Hacienda

Colombia cayó cinco puestos en el Índice Global de Competitividad realizado por el IMD

Gráfico LR.

El Ranking de Competitividad Mundial de IMD posicionó al país en el puesto 59 entre 70 economías; en lo alto del índice están Singapur y Hong Kong

Cristian Acosta Argote

IMD reveló el Ranking de Competitividad Mundial 2026, en el que Colombia no solo quedó entre los últimos lugares, sino que cedió puestos en comparación con la medición del año anterior. El país bajó cinco lugares y quedó en el escaño 59 entre 70 economías medidas en el índice. En lo más alto del ranking están Singapur, Hong Kong, Suiza, Taiwán y Emiratos Árabes Unidos.

Por otro lado, las naciones con el peor desempeño fueron Venezuela, Namibia, Nigeria, Mongolia y Botsuana.

A nivel regional, el panorama cambia un poco, pues Chile es el primero en América Latina con una posición global de 43, seguido de Argentina (58), Colombia y Perú (60). También está México, Brasil y Venezuela, con puestos globales de 62, 65 y 70, respectivamente.

Panorama colombiano

IMD otorgó calificaciones negativas en todas las variables de Colombia. Por ejemplo, en desempeño económico bajó del puesto 49 al 53. En eficiencia gubernamental descendió del 65 al 68, mientras que en eficiencia empresarial pasó del 47 al 51. El país también cayó en infraestructura al pasar de 56 el año pasado a 57 en 2026.

LOS CONTRASTES

  • Raúl Ávila Docente de regulación y economía de la Universidad Nacional

    “El nuevo gobierno tiene que llegar con una política muy fuerte de reindustrialización, cadenas de valor y productividad para generar valor agregado”.

  • Alejandro EspitiaDocente de macroeconomía de la Universidad Javeriana

    “Para mejorar la competitividad se necesitan regulaciones menos excesivas, más facilidad para hacer negocios y el cumplimiento de las normas”.

IMD afirma que entre los desafíos está mejorar la gestión de las finanzas públicas para reducir el déficit fiscal. Recomienda, de igual forma, equilibrar la reducción de los tipos de interés con el control de precios, así como mejorar la calidad del empleo y reducir las brechas de género presentes en la economía. La colaboración entre los sectores público y privado para impulsar la inversión debe ser una necesidad. También lo es la promoción del crecimiento económico con base en la innovación y la productividad.

Raúl Ávila, docente de regulación y economía de la Universidad Nacional, aseguró que el próximo gobierno deberá tener en cuenta varios ítems para mejorar la competitividad local.

En primer lugar, las industrias deben poner su foco en los mercados internacionales para tener un mayor desarrollo agregado en materia de producción. Como segundo término, es importante el desarrollo de una política agraria para mejorar las políticas agroindustriales, la redistribución de los ingresos y la industrialización para generar mayor rendimiento por cada hectárea.

“En el tema industrial, sobre todo, debe haber valor agregado, incluir el desarrollo tecnológico, impulsar cadenas que impulsen la industria y el empleo. Esto, sobre todo en el tema de competitividad, tiene que reflejar una política que pueda hacer inserción de unidades productivas a escala, lo cual fortalezca el aparato productivo en ramas en las cuales nosotros podamos tener ventajas competitivas con nuestros pares regionales o incluso exportar a otros mercados”, dijo.

El experto agregó que el crecimiento que necesita Colombia se hace a través de aliados, como los mercados asiáticos, las rutas comerciales con Estados Unidos y vecinos próximos como Venezuela. La competitividad también nace de un concepto de salarios, costos laborales y empresas. El experto dijo que para las unidades productivas está siendo muy costoso generar empresa e insertarse en los mercados.

“El nuevo gobierno tiene que llegar con una política muy fuerte de reindustrialización, un tema de cadenas de valor, propuestas productivas, generar unión en temas que conecten la producción primaria de bienes y servicios con valor agregado. Y eso tiene unas políticas bastante fuertes: aprender de nuestros aliados, de la transparencia, la adopción y la adaptación de tecnología”, concluyó el docente.

Alejandro Espitia, docente de desarrollo y macroeconomía de la Universidad Javeriana, explicó que, para mejorar la competitividad local, se necesita un cóctel de iniciativas: normas menos restrictivas, regulación menos excesiva, más facilidad para hacer negocios y, efectivamente, mayor competencia.

Sobre el índice, IMD asegura que la competitividad de una economía no puede reducirse a su PIB, productividad o niveles de empleo. Debe medirse al considerar una completa matriz de dimensiones políticas, sociales y culturales.

La entidad afirma que la competitividad es sinónimo de calidad de vida y tanto los gobiernos como las empresas tienen los papeles principales para lograr el objetivo.

La competitividad está ligada al crecimiento económico y por ello es importante tener presentes las proyecciones de la Cepal para la región: América Latina y el Caribe crecerá cerca de 2,2% en 2026, en un contexto internacional marcado por los conflictos geopolíticos.

“Este resultado refleja un entorno externo más complejo que el anticipado a finales del pasado año, caracterizado por mayores tensiones geopolíticas, condiciones financieras restrictivas y el resurgimiento de presiones inflacionarias a nivel global”, dijo la entidad.

A nivel regional, el crecimiento se limitará de forma importante por un menor dinamismo del consumo privado. Aunque la inversión está mostrando señales de recuperación, sigue siendo moderada en la mayoría de los países de América Latina. Desde el segundo semestre del año pasado se observó una desaceleración de la actividad económica, sobre todo en las principales economías de la región.

En materia de empleo, el organismo afirma que los países mostrarán una expansión moderada, mientras que los efectos inflacionarios globales también repercutirán en el costo de la vida en esta parte del mundo.

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