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Comerciantes abogan por un cambio del rumbo económico

Ripe/El Mundo

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Este gremio sostiene que la única manera de evitar que tal situación siga manteniéndose y fortaleciéndose, es acordando un consensuado cambio urgente en el rumbo económico del país.

Mediante una nota de prensa, Consecomercio afirmó que en los primeros tres meses del año tuvo que lidiar con graves problemas: inflación, inseguridad, bajos inventarios y controles de precios y de cambio. “Pero -además- la falta de divisas y de proveedores, la violación al derecho de propiedad, las fallas en el servicio eléctrico, la baja demanda de bienes y servicios, la presión tributaria, la inamovilidad laboral y las fiscalizaciones, agravaron el panorama”, señalan en el comunicado.

Los dirigentes del sector terciario de la economía consideran que si ha existido alguna variación con respecto a esos problemas, como base comparativa entre los dos trimestres, es que algunos se han agudizado en el segundo, como es el caso de las fiscalizaciones y, más recientemente, las fallas eléctricas. “Lo que ha hecho es profundizarse, complicarse en su manejo gerencial, y, desde luego, plantear soluciones con mayor urgencia”.

Problemas a la medida 

A juicio de los afiliados a Consecomercio, bastaría con evaluar en forma específica lo que ha estado sucediendo con ciertos sectores y la ausencia de soluciones: la comercialización de automóviles y la prestación de servicios de mantenimiento, el comercio de autopartes, lubricantes, cauchos y baterías; el servicio aduanero-portuario y el transporte de mercancías; la venta de boletos aéreos, servicios hoteleros y de alimentación sectorial; el comercio de equipos médicos, medicinas y servicios de salud; la venta de equipos de telefonía, computadores y prestación de servicios de mantenimiento; electrodomésticos y prestación de servicios de mantenimiento. Y, por supuesto, el comercio de bienes ferreteros; libros y papelería; vestido y calzado; panaderías, restaurantes y supermercados. “Cada sector enfrenta sus propios problemas”. 

Aseguran que cada sector está afectado “en su esencia, funcionalidad, sobrevivencia”, como en su capacidad de mantener puestos de trabajo dignos o de incrementarlos, por otras tres situaciones, cuya solución reposa totalmente en manos y voluntad de las autoridades: el control de cambio y posibilidades de mejorar el nivel de inventarios, el control de precios como una forma de estimular la producción nacional y diversificar la oferta, y la inseguridad del país.

“La necesidad de establecer un nuevo rumbo económico y social lo plantea Consecomercio con seriedad y no como un requerimiento caprichoso del empresariado”, concluye.