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Colombia casi duplica proporción mundial de muertes en moto, dijo The Economist

Gráfico LR

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, los fallecimientos viales en América Latina aumentaron 10% entre 2021 y 2024

Valentina Sánchez Forero

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Colombia está entre los diez países que más motocicletas vendieron en 2025, con más de 1,1 millones de unidades, y este año va camino a superar esa cifra. Hasta septiembre, el mercado ya acumulaba cerca de 1,02 millones.

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Sin embargo, el auge tiene un saldo agridulce; mientras las motos facilitan los desplazamientos y generan ingresos para miles de familias, sus usuarios representan 62% de las muertes en las vías del país, según The Economist.

La proporción contrasta con el panorama mundial, donde los motociclistas concentran aproximadamente una tercera parte de los fallecimientos por siniestros viales. En términos sencillos, en Colombia cerca de seis de cada diez personas que mueren en las vías se movilizaban en moto.

La publicación británica señala que las muertes de motociclistas se duplicaron en Chile y Colombia durante los diez años hasta 2023. En el caso colombiano, casi una tercera parte de los hogares tiene una motocicleta, una muestra de cuánto depende el país de este vehículo para trabajar, estudiar y desplazarse.

El problema va más allá de las fronteras nacionales. Según estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo, las muertes viales en América Latina y el Caribe aumentaron alrededor de 10% entre 2021 y 2024, hasta alcanzar unas 100.000 al año. El incremento de los fallecimientos de motociclistas explicó buena parte de ese deterioro, después de varios años en los que la región había logrado reducir las víctimas.

Detrás de la expansión hay razones fáciles de entender: una moto cuesta menos que un carro, permite avanzar por calles congestionadas y ayuda a llegar a lugares que el transporte público no cubre bien. La revista explica que el crecimiento de las ciudades, muchas veces desordenado, ha dejado a numerosos trabajadores lejos de sus empleos y sin suficientes opciones para movilizarse.

Para muchos compradores, además, la motocicleta es una herramienta de trabajo. En Brasil había 351.000 trabajadores que prestaban servicios en moto mediante plataformas digitales en 2024, 66% más que dos años antes. En México, una organización del sector calcula que siete de cada diez motocicletas vendidas en 2023 se compraron para actividades laborales, entre ellas domicilios y mototaxismo.

LOS CONTRASTES

  • Ricardo Pérez-NúñezAsesor regional en seguridad vial en OPS

    “Otros países, fuera de la región, han reducido los fallecimientos de motociclistas en el mismo periodo. El alza del uso de las motos no tiene que traducirse en víctimas”.

Colombia también ha favorecido su uso. The Economist destaca que más de 90% de las motos comercializadas en el país se ensambla localmente. A esto se suman beneficios como la exención del impuesto sobre vehículos para las de hasta 125 centímetros cúbicos y el hecho de que las motocicletas no pagan peajes. El impulso se refleja en las expectativas de la industria. Iván García, director ejecutivo de la Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi, y Arthur Owen, gerente general de Grupo UMA Colombia, proyectan que el mercado cerrará 2026 con alrededor de 1,38 millones de unidades vendidas. Ese volumen ubicaría al país en la octava posición mundial por ventas.

Hasta septiembre, Bajaj encabezaba el mercado con 175.087 unidades, seguida por Suzuki, con 158.458, y AKT, con 148.169. Las tres marcas sumaban 481.714 motocicletas, equivalentes a 46,94% del total reportado por la industria. El crecimiento acumulado del sector supera 28% frente al mismo periodo del año anterior.
Pero vender más también hace más urgente mejorar la seguridad.

El informe advierte que en América Latina persisten problemas con el uso de cascos que cumplan estándares y con el cumplimiento de las normas sobre licencias, velocidad y conducción bajo efectos del alcohol.

El costo político de poner límites

La dificultad también es política. Según la información recopilada por The Economist, los gobiernos muestran poca disposición a endurecer las reglas por temor a generar rechazo entre millones de usuarios que dependen de estos vehículos. La revista recuerda que las restricciones temporales a las motos en Bogotá provocaron protestas y bloqueos el año pasado. Así, Colombia enfrenta el reto de proteger a quienes encontraron en dos ruedas una forma de ganarse la vida, mientras su mercado sigue creciendo.

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