Crece divergencia entre Alemania y Francia sobre como enfrentar la crisis

Reuters

La canciller alemana, Angela Merkel, criticó el desempeño económico de Francia, en una guerra de palabras con el nuevo presidente francés, Francois Hollande, sobre cómo enfrentar la crisis europea justo antes de unas elecciones clave en Grecia.

Tras describir a Alemania como "el ancla estabilizador y el motor del crecimiento" en Europa, Merkel dijo a líderes empresarios de su país que Europa debería hablar sobre la creciente brecha entre las dos mayores economías de la zona euro y aliados tradicionales.

Las inusuales declaraciones de la canciller de centroderecha se producen después de que Hollande, de extracción socialista, se reuniera con líderes de la oposición de centroizquierda alemana esta semana y de que presentara reformas económicas que incluyen una rebaja parcial de la edad de jubilación, medida que Berlín teme profundice los problemas económicos de Francia.

Las diferencias saltan a la vista justo en un momento crucial para la zona euro, que podría tener que luchar por evitar una desintegración si la izquierda radical gana las elecciones el domingo en Grecia.

Merkel dijo en su discurso que hasta hacía sólo una década, Alemania estaba rezagada o en el mejor de los casos a la par de Francia en las mediciones tradicionales de competitividad, como los costos laborales.

Ahora, señaló, Alemania había encarado un "creciente" liderazgo, tema que dijo "debe ser discutido en Europa, naturalmente".

Las tensiones escalaron hasta tal punto que el primer ministro francés, Jean-Marc Ayrault, debió salir a negar que su país estuviera intentando formar un frente unido con Italia y España en contra de la ofensiva de Merkel a favor de los planes de austeridad.

Francia buscó luego calmar los ánimos, diciendo que las relaciones con Alemania estaban intactas después de que Hollande y Merkel encontraran puntos en común sobre la agenda del G-20 durante una videoconferencia con otros líderes europeos.

"Hay un libre intercambio de visiones, que no es lo mismo que agresividad. No lo percibimos así de ninguna manera", dijo una fuente presidencial francesa.

Aún así, está quedando al descubierto la frialdad de la relación bilateral, un fuerte cambio respecto de la estrecha relación que mostraban Merkel y el antecesor de Hollande, Nicolas Sarkozy.

Merkel también reiteró su punto de vista de que la emisión de nueva deuda para financiar el crecimiento económico no es sostenible y una vez más descartó la mutualización de la deuda, o unos eurobonos, para atajar la crisis. Esta postura contrasta abiertamente con la expresada por Hollande.

En un rechazo a la presión internacional para que Alemania suscriba las deudas o los depósitos bancarios de las economías más débiles de la zona euro, Merkel pidió esta semana no sobrestimar los recursos de su país: "La fortaleza de Alemania no es infinita", dijo.

Hollande, en cambio, ha hablado a favor de los eurobonos e insiste en que Europa debe hacer más para reactivar el crecimiento de manera de compensar el foco en los recortes de déficits puesto por Alemania.

Sus posiciones son compartidas por los socialdemócratas y por los Verdes alemanes que han usado la victoria de Hollande en las pasadas elecciones para aumentar su oposición a Merkel de cara a los próximos comicios federales en Alemania el próximo año, donde la canciller buscará un tercer mandato.
 

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