Colombia se ubica cuarta en el mundo por alto nivel de riesgo ante los desastres naturales
sábado, 15 de agosto de 2026
Es el país más vulnerable de América Latina, por encima de México y Perú. A escala mundial, solo es superado por Filipinas, India e Indonesia
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Colombia ocupa el cuarto lugar mundial en riesgo de desastres naturales, solo después de Filipinas, India e Indonesia. Además, es el país de América Latina con la posición más alta en el índice de riesgo, según el informe WorldRiskReport, elaborado por las organizaciones Bündnis Entwicklung Hilft y el Instituto para el Derecho Internacional de la Paz y el Derecho Internacional Humanitario. ¿Qué significa esto? Básicamente, que Colombia presenta una de las condiciones más desfavorables de la región para responder ante desastres naturales debido a factores estructurales, sociales y económicos. Además, el país está altamente expuesto a estas emergencias por la presencia de amenazas climáticas e hidrológicas, como inundaciones fluviales y pluviales, combinadas con vulnerabilidades sociales e institucionales.
El estudio analizó distintos aspectos para determinar el nivel de riesgo de Colombia, entre ellos la exposición del país a los desastres, su vulnerabilidad y su susceptibilidad. La categoría con el resultado más alto fue la “falta de capacidades de afrontamiento”, con un puntaje de 50,87, un nivel que influyó en la elevada posición del país frente a las demás naciones de América Latina. Este resultado se explica por las limitaciones de la sociedad colombiana para hacer frente a los impactos mediante acciones directas, sumadas a la escasez de recursos adecuados disponibles después de la ocurrencia de un evento.
Asimismo, el puntaje es elevado porque el estudio identifica deficiencias del Estado para controlar problemáticas derivadas de un desastre, como contener la violencia y el terror, controlar la corrupción o mantener la estabilidad política. Además, el informe encontró importantes deficiencias en el sistema de salud para atender emergencias provocadas por un desastre. La capacidad del sistema de salud colombiano es limitada, lo que incluye aspectos como la disponibilidad de médicos y camas hospitalarias, así como el capital destinado al sector. Por último, las crisis sociales que atraviesa el país también inciden en este indicador, pues estas problemáticas pueden desviar la atención de las consecuencias inmediatas de un desastre y dificultar la adopción de medidas equilibradas y adecuadas frente a los daños.
Todos estos factores afectan negativamente la capacidad del Estado colombiano para controlar los impactos sociales después de un desastre natural.
El resultado más favorable para Colombia en este estudio se registró en la categoría de “Exposición”, en la que obtuvo un puntaje de 31,54. Este indicador analiza en qué magnitud el territorio colombiano está expuesto a sufrir impactos directos de fenómenos naturales. Para llegar a esta conclusión, el estudio calcula el número y la proporción de personas expuestas, así como la frecuencia e intensidad de amenazas como sismos, tsunamis e inundaciones.
Colombia resultó ser el país latinoamericano con mayor riesgo de inundación. A pesar de que este fue su puntaje más bajo entre las categorías analizadas en el informe, la exposición del país a los desastres naturales sigue siendo considerada muy alta. Ante este panorama, Andrés García Suaza, decano de la Facultad de Economía de la Universidad del Rosario, explica que las inundaciones pueden ser predecibles, por lo que considera que una de las mejores inversiones económicas que puede hacer Colombia frente a este riesgo es fortalecer los sistemas de predicción para mitigar los daños y actuar de manera anticipada. “No se pueden repetir los mismos errores año tras año, esperando que el evento ocurra”, afirmó el decano. Suaza insiste en que el país debe invertir en sistemas de alerta temprana del Ideam que permitan evacuar oportunamente a la población; en un ordenamiento territorial que impida construcciones en zonas de alto riesgo; en la restauración natural de páramos, humedales y bosques ribereños que funcionan como infraestructura natural para contener crecientes; y en instrumentos financieros que permitan crear fondos de reserva y líneas de crédito para responder económicamente a las emergencias sin tener que improvisar impuestos que desestabilicen las finanzas públicas.
¿Cómo controlar finanzas?
Dado que uno de los principales factores que explican el alto riesgo de desastres en Colombia es la baja capacidad de respuesta y adaptación del Estado, es necesario considerar cuánto dinero público y privado se requiere para invertir en infraestructura y otros mecanismos que permitan mitigar las pérdidas operativas severas provocadas por una catástrofe natural. Ante este escenario, Jairo Albeiro Osorio, decano de la Facultad de Economía de la Universidad de Antioquia, explica que no existe una cifra precisa que permita resolver esta incógnita; sin embargo, la evidencia internacional demuestra que “los países con mayor vulnerabilidad climática destinan entre 1% y 2% del PIB anual a infraestructura resiliente, adaptación y gestión del riesgo, especialmente cuando existen importantes rezagos en capacidad institucional”, afirmó.
Osorio también insiste en que la mejor herramienta para que Colombia logre “defenderse” de las consecuencias de un desastre natural es invertir en una estrategia concreta de largo plazo que combine recursos públicos e inversiones privadas y que priorice la infraestructura vial, los sistemas de drenaje urbano, las redes de acueducto, los hospitales, los colegios, los sistemas de alerta temprana y las obras de mitigación en las zonas del país más vulnerables a ser golpeadas por un desastre natural y con menor capacidad de respuesta.
¿Y cómo están los demás países de América Latina?
Colombia no solo ocupa el cuarto lugar mundial en riesgo de desastres naturales, sino que también encabeza la clasificación de América Latina. En el segundo lugar de la región se encuentra México, con un puntaje de 38,96, que destaca por su “riesgo de exposición” (50,08) y, de igual manera, por su “falta de capacidad de adaptación” (50,07). En el tercer lugar se posiciona Perú, con un riesgo general de 25,81, donde sobresalen su “falta de capacidad de afrontamiento” (48,69) y su “falta de capacidad de adaptación” (46,83). En el cuarto puesto de América Latina está Ecuador, con un puntaje de riesgo de 24,14, cuyos indicadores más altos fueron la “falta de capacidad de adaptación” (49,50) y la “falta de capacidad de afrontamiento” (49,50).
El top 5 de América Latina lo cierra Nicaragua, que alcanzó un puntaje de riesgo de 23,60. Su indicador más alto fue la “falta de capacidad de adaptación” (52,26), seguido de la “susceptibilidad” (35,86).
Los países en el mundo más vulnerables
A nivel mundial, los diez países con mayor riesgo de desastres son Filipinas, India, Indonesia, Colombia, México, Myanmar, Mozambique, Rusia, China y Pakistán. Esta posición responde a una combinación crítica entre una elevadísima exposición geográfica a fenómenos naturales extremos, como inundaciones, ciclones, terremotos y sequías exacerbadas debido al cambio climático, y una marcada vulnerabilidad estructural en sus sociedades. El riesgo mide tanto las amenazas ambientales como las debilidades socioeconómicas que dan respuesta y adaptación.