Déficit presupuestario de Rusia podría casi triplicarse por menores ingresos petroleros
miércoles, 4 de febrero de 2026
Los cálculos mostraron una posible caída de los ingresos energéticos de 18% en 2026 en comparación con el plan del Gobierno
Reuters
El déficit público de Rusia podría casi triplicar el objetivo oficial a finales de 2026, ya que la caída de las compras de petróleo por parte de la India y los crecientes descuentos merman los ingresos, mientras que el gasto podría ser mayor de lo previsto, dijo a Reuters una fuente cercana al Gobierno.
La fuente citó los cálculos de economistas de un grupo de expertos vinculado al Gobierno, que no está previsto que se publiquen, y son la más reciente señal de la fuerte tensión que sufre la economía rusa, que se enfrenta a sanciones, altos tasas de interés y escasez de mano de obra.
Los cálculos mostraron una posible caída de los ingresos energéticos de 18% en 2026 en comparación con el plan del Gobierno, lo que elevaría el déficit entre 3,5% y 4,4% del producto interior bruto, frente al 1,6% del PIB previsto. Las estimaciones también suponen un aumento del gasto de entre el 4,1% y el 8,4%.
Se espera que los ingresos presupuestarios totales caigan 6% respecto del plan, a 37,9 billones de rublos (US$494.780 millones).
"La situación presupuestaria se está deteriorando rápidamente. Los ingresos serán menores y los gastos mayores", dijo la fuente, que habló bajo condición de anonimato debido a la delicadeza del tema.
A menos que se indique lo contrario, los cálculos del Gobierno ruso y del banco central suelen partir de la hipótesis del statu quo: que la guerra en Ucrania, que se acerca a su cuarto aniversario, continuará en 2026 y que las sanciones occidentales se mantendrán.
Los últimos datos del Gobierno, publicados el miércoles, muestran que los ingresos presupuestarios por energía bajaron a la mitad en enero hasta alcanzar su nivel más bajo desde julio de 2020, con 393.300 millones de rublos (US$5.130 millones).
La economía rusa, que se comportó relativamente bien durante los tres primeros años de la guerra, se ralentizó drásticamente el año pasado, cuando la lucha del banco central contra la inflación empujó las tasas de interés a su nivel más alto desde principios de la década de 2000.