¿Cómo le va al país en los principales indicadores y fundamentales que evalúa la Ocde?
miércoles, 25 de febrero de 2026
Aunque el país creció 2,6% en 2025, por encima del promedio del bloque, Colombia enfrenta una inflación alta y desempleo que sigue entre los más altos del grupo
Colombia no es un observador externo. Al ser miembro pleno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde, juega en la liga de las economías más desarrolladas del mundo.
Pero pertenecer al club no implica, necesariamente, tener los mismos resultados. La pregunta que surge, entonces, es inevitable: ¿cómo le está yendo realmente al país cuando se compara, cifra por cifra, con los estándares del bloque?
Para responderla, hicimos el ejercicio de comparar los principales fundamentales macroeconómicos de Colombia frente a los países de la Ocde: crecimiento económico (PIB), inflación, desempleo, tasas de interés, comportamiento de la tasa de cambio y déficit fiscal. La fotografía que surge es de contrastes.
Colombia aparece bien posicionada en crecimiento, pero rezagada en inflación y desempleo. Muestra estabilidad cambiaria relativa, pero enfrenta uno de los déficits fiscales más altos del grupo. Y mantiene una de las tasas de interés más elevadas del bloque, reflejo del costo que ha tenido contener las presiones inflacionarias y financiar el gasto público.
Crecimiento económico
Si el análisis se limita al crecimiento del PIB, Colombia muestra una cara favorable. Para 2025, el país registró una expansión de 2,6%, lo que la ubica en la séptima posición entre 32 economías comparadas dentro del bloque.
El ranking está liderado por Irlanda (12,6%), seguida por Polonia (3,6%), Israel (3,0%), Dinamarca (2,9%), Lituania (2,8%) y España (2,8%). Colombia aparece inmediatamente después, superando a República Checa (2,5%), Estados Unidos (2,2%), Portugal (1,9%), Países Bajos (1,9%), Suecia (1,7%) y al promedio de la Unión Europea (1,6%) y de la zona euro (1,5%).
Es decir, en términos estrictamente cuantitativos, Colombia crece más que buena parte del mundo desarrollado. Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, destacó que “Colombia crece más que el promedio de los países de la Ocde, que fue 1,7%. Eso es normal en un país en desarrollo que quiere cerrar brechas frente a economías desarrolladas”.
Sin embargo, Rojas advierte que la cifra no debe generar opiniones tan positivas. “2,6% es superior a 2024, pero está por debajo del crecimiento previo a la pandemia, que era cercano a 3,9%. Con un ritmo de 2,6% difícilmente vamos a alcanzar los estándares de vida de los países desarrollados”.
Sebastián Trujillo, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad, coincide en que el crecimiento tiene matices importantes. “El crecimiento está sostenido por el consumo privado, el gasto público y un mercado laboral fuerte, pero con inflación todavía elevada. “No estamos creciendo por productividad. Eso nos deja rezagados frente a los estándares”.
Inflación, de las más altas
Donde la comparación se torna menos favorable es en inflación. Colombia cerró 2025 con una variación anual del IPC de 5,1%, con riesgos, según estimaciones citadas por expertos, de acercarse a 6,3%. En el contexto Ocde, esto la ubica entre los países con mayor inflación, solo superada por Turquía. “Una cosa es tener un poco más de inflación por ser un país en desarrollo, y otra cosa es ser el segundo país de la Ocde con mayor tasa. El tema de precios aquí ha sido mucho más apremiante. Hay incrementos importantes del salario mínimo, persistencia en el componente de servicios y presiones de demanda derivadas del alto gasto tanto de hogares como del gobierno”, destacó Rojas.
Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, agregó que “lo positivo del crecimiento lo están opacando dos cosas: el alto costo de la deuda y el manejo de la inflación”. En la comparación Ocde, mientras muchas economías avanzadas han logrado estabilizar sus precios, Colombia sigue lidiando con presiones más persistentes.
