Colombia está a mitad de tabla en el primer índice de prosperidad del IMD este año
martes, 21 de abril de 2026
Entre los ocho niveles del índice del IMD, el cual evalúa la prosperidad más allá del PIB de un país, en 2026 Colombia se ubicó en el cuarto, con desbalance en el pilar de gobernanza
En el primer índice de prosperidad para América Latina y el Caribe del Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión (IMD, por sus siglas en inglés), Colombia se ubicó en el cuarto nivel (B2) entre ocho niveles de rendimiento, junto a países como Ecuador, Paraguay y República Dominicana. Es decir, se ubicó en la mitad exacta del ranking de prosperidad para la región.
“La región ha logrado avances en ámbitos que abarcan sus instituciones, las preocupaciones sociales y su capacidad económica. Sin embargo, la prosperidad, así como la calidad de vida, sigue estando fragmentada y distribuida de forma desigual”, señaló Arturo Bris, director del IMD World Competitiveness Center, en el informe para LAC.
Así, el panorama de la prosperidad en la realidad colombiana se encuentra en un estado intermedio, caracterizado también por una ‘fragmentación interna’, donde los avances y el crecimiento parcial no logran consolidarse en un desarrollo general para todos.
¿Cómo se midió?
En vez de basarse principalmente en el Producto Interno Bruto, PIB, para medir la prosperidad en un país, este índice tiene en cuenta cuatro pilares fundamentales: los desafíos económicos, la gobernanza e instituciones, la dinámica empresarial y el empoderamiento social en un país. Así, ubica a los países dentro de ocho niveles de rendimiento que van desde A1 (el más alto) hasta D2 (el más bajo), observando cómo interactúan estos cuatro pilares y si tienen un desempeño equilibrado o no dentro de la economía. Este informe agrupa a los países en niveles en vez de asignarles un ranking de uno a 34, porque este ocultaría la heterogeneidad que existe entre los países de la región. El IMD señala que la prosperidad en América Latina y el Caribe no avanza en una línea recta y fluida, por lo que agruparlos puede, más bien, revelar patrones estructurales y proporcionar una visión más realista de cómo está distribuida la prosperidad en la región.
¿Qué pasó con Colombia?
El informe señala que existe una acumulación de restricciones y desajustes en los diferentes pilares, que terminan reforzándose entre sí y no logran sacar a Colombia de su posición intermedia. El país, no obstante, cuenta con las suficientes capacidades económicas, así como con el tamaño necesario para impulsar una mejor prosperidad. El problema radica, entonces, en el desbalance de los pilares medidos por el IMD.
Mientras que en los otros tres pilares el país tiene una posición ‘positiva’, en el pilar de gobernanza e instituciones presenta un nivel D1. El país carece de un marco institucional robusto que respalde el crecimiento, por fenómenos como el nepotismo estructural y la falta de confianza ciudadana y empresarial en el Estado, mostró el informe.
Por otro lado, los pilares de desafíos económicos y dinámica empresarial se mantienen en un nivel B2. Esto se debe a que la capacidad de las empresas colombianas para escalar, innovar y elevar la competitividad de toda la economía choca con varias restricciones de gestión: las pymes compiten con las grandes corporaciones en capacidad tecnológica, existe una alta informalidad en el mercado y también hay un acceso restringido al financiamiento a largo plazo.
Respecto al último pilar, el informe explica cómo una tendencia regional se puede evidenciar en la realidad de un país. En empoderamiento social, la cobertura en educación, salud y conectividad que ha logrado el país en los últimos años no se ha traducido efectivamente en una verdadera movilidad social. Las brechas de calidad en estos servicios son muy grandes, lo que termina perpetuando la inequidad y no mejora la prosperidad para todos en el país.
¿Qué recomienda el IMD?
No abordar reformas limitadas a un solo dominio. El informe del Instituto explica que las mejoras que se limitan a un solo aspecto, como el económico, no logran mejorar la prosperidad general. Así, es fundamental abordar la desalineación simultánea entre las dimensiones de la economía, la institucionalidad, la gestión empresarial y la dimensión social.
Chile y Costa Rica, los únicos países en el primer nivel del índice del IMD
Solo Chile y Costa Rica se ubicaron en el primer nivel (A1) del índice de prosperidad del IMD. A diferencia de los otros países que destacan en un solo pilar o dos, ambos tienen un desempeño equilibrado y demuestran marcos institucionales predecibles, una mayor integridad pública, así como una buena productividad en general, oportunidades más accesibles y sus condiciones macroeconómicas son más positivas que las del resto de países de la región. En contraste, en el siguiente nivel (A2) hubo 6 países.