Colombia, octava en matemáticas y cuarta en lectura en Latam en las pruebas Pisa
martes, 8 de septiembre de 2026
Los resultados de las pruebas Pisa 2025 muestran que el país mantiene un desempeño desigual frente a sus pares de la región: obtuvo 381 puntos en matemáticas y 399 en lectura, y permaneció por debajo del promedio de la Ocde en ambas áreas
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Los resultados de las pruebas Pisa 2025 volvieron a mostrar las dificultades que enfrentan los sistemas educativos de América Latina para cerrar la brecha frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). Colombia no fue la excepción: aunque se mantiene lejos de los últimos lugares de la región, sus resultados evidencian que todavía existe un rezago importante, especialmente en matemáticas.
En la edición de 2025, que evalúa las capacidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias, Colombia obtuvo 381 puntos en matemáticas, resultado que la ubicó en el octavo puesto entre los países latinoamericanos incluidos en la medición y en la posición 53 a nivel global. En lectura, el desempeño fue relativamente mejor: alcanzó 399 puntos, con lo que ocupó el cuarto lugar regional y el puesto 52 global.
En los dos componentes, sin embargo, el país permaneció por debajo del promedio de la Ocde, lo que significa que, pese a su posición dentro de América Latina, Colombia continúa enfrentando una brecha frente a los sistemas educativos de las economías desarrolladas que participan en la evaluación.
El contraste entre las dos áreas es uno de los principales elementos que dejan los resultados. Mientras en matemáticas Colombia aparece en la segunda mitad del grupo latinoamericano, en lectura logra posicionarse entre los cuatro mejores de la región. La diferencia de 18 puntos entre ambos resultados también evidencia que las mayores dificultades están concentradas en el desarrollo de competencias matemáticas.
Matemáticas, el principal rezago
En matemáticas, Colombia alcanzó los 381 puntos, un resultado inferior al de Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Argentina, México y Ecuador. Chile lideró el listado latinoamericano con 436 puntos, seguido por Uruguay, con 423, y Brasil, con 408. Perú obtuvo 390 puntos y Argentina 389, mientras que México llegó a 388 y Ecuador a 385.
Colombia, con 381 puntos, quedó apenas por debajo de Ecuador, pero por encima de El Salvador, República Dominicana y Guatemala. Estos últimos registraron 346, 339 y 337 puntos, respectivamente.
La posición regional muestra que Colombia no se encuentra en el extremo inferior de América Latina, pero tampoco consigue ubicarse entre los sistemas con mejor desempeño. De hecho, entre los 11 países o economías latinoamericanas incluidos en la clasificación de matemáticas, el país ocupó el octavo lugar.
La diferencia frente al líder regional también resulta significativa. Entre los 436 puntos de Chile y los 381 de Colombia existe una distancia de 55 puntos, lo que muestra que dentro de América Latina persisten diferencias importantes en las capacidades matemáticas de los estudiantes.
El resultado adquiere mayor relevancia porque las matemáticas constituyen una de las áreas centrales de Pisa y están relacionadas con la capacidad de los estudiantes para aplicar conocimientos a problemas de la vida cotidiana, interpretar información y resolver situaciones que requieren razonamiento.
Por eso, más allá de la posición específica que ocupa cada país, el dato colombiano evidencia que el reto no consiste únicamente en mejorar posiciones dentro del ranking latinoamericano, sino en elevar el nivel general de las competencias que adquieren los estudiantes antes de terminar su etapa escolar.
Lectura muestra un panorama diferente
El comportamiento de Colombia cambia cuando se analiza el componente de lectura. Con 399 puntos, el país ocupó el cuarto lugar entre los países latinoamericanos, únicamente detrás de México, Uruguay y Chile. En el listado global se ubicó en la posición 52.
México lideró la clasificación regional en lectura con 408 puntos, seguido por Uruguay, con 405, y Chile, con 403. Colombia quedó en 399, mientras que Costa Rica obtuvo 384 y Perú 382. Más abajo aparecieron Brasil, con 377 puntos; Argentina, con 367; Ecuador y El Salvador, ambos con 366; República Dominicana, con 346, y Guatemala, con 334.
El resultado colombiano en lectura, por tanto, es relativamente más favorable que el obtenido en matemáticas. La distancia con México, que encabeza la región, es de apenas nueve puntos, mientras que frente a Guatemala, que ocupa el último lugar latinoamericano, la diferencia llega a 65 puntos.
Esta posición permite identificar una de las principales características del desempeño colombiano en Pisa 2025: el país presenta mejores resultados relativos en lectura que en matemáticas.
Sin embargo, la cuarta posición regional no debe interpretarse como que Colombia ya alcanzó niveles comparables con los de la Ocde. El país continúa clasificado por debajo del promedio de esa organización, por lo que el desafío sigue siendo mejorar el aprendizaje de los estudiantes de manera estructural.
América Latina mantiene la distancia
Los resultados también muestran que el problema no es exclusivo de Colombia. En términos generales, todos los países latinoamericanos incluidos en las clasificaciones permanecieron por debajo del promedio de la Ocde. La región presenta, además, comportamientos muy diferentes. Chile aparece como el referente latinoamericano en matemáticas, con 436 puntos, mientras que Uruguay ocupa el segundo lugar con 423. Brasil alcanza 408 puntos y se ubica tercero.
En el otro extremo, Guatemala registra 337 puntos y República Dominicana 339. La diferencia entre Chile y Guatemala alcanza 99 puntos, una distancia que ilustra las enormes disparidades existentes dentro de los propios sistemas educativos latinoamericanos.
En lectura, la brecha también es amplia. México lidera con 408 puntos, mientras Guatemala cierra la clasificación con 334. La diferencia entre ambos llega a 74 puntos.
Así, aunque América Latina comparte el rezago frente a la Ocde, los resultados no son homogéneos. Algunos países consiguen mejores desempeños y otros se encuentran mucho más alejados de los niveles alcanzados por los sistemas educativos de referencia.
Colombia queda mejor en lectura que en matemáticas
Si se observan conjuntamente las dos clasificaciones, Colombia presenta una particularidad: su desempeño en lectura es considerablemente mejor que el registrado en matemáticas dentro del contexto regional.
En matemáticas, los 381 puntos le alcanzaron para ocupar el octavo puesto latinoamericano. En lectura, los 399 puntos la llevaron al cuarto lugar. Esto representa una diferencia de cuatro posiciones dentro de la clasificación regional, una señal de que las dificultades del sistema educativo colombiano no se distribuyen de la misma manera entre las áreas evaluadas.
También existe una diferencia de puntaje de 18 puntos entre lectura y matemáticas a favor de la primera.
Chile lidera, pero tampoco alcanza el promedio de la Ocde
Otro de los elementos que dejan las pruebas es que el liderazgo latinoamericano no significa necesariamente alcanzar los niveles de desempeño de la Ocde. Chile encabeza la región en matemáticas con 436 puntos y ocupa el puesto 36 global. En lectura obtiene 403 puntos y aparece tercero entre los países latinoamericanos.
Uruguay también registra un desempeño destacado dentro de la región, con 423 puntos en matemáticas y 405 en lectura.
Brasil, por su parte, ocupa el tercer lugar latinoamericano en matemáticas con 408 puntos, aunque en lectura baja hasta el séptimo puesto, con 377.
Esto demuestra que no existe un único patrón de desempeño educativo en América Latina. Algunos países tienen mejores resultados en matemáticas, mientras que otros muestran un comportamiento relativamente más favorable en lectura.
Los resultados de Pisa 2025 también reflejan retrocesos o estancamientos en varios de los principales sistemas educativos de la región.
Argentina y México registraron fuertes caídas en matemáticas, mientras Brasil, Colombia y Costa Rica presentaron resultados estancados. Chile, por su parte, retrocedió tanto en matemáticas como en lectura.
En el caso colombiano, el estancamiento adquiere especial importancia porque significa que el sistema educativo enfrenta dificultades para conseguir mejoras sostenidas en competencias fundamentales.
El desafío, por tanto, no es únicamente subir algunos puestos en el ranking regional. La prioridad está en conseguir avances que permitan reducir de manera progresiva la distancia frente al promedio de la Ocde y, al mismo tiempo, cerrar las brechas que existen dentro de América Latina.
El reto educativo va más allá del ranking
Los resultados de Pisa suelen ser observados principalmente a través de las posiciones que ocupa cada país, pero la información permite una lectura más amplia. En el caso de Colombia, aparecer en el cuarto lugar regional en lectura podría verse inicialmente como un resultado positivo. No obstante, el hecho de que el país permanezca por debajo del promedio de la Ocde indica que una buena posición dentro de América Latina no necesariamente representa un desempeño alto a escala internacional.
Lo mismo sucede con matemáticas. Colombia ocupa el octavo lugar regional, pero la distancia con los países que lideran la región evidencia que todavía hay un amplio espacio de mejora.
Por eso, uno de los principales mensajes de Pisa 2025 es que el sistema educativo colombiano enfrenta un doble desafío: mejorar su desempeño absoluto y reducir las diferencias frente a los países que muestran mejores resultados.
El desempeño en estas pruebas no solo permite evaluar el sistema educativo. También ofrece una señal sobre las capacidades con las que los jóvenes ingresarán posteriormente a la educación superior y al mercado laboral.
Las competencias matemáticas y de lectura son fundamentales para interpretar información, resolver problemas, tomar decisiones y adaptarse a entornos laborales que cada vez requieren mayores capacidades analíticas.
Por eso, los resultados de Pisa tienen una dimensión que va más allá de las aulas. Un sistema educativo con dificultades para elevar el nivel de sus estudiantes también enfrenta el reto de preparar adecuadamente el capital humano que necesitará la economía en los próximos años.