Lula da Silva asume su cuarto mandato de Brasil con un déficit fiscal que ya roza 10%
lunes, 26 de octubre de 2026
Brasil eligió presidente en medio de una economía que crece y crea empleo, pero con deuda alta, e inflación al alza
Ayer, a las 7:00 p.m., con 81,18% de las mesas escrutadas, Lula da Silva aseguró su cuarto mandato como presidente de Brasil, tras una reñida contienda electoral frente a Flávio Bolsonaro. En total, obtuvo más de 51 millones de votos, pero deberá afrontar importantes desafíos económicos, entre ellos un déficit fiscal de 9,48% y una deuda pública equivalente a 82,9% del PIB.
Lula deberá sostener el dinamismo económico, contener los precios y estabilizar las finanzas públicas sin afectar el bienestar de los hogares.
Según un informe de XTB, en los últimos siete años, el país ha atravesado dos ciclos económicos distintos. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2023), el PIB creció en promedio 1,4% anual, un periodo “marcado por el impacto de la pandemia, la reforma de la seguridad social y un nuevo ciclo de subidas de las tasas de interés que llevó la tasa de referencia en Brasil, de 2% a 13,75%”.
En cambio, en el tercer mandato de Luiz Inácio Lula da Silva (2023-2027) la economía se aceleró hasta un crecimiento promedio de 3% anual entre 2023 y 2025, el desempleo cayó a mínimos históricos y las exportaciones alcanzaron niveles récord.
Con todo, la deuda pública volvió a aumentar y las tasas de interés tuvieron que llegar a 15% para contener la inflación.
Esa dinámica sigue vigente, ya que en agosto de 2026, el indicador de actividad económica del Banco Central avanzó 0,34% mensual, superando una estimación media de 0,20% de analistas de Bloomberg.
Ese panorama contrasta con el tono de la campaña electoral, pues las promesas de los candidatos se enfrentan a uno de los principales desafíos del próximo presidente: estabilizar la deuda pública.
El buen desempeño convive con unas cuentas públicas bajo presión, pues la deuda alcanzó 82,9% del PIB y el déficit fiscal llegó a 9,48%. A esto se suma el repunte de los precios. La inflación anual subió a 4,62% en octubre, frente a 4,22% en agosto, empujada sobre todo por los alimentos y el transporte.
Con las tasas de interés en 13,75%, el crédito se encarece y las decisiones de consumo e inversión quedarán condicionadas a la política monetaria.
Según los datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística, Ibge, el mercado laboral ha sido uno de los principales puntos fuertes, con una tasa de empleo de 58,9% en agosto y un desempleo de 5,4% durante el segundo trimestre de 2026.
En el frente externo, los datos del Observatorio de Complejidad Económica, OEC, muestran que Brasil se apoya en materias primas. Su principal producto de exportación es el petróleo crudo, con US$6.500 millones, seguido de la soja, el hierro, el café y el maíz.
En contraste, las importaciones de Brasil están lideradas por el petróleo refinado, con US$2.350 millones, seguido de vehículos de motor, piezas y accesorios, automóviles, circuitos integrados y computadores.
En cuanto a la balanza comercial, el país sudamericano conserva un superávit comercial de US$7.740 millones en septiembre de 2026, se disparó 146,4% interanual y por encima de las previsiones para este mes, pues se esperaban US$7.190 millones.
La inversión extranjera directa, por su parte, registró una leve caída al sumar US$7.400 millones en agosto de 2026, frente a US$7.700 millones en el mismo mes de 2025.
En este contexto, la estabilidad económica y el manejo de las finanzas públicas serán factores clave para las decisiones de los inversionistas.
El nuevo presidente de Brasil deberá conciliar el crecimiento y la generación de empleo con el control de la inflación y la deuda. Su reto será cumplir sus promesas económicas sin agravar el déficit, al igual que mantener la confianza de los inversionistas y, además, consolidar los avances de los últimos años.
El desafío del nuevo gobierno será presentar un plan de ajuste creíble para reducir las incertidumbres fiscales. La deuda pública mantiene una trayectoria alcista y las previsiones para el cierre del año es que cierre en 83% del PIB, más de 11 puntos porcentuales por encima del 71,7% del PIB a finales de 2022.
El FMI estima que Brasil sea la octava mayor economía del mundo en 2027
Según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, FMI, Brasil se consolidará como la octava economía más grande a nivel mundial para el año 2027, alcanzando un PIB estimado de US$2,8 billones.
Con esto, el país sudamericano rebasará a potencias como Italia (US$ 2,77 billones) y Rusia (US$ 2,68 billones), posición que se mantendría estable al menos hasta 2031. Los primeros lugares del escalafón global seguirán estando dominados por EE.UU., China, Alemania, India y el Reino Unido.