Colombia en Londres es consecuente con su posición internacional

Luis Fernando Vargas Alzate

En muchos rincones del mundo, en los que apenas se registra servicio de televisión, se sigue con atención el desenlace de los Juegos Olímpicos, aunque no en todos ellos se pueda festejar como se hace en Colombia, un país con infinitos problemas para sus deportistas, recursos limitados y relativa poca planificación en muchas de las ligas a las cuales se encuentran adscritos. No obstante esas dificultades, la lógica percibida en el desarrollo de la actividad deportiva debería tener felices a los colombianos y tranquilos a muchos otros habitantes del globo.

Sin querer reiterarse con la historia, es pertinente recordar que el desarrollo de los Juegos Olímpicos tradicionalmente se ha entendido como una dinámica de demostración de poder, tanto político como económico y social. Por lo menos así lo ha dejado escrito la historia, aún con las diversas excepciones a la norma. Una de ellas, por ejemplo, la ratificación de Jamaica como potencia mundial en la prueba reina: la carrera de los 100 metros planos. Usain Bolt renueva su imagen de indestronable en dicha competencia.

Si se da un vistazo a la historia más cercana a nuestras generaciones, puede verse cómo el ganador de las justas ha sido quien en su momento presentó un mejor desenvolvimiento internacional en las múltiples áreas. Las últimas competencias, desarrolladas hace cuatro años en Beijing, le dieron una formidable posición a China, con 51 medallas de oro y un total de 100 alcanzadas en las justas. Dejando atrás a los Estados Unidos con apenas 36 medallas doradas, aunque con mayor cantidad de preseas en la suma total (110).

Cuatro años antes del evento citado, la competición había tenido lugar en Atenas (Grecia), cuna de las competencias surgidas en el siglo VIII a de C., y dejó como claro vencedor a los Estados Unidos (102 medallas en total) sobre una República Popular de China que sólo sumó 63 metales, 32 de ellos de oro; mientras que los norteamericanos lograban 36. Y en los Olímpicos de 2000, en Sidney (Australia), también Estados Unidos había dejado clara la superioridad sobre sus rivales, alcanzando 91 preseas en total, 36 de las cuales fueron de oro. En aquella oportunidad, China logró la tercera posición y fue desplazada por la Federación de Rusia.

Como puede percibirse, la tradición olímpica ha sido una lucha entre poderosos. Cuando se revisa lo que pasó en los 90 y algunas décadas atrás, la situación no fue diferente. Lucha directa entre los Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1992, por ejemplo, en los juegos desarrollados en Barcelona, la victoria fue para una “coalición” de ex repúblicas socialistas soviéticas, que se impusieron por ocho medallas de oro sobre la delegación estadounidense. En definitiva, las competencias olímpicas de verano son el espacio propicio para demostrarle al mundo en qué posición se encuentra determinado actor en el sistema internacional. Las de 2012 no son la excepción. Una lucha férrea entre China y los Estados Unidos de América así lo está revelando. Pero también lo evidencia el rol de delegaciones como la colombiana que, por primera vez en su historia, se ubica en tan honrosa posición.

A pesar de los diversos comentarios que muchas personas expresan sobre el desempeño de los deportistas colombianos en Londres, muchos de ellos rayando en la ignorancia, la realidad sustenta la notable ubicación del país en el escenario internacional. Todo el esfuerzo de los últimos tres gobiernos para posicionar a Colombia en mejor lugar empieza a dar frutos en muchas áreas.

Las medallas alcanzadas no son sólo el resultado del entrenamiento y la calidad de los deportistas. Además de ello, está la integralidad de un país que empieza a dejar de lado la improvisación y que se ocupa mucho más por la afinidad en los procesos.

Al momento de escribir esta reflexión, Colombia ocupa la posición número 38 en las justas olímpicas, prevaleciendo, por ejemplo, sobre España, Grecia y Turquía. Y sólo cuatro latinoamericanos le superan. En las relaciones internacionales de hoy, Colombia está, por tanto, ocupando posiciones ventajosas que pueden ser leídas desde la “simple” participación en las competencias de Londres 2012 y sus resultados.