Tasas de interés
La respuesta a esa inflación elevada ha sido una política monetaria restrictiva. La tasa de interés del Banco de la República se ubica en 10,25%, la segunda más alta entre los países listados, solo por debajo de Turquía (37%). La diferencia frente a economías desarrolladas es clara: Estados Unidos (3,50%), Reino Unido (3,75%) y Canadá (2,25%). Además, de acuerdo con Amorocho, “somos el segundo país con más alto costo de la deuda en la Ocde. En los últimos diez años pasamos de 8,7% a 13%, un incremento superior a 45%”. El experto señaló que incluso se han realizado colocaciones con tasas promedio de 13,15%, reflejando el mayor riesgo percibido y el apetito del Estado por endeudarse.
Desempleo, mejora histórica
Colombia alcanzó en 2025 una tasa de desempleo cercana a 8,9%, uno de los registros más bajos del siglo XXI para el país. Sin embargo, en el contexto de la Ocde, la cifra sigue siendo elevada. “Pese a tener uno de los mejores registros desde lo corrido del siglo XXI, terminamos con una de las tasas de desempleo más altas dentro de la Ocde. Estamos en el top cuatro”.
Además, Trujillo advirtió que el problema no es solo la tasa, sino la calidad del empleo. “El desempleo ha caído, pero el empleo que estamos generando sigue siendo informal”. Es decir, el mercado laboral muestra avances, pero no en línea con los estándares de formalidad y productividad del bloque.
Tasa de cambio
La tasa de cambio ha sido uno de los termómetros más sensibles de la economía colombiana en los últimos años. Después del fuerte episodio de volatilidad registrado en 2022, cuando el dólar superó los $5.000, el mercado cambiario ha transitado hacia una etapa de mayor estabilidad. Dentro del comparativo de monedas de países Ocde, el peso colombiano presenta un desempeño intermedio, con una variación de 19,22 puntos, similar a monedas como el peso mexicano (19,83) o la corona noruega (19,65). Está lejos de la volatilidad observada en divisas como el forinto húngaro (26,79) o la corona sueca (25,50), pero también distante de monedas estables como el yen japonés (2,01).
Amorocho explica que el mercado cambiario colombiano ha encontrado una zona de mayor estabilidad pero no ha sido gratuita. Parte de ella ha estado asociada a la política monetaria restrictiva, con tasas de interés de 10,25%, que ha hecho más atractivo mantener activos en pesos. También ha influido el manejo de la deuda pública.
Déficit fiscal, foco de riesgo
Si hay un indicador donde Colombia queda claramente rezagada frente a la Ocde es el fiscal. Según la proyección para 2025, el déficit fiscal alcanzará -7,5% del PIB, el más alto entre los países comparados, según The Economist. Colombia supera a Polonia (-7,0%), Estados Unidos (-5,9%), Francia (-5,7%) y Reino Unido (-5,5%). Economías como Alemania (-2,7%), España (-2,8%) o Corea del Sur (-2,4%) muestran desbalances considerablemente menores. Incluso Japón registra apenas -0,5%, mientras que Noruega presenta superávit de 9,6% y Dinamarca de 2,2%. En otras palabras: Colombia encabeza la lista, pero en el extremo menos favorable.
“Tenemos una expansión fiscal grande, sin promesa clara de ajuste y con mayor carga de intereses. Mientras la regla fiscal siga suspendida, tendremos una posición más frágil. Hoy un ciudadano puede tener un crédito hipotecario con menores intereses que la deuda del gobierno”, dijo Trujillo.
Los pendientes estructurales del país van más allá de la inflación
Juan Pablo Herrera, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Externado de Colombia, subrayó que los pendientes para el país no son menores y que van más allá de las cifras coyunturales de crecimiento o inflación. “Aspectos relacionados con un mejor manejo en cuestiones de gobierno corporativo en la gestión de las empresas del Estado, así como una adecuada actualización normativa en temas relacionados con el diseño institucional del Estado, siguen siendo tareas relevantes”, puntualizó el decano.