Colombia registra el mayor deterioro fiscal de la región de acuerdo con la Cepal
jueves, 7 de mayo de 2026
Economías como Panamá, Nicaragua y México destacaron por su fortalecimiento fiscal. En contraste, Colombia, Guatemala y Uruguay registraron los resultados más bajos
América Latina enfrenta un nuevo capítulo en su historia fiscal, marcado por contrastes entre países que logran ordenar sus cuentas y otros que siguen presionados por el costo del endeudamiento y las demandas internas de gasto. Las cifras más recientes de la Cepal muestran que, aunque hay señales de mejora en el balance primario de varias economías, el pago de intereses se está convirtiendo en un factor determinante para la sostenibilidad fiscal.
Colombia se ubica como el país con el mayor deterioro fiscal de la región en 2025, con un resultado negativo de -1,2% (cifras distintas a las del déficit fiscal del año pasado, que fue de 6,4%), en un momento en que varias economías de la región muestran señales de ajuste y mejora en sus cuentas públicas.
Las cifras evidencian una brecha cada vez más amplia. Economías como Panamá (2,5%), Nicaragua (1,5%) y México (1,3%) lideran el fortalecimiento fiscal, mientras que, además de Colombia, Guatemala (-1%), Uruguay (-0,5%), Ecuador (-0,4%) y República Dominicana (-0,4%) registran los niveles más bajos del listado.
El contraste es marcado. Al avance de Perú y Argentina (1,1%) se suma el de Paraguay (0,5%) y El Salvador (0,4%), mientras que Chile se mantiene en terreno neutral (0,0%). El dato confirma que Colombia no solo queda rezagada frente a otros países, sino que se mueve en dirección contraria a la tendencia regional.
Detrás de este comportamiento hay factores estructurales que van más allá de un solo año fiscal. Alejandro Espitia, politólogo y profesor de la Universidad Javeriana, advierte que “los temas fiscales son complejos. Los gobiernos tienen una tendencia importante a aumentar el gasto. Todo gobierno quiere maximizar su renta, poder y prestigio, y eso le implica repartir recursos entre la población, entre sus partidarios, entre su gente y en general entre los grupos de interés”.
Esa presión es particularmente visible en el caso colombiano. Según Espitia, “los incentivos son distintos: hay una presión de gasto muy fuerte por demandas de la población, que crecen más rápido de lo que crece la capacidad de financiarlas de la economía, y muchas inflexibilidades por recursos que han sido definidos por orden constitucional que no se pueden mover”. El margen de maniobra fiscal es limitado, incluso cuando los ingresos no crecen al mismo ritmo que el gasto.
El deterioro de las cuentas fiscales también está relacionado con el costo del endeudamiento. Aunque las tasas de interés han descendido desde los niveles más altos de 2022, todavía se mantienen elevadas. En países como Colombia, Brasil, Perú y México, esto implica que al Estado le resulta más costoso financiarse que antes de la pandemia.
Esto se refleja en el gasto por intereses. En Colombia, este rubro cayó -1,5 puntos del PIB frente a 2024, pero aún representa una carga significativa para las finanzas públicas. En otros casos, como El Salvador (0,6), Ecuador (0,3) y México (0,2), los pagos de intereses incluso han aumentado, lo que dificulta aún más el manejo fiscal.
Espitia señala que el problema de fondo no es solo técnico, sino político y estructural. “El déficit va a crecer, porque el déficit es solo la expresión de demandas crecientes y de una puja por recursos de grupos de interés”, aseguró. Esto implica que, sin cambios en los incentivos, las presiones sobre el gasto tienden a mantenerse.
Las opciones de ajuste no son sencillas. Espitia explica que una reducción fuerte del gasto, como la aplicada en otros países, puede parecer lógica en teoría, pero en la práctica es difícil de ejecutar. “Es políticamente muy complejo, porque los grupos de interés que tienen sus rentas consagradas van a molestarse, y eso implica un ajuste en la economía que genera sufrimiento y cuyos resultados se ven después”. La alternativa de un ajuste gradual, a través de mayores ingresos y señales de confianza, “es más viable, pero generalmente solo sirve para tapar el hueco”.
El deterioro fiscal del país puede tener implicaciones de largo plazo. “El déficit es mayor deuda hoy que habrá que pagar mañana, es menos capacidad de invertir en la economía y es quitarle plata a la gente para financiar las prioridades de los políticos”, advirtió Espitia. Lo que se observa en la región es una combinación de avances y tensiones que aún no se resuelven del todo. Algunos países han logrado ordenar parcialmente sus cuentas, pero otros continúan enfrentando altos niveles de gasto, deuda costosa y márgenes limitados para realizar ajustes.
Además, el panorama refleja un equilibrio difícil de sostener. Los gobiernos deben responder a las necesidades sociales, pero al mismo tiempo evitar que las cuentas fiscales se desborden. Aunque algunas cifras muestran mejoras, las presiones de gasto persisten y las tasas de interés aún no descienden lo suficiente como para dar un alivio completo.
Recaudo acumulado a marzo alcanzó un monto cercano a los $80 billones
La Dian informó el dato de recaudo tributario para marzo. En el tercer mes del año, los ingresos por recaudo de impuestos llegaron a $25,86 billones. Y en el acumulado del año, es decir, de enero a marzo, el recaudo totaliza $81,08 billones. Con estos resultados, el recaudo viene en aumento tanto en su variación interanual, como en su variación frente al primer trimestre de 2025. Hay que recordar que en marzo del año pasado, este llegó a $22,63 billones, lo que quiere decir que aumentó en 14% frente al mismo mes del año anterior.