España

Cómo la inmigración masiva está reconfigurando la economía de España

Fuente: Eurostat / Gráfico: LR

España se ha consolidado como el principal motor de empleo de la Unión Europea apoyándose en una política de puertas abiertas y un crecimiento demográfico histórico

Isabella Arteaga Córdoba

Los datos de España reflejan una transformación desde el año 2022; el número de residentes en el país nacidos en el extranjero ha experimentado un incremento de 665.000 personas anuales. Este volumen equivale a incorporar una ciudad del tamaño de Málaga cada doce meses, y ha supuesto que el país absorba cerca de un tercio de todo el crecimiento de la población inmigrante de la Unión Europea el año pasado.

En un escenario internacional donde rigen los cierres fronterizos impulsados por Donald Trump en Estados Unidos, hasta las severas restricciones aplicadas por gobiernos progresistas en Dinamarca y el Reino Unido, el presidente Pedro Sánchez ha mantenido una firme apuesta por las políticas de puertas abiertas.

En menos de un cuarto de siglo, la demografía ha cambiado a lo largo del tiempo; si antes solo uno de cada veinte residentes era de origen extranjero, hoy la proporción roza uno de cada cinco, superando incluso las cuotas de un país tradicionalmente receptor como Estados Unidos.

La medida más reciente es una amnistía diseñada para que al menos medio millón de inmigrantes indocumentados puedan obtener permisos de residencia y salir de la economía sumergida. Aunque beneficiarios como el obrero de la construcción peruano Joel Encalada celebran la medida como una auténtica salvación, expertos como Kate Hooper, del Migration Policy Institute, advierten que, si bien la regularización resuelve problemas prácticos a corto plazo, el verdadero desafío será evitar que esta enorme bolsa de población indocumentada vuelva a dispararse en el futuro.

Quienes respaldan este flujo migratorio señalan que impulsa la economía y combate el envejecimiento demográfico. En los últimos dos años, España se ha convertido en la gran economía avanzada que más rápido crece en el mundo y se ha asentado en la gran fábrica de puestos de trabajo de la UE, creando uno de cada cuatro nuevos empleos de todo el bloque desde 2020. Según Funcas, un centro de análisis, en torno a 70% de estas nuevas contrataciones han sido para personas inmigrantes.

La tasa de natalidad es de tan solo 1,1 hijos por mujer, lo que imposibilita un reemplazo generacional. Por otro lado, el rechazo de las nuevas generaciones españolas a ocupar puestos que requieren un gran esfuerzo físico, argumentando que la sociedad se ha acostumbrado en exceso a las ayudas estatales. Pese a que en marzo la tasa de desempleo del país se mantuvo como una de las más altas de la Unión Europea, representando 10,3%, las empresas tienen serias dificultades para cubrir puestos como conductores de camiones de basura u obreros.

El perfil mayoritario del recién llegado es latinoamericano, con los colombianos a la cabeza en ritmo de crecimiento, se benefician de la entrada sin visado al país. Sin embargo, economistas como Raymond Torres alertan del peligro de consolidar un modelo económico enfocado en importar mano de obra barata para sectores de baja rentabilidad. La hostelería y la restauración han sido los sectores más fortalecidos, generando 350.000 empleos desde 2020.

Según el Banco de España, en la última década se han constituido 700.000 hogares por encima de las viviendas que se han llegado a construir. La edad a la que los españoles logran abandonar el hogar de sus padres se ha anclado por encima de los 30 años.

Desde 2015, los precios de la vivienda se han disparado 48% en toda España, y prácticamente se han duplicado en ciudades como Madrid y Barcelona. Los alquileres han crecido 39% a nivel nacional entre 2021 y 2025, alcanzando un aumento de 59% en la ciudad de Madrid. En consecuencia, muchos recién llegados terminan hacinados en apartamentos diminutos compartidos entre varias familias o durmiendo temporalmente en sofás.

La presión demográfica en los barrios más vulnerables ha polarizado a la sociedad de forma inédita. Vox, partido populista de derecha de España, ya ocupa la tercera posición en los sondeos. Sus líderes locales, como Rocafonda en el municipio catalán de Mataró, donde solo 39% de los vecinos nacieron fuera de España, afirman que la alta concentración de extranjeros ha disparado la ocupación, el tráfico de drogas y la inseguridad ciudadana.

Por el contrario, los portavoces de la comunidad inmigrante acusan a Vox de orquestar campañas de noticias falsas fundamentadas en el racismo y la ignorancia para infundir miedo con fines electorales. El alcalde socialista de Mataró, David Bote, secunda esta visión y subraya que la delincuencia guarda relación con la juventud y la precariedad económica, condiciones presentes entre los nuevos residentes, pero que no tienen nada que ver con su origen nacional.

Mientras que las autoridades destacan que el número total de delitos se mantiene en niveles de 2019, la oposición denuncia un incremento en crímenes graves y violencia. En las prisiones de Cataluña, 51% de los reclusos son extranjeros, un dato que agita la ultraderecha, a pesar de que los socialistas recuerdan que el volumen total de población, de 4.600 personas, no ha variado desde 2010.

El Partido Popular lidera los sondeos con comodidad, pero las previsiones indican que no alcanzará la mayoría absoluta, lo que otorgaría la llave de la gobernabilidad a Vox. La formación conservadora ya está sentando sus bases, exigiendo pactos regionales que implanten una "prioridad nacional" mediante la cual los españoles tendrían ventaja frente a los extranjeros para acceder a servicios sociales y viviendas públicas.

Como factor determinante en esta transformación nacional, el actual gobierno recuerda que una gran parte de estos nuevos residentes ya están consiguiendo su nacionalización y que, en las próximas citas electorales, también tendrán voz y voto.

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