Energía

En 20 días de la guerra en Medio Oriente, el precio del brent se ha disparado más de 60%

Gráfico LR

Cada incremento de 10% en los precios de la energía eleva la inflación global en 0,4 puntos y reduce el crecimiento económico en hasta 0,2%

Valentina Sánchez Forero

En apenas 20 días desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el petróleo brent ha experimentado un ascenso, pasando de US$72,52 a US$119 por barril, un incremento cercano a 64%. Este repunte, registrado entre el 28 de febrero y el 19 de marzo de 2026, no solo refleja la gravedad del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, sino que también reconfigura las expectativas económicas globales, con riesgos de inflación elevada y recesión.

Según un reporte de The Wall Street Journal, el brent alcanzó un máximo de US$119,50 el 9 de marzo de 2026. Este aumento se acerca a los niveles registrados durante la guerra en Ucrania, cuando llegó a US$129, y aunque todavía está lejos del récord histórico de US$147 en 2008, marca uno de los incrementos más rápidos de la última década.

Este repunte ha sido impulsado por ataques a infraestructuras energéticas clave en el Golfo Pérsico, incluyendo refinerías, campos petroleros, plantas de gas y puertos estratégicos, según Bloomberg. