eficiencia empresarial, Colombia ocupó el puesto 51; en desempeño económico, el lugar 53; y en infraestructura, la posición 57.
Los datos evidencian que las principales debilidades del país siguen concentrándose en aspectos relacionados con las finanzas públicas, la estabilidad regulatoria, la capacidad institucional y la generación de condiciones favorables para la inversión.
Los desafíos que identifica el IMD
El informe plantea cinco retos prioritarios para que Colombia recupere competitividad en los próximos años.
El primero es mejorar la gestión de las finanzas públicas y reducir el déficit fiscal, un aspecto que ha cobrado relevancia en medio de las discusiones sobre sostenibilidad de la deuda y las presiones sobre las cuentas del Gobierno Nacional.
El segundo desafío consiste en equilibrar la reducción de las tasas de interés con el control de la inflación, buscando impulsar el crecimiento económico sin comprometer la estabilidad de precios.
Asimismo, el IMD advierte sobre la necesidad de mejorar la calidad del empleo y cerrar las brechas de género en el mercado laboral, factores considerados fundamentales para aumentar la productividad y el bienestar.
La entidad también señala la importancia de fortalecer la colaboración entre el sector público y el privado para impulsar la inversión, especialmente en proyectos que permitan ampliar la capacidad productiva del país.
Finalmente, el organismo subraya que Colombia debe avanzar hacia un modelo de crecimiento sustentado en la innovación, la tecnología y los aumentos de productividad, elementos que cada vez tienen un mayor peso en la competitividad global.