Hacienda

¿Cuál es la receta en común que tienen los países denominados "estados fallidos"?

Argentina, Venezuela, Líbano y Zimbabue comparten un IPC a tres dígitos. Los analistas coinciden en que el gasto público ha influido

Sofía Solórzano Cárdenas

La inflación interanual de Argentina para junio de 2023 trepó hasta 115,6%, cifra a tres dígitos que ha sentido el bolsillo de sus ciudadanos y que podría llegar hasta 142,4% según analistas consultados por el Banco Central. A esto se suma que la economía continúa contrayéndose. En mayo marcó un retroceso de 5,5% y los mercados ya hablan de recesión.

Bloomberg precisa, además, que este panorama ha hecho que los gastos con tarjetas de crédito se reduzcan, así como las compras de gran valor. Todo en medio del nerviosismo propio de las elecciones presidenciales que se avecinan.

Sin embargo, según explica Luis Fleischman, analista y docente de sociología y ciencias políticas de Palm Beach State College, no se trata de una problemática reciente, sino más bien una que se ha ido desarrollando y que tiene detrás más que un componente político.

La inflación, al menos en el caso de Argentina, es el resultado de un medio ambiente legal que no permite inversiones extranjeras, y no porque estén prohibidas, sino por la falta de seguridad jurídica- incluso hay fuga de capitales- y, por otro lado, debido al populismo, particularmente de los gobiernos que han dominado al país en los últimos 20 años. Han gastado mucho dinero en políticas populistas sin generar más producción”, señala el analista.

Este panorama ha hecho que, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuatro de cada 10 argentinos sean considerados como pobres y más de la mitad de los niños menores de 14 años vivan debajo de la línea de pobreza.

Fleischman dice que una de las medidas que ha contribuido al empobrecimiento de las personas es el endurecimiento de las políticas fiscales en un afán por recaudar fondos. La solución, sin embargo, no sería tan sencilla como cambiar de Gobierno.

No creo que no haya un punto de no retorno, pero es muy difícil mejorar una situación como la de Argentina. Aunque suba un nuevo político va a ser un desafío muy difícil y lo más probable es que cuando la gente vea que no se resuelve a un nivel satisfactorio van a volver a elegir al Gobierno actual”, añade Fleischman.

Las condiciones que aquejan a las naciones, tal como lo explicarían Daron Acemoğlu y James A. Robinson en ‘Por qué fracasan los países’, son aspectos institucionales que se mueven entre lo económico y lo político.

Y, precisamente, víctimas de esta misma ‘receta’, en la que Fleischman añade el caos legal, la falta de legitimidad del Estado y la corrupción, también serán países como Zimbabue, Líbano y, sin ir tan lejos, Venezuela, cuyos Índices de Precios al Consumidor (IPC) también están a tres dígitos (ver gráfico).

Ómar Arias, profesor de la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana señala que las altas tasas de interés de los cuatro países mencionados se explican por una pérdida de independencia del banco central.

“Los gobiernos utilizan al banco central como una caja menor para financiar un ineficiente y enorme gasto público a través de emisiones monetarias sistemáticas”, añade.

LOS CONTRASTES

  • Omar AriasProfesor de la Universidad de La Sabana

    “Los gobiernos de estos países utilizan el Banco Central como una caja menor, para financiarun ineficiente gasto públicoa través de emisiones monetarias sistemáticas”.

Zimbabue se ha mantenido en este listado de los países con la inflación más alta durante décadas. El último reporte, de julio de 2023 la ubicó en 101,3% y este año, en junio, registró su tercera crisis inflacionaria en dos décadas. El país, además, también está a la expectativa de elecciones este mes.

Del lado de Líbano, la cifra interanual llegó hasta 253,55% en junio. Los rubros que más suben en su caso son las comunicaciones (602,2%); las bebidas alcohólicas y el tabaco, 392,6% y los hoteles, cafés y restaurantes con 340,5%.

Según el último reporte del Banco Mundial, los países compilados en este informe también presentaron las cifras más altas en inflación alimentaria. La de Argentina se ubicaría en 118%; la de Zimbabue en 256&, la de Líbano en 304% y la de Venezuela en 414%.

Respecto a cómo viven los ciudadanos en dinámicas de hiperinflación, es muy llamativo, porque en el caso venezolano, todo va subiendo todos los días y la gente va ajustando los precios a lo que vive. Obviamente esto hace que algunas cosas se pierdan, por ejemplo, la capacidad de ahorro”, dice Ronal Rodríguez, vocero e investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario. En el caso de este país, las últimas cifras del Banco Mundial son de 2016 y registran una inflación de 254,9%. Sin embargo, la medición de Statista Research la ubican en 399,98% para 2023.

Los analistas coinciden que para revertir la crisis (aunque es un proceso de varias décadas) se requiere: reducir la ineficiencia del gasto público, recuperar la independencia del banco central, establecer metas de inflación y mejorar la calidad de las instituciones públicas, además de la democracia.

El fenómeno de El Ñiño también se suma a la lista de preocupaciones
Uno de los efectos que producirá el fenómeno de El Niño será el aumento de los precios de la carne. Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra), mencionó que los precios de la carne de res en Argentina podrían subir 40%, frente a los niveles alcanzados durante junio. Según explicó Bloomberg, recientes lluvias obligan a los ganaderos a mantener las vacas en campos repoblados para construir rebaños. Esto se traduce en la reducción del suministro de frigoríficos y el crecimiento inflacionario.

TEMAS


Gasto público - IPC - Inflación - Argentina - Zimbabue - Líbano - Venezuela