Colombia es el séptimo en la región en índice de polarización política de Our World
miércoles, 6 de mayo de 2026
Un estudio de Our World in Data sobre polarización muestra que Colombia se ubica en la posición 28 a nivel global, con puntaje de 1,89 en 2025, tras subir desde 0,68 en 2023
La polarización política presenta un escenario en el que las diferencias entre grupos dejan de ser solo opiniones distintas y se convierten en distancias difíciles de cerrar, donde cada lado confía cada vez menos en el otro y en las instituciones. Este fenómeno suele crecer en contextos de inconformidad económica, cambios políticos bruscos y debates públicos más intensos, amplificados por redes sociales y discursos que priorizan la confrontación. Un estudio realizado por Our World in Data calificó a los países que presentan el mayor índice de polarización política en el mundo.
“El aumento de la polarización se debe a una ampliación de las expectativas de la gente. La información aumenta las expectativas y eso hace que se generen frustraciones por no poder cumplirlas. Y son expectativas que se quieren cumplir a corto plazo, lo que es complejo”, afirmó Alejandro Espitia, politólogo y docente de la Universidad Javeriana.
Colombia históricamente se ha visto afectada por esta situación y, en los últimos dos años, ha empeorado 1,21 puntos porcentuales, pasando de 0,68 puntos en 2023 a 1,89 en 2025. Recientemente, el conflicto armado, los procesos de paz y las diferencias sobre el rumbo del país han mantenido esa división en la opinión pública.
Si se observa el panorama de la región, el país se ubica séptimo en el listado de los territorios con más polarización política. En el ranking general aparece en la posición 28. Brasil lideró en este aspecto con 3,22 puntos, seguido de Nicaragua con 3,14 y Perú con 2,52. Espitia destacó que la clave de la polarización es la afinidad de la gente a distintos grupos, por lo que, en el primer caso, “es una cosa más de izquierda y derecha”.
En el caso de Nicaragua, las crisis sociales y políticas, sumadas a la dictadura que han vivido en los últimos años, han hecho del territorio uno de los más polarizados, incluso ubicándolo en la sexta posición a nivel global. Por otro lado, Perú se ve mayormente afectado por su constante cambio de presidente en los últimos años.
Venezuela (2,23), México (2,13) y Argentina (1,90) continúan en el listado regional. Los dos países sudamericanos han afrontado diferentes crisis en los últimos años, por lo que, aunque su situación mejora con el paso del tiempo, la inestabilidad persiste en los territorios.
¿Cómo están los demás?
A nivel global, el ranking muestra que los países con mayores niveles de polarización no responden a una sola realidad, sino a distintos tipos de crisis que terminan produciendo un mismo efecto. Myanmar encabeza la lista con 3,68, en un contexto marcado por conflictos internos y fuertes tensiones políticas. Le siguen Turquía con 3,36 y Polonia con 3,35, dos países donde el debate político se ha vuelto cada vez más intenso en medio de cambios en sus sistemas institucionales y disputas por el rumbo del Estado.
Bielorrusia aparece en el quinto lugar con 3,18, en medio de un escenario político cerrado y con baja confianza en las instituciones, mientras que Yemen, con 2,81, refleja cómo los conflictos prolongados también profundizan la división social.
En este grupo también se encuentran países como Rumania con 2,55, Hungría con 2,47 y Malasia con 2,45, donde las tensiones políticas se han visto alimentadas por reformas, disputas entre partidos y cuestionamientos a las instituciones. Madagascar, Bangladesh y Afganistán completan parte de este bloque con niveles superiores a 2,3.
En estos casos, la mezcla de problemas políticos, dificultades económicas y cambios sociales acelerados ha hecho que las diferencias entre las personas sean cada vez más fuertes. Estados Unidos también aparece en este grupo con 2,30, lo que muestra que incluso en países con una larga tradición democrática, la polarización puede aumentar cuando los debates se vuelven más intensos y la sociedad se divide más.
En algunos países pesa más la historia de conflictos o crisis políticas; en otros, la desconfianza en las instituciones o la percepción de que el sistema no responde a las necesidades de la gente.
Los menos polarizados
En el otro extremo del listado, los países con menores niveles de polarización muestran una dinámica distinta. Omán aparece como el país con menor polarización con -2,97, seguido por Irlanda con -2,49 y Santo Tomé y Príncipe con -2,37. También destacan Uruguay con -1,81, Japón y Estonia con -1,74, Dinamarca con -1,65 y Suiza con -1,52. En estos casos, las diferencias políticas no desaparecen, pero se manejan de una forma menos conflictiva, lo que hace que el debate público sea más tranquilo y estable.
Otros países como Nueva Zelanda con -1,42, Letonia con -1,35 y Paraguay con -1,27 refuerzan esta tendencia, mostrando que es posible mantener desacuerdos sin que estos escalen a niveles altos de división. En general, estos casos suelen estar asociados a instituciones más sólidas, mayor confianza en el sistema político y reglas de juego más claras, lo que reduce la percepción de que las decisiones públicas responden únicamente a intereses de un grupo.
En varios de los países con altos niveles de polarización también se observa un patrón común: la política cambia muy rápido. Hay elecciones frecuentes, decisiones que generan polémica y líderes que elevan el tono del debate. Todo esto hace que las personas se aferren más a sus posturas y que cada vez haya menos espacio para puntos intermedios.
También influye la forma en que circula la información. Hoy en día, muchas personas consumen contenidos que confirman lo que ya piensan, lo que hace que las opiniones se vuelvan más firmes y que sea más difícil entender al otro. Así, la división no solo se queda en la política, sino que se refleja en cómo la gente interpreta lo que pasa en el país.
La división suele ser similar entre los mismos territorios de cada continente
En América y África, la polarización suele estar más relacionada con crisis políticas, desigualdad y cambios frecuentes en el poder, lo que intensifica las divisiones. En Europa, el panorama es más variado, con países donde han aumentado las tensiones por reformas o disputas políticas recientes, y otros donde el debate se mantiene más estable. En Asia, está muchas veces influenciada por conflictos internos, mientras que en Oceanía, los niveles tienden a ser más bajos debido a contextos más estables y una mayor confianza en las instituciones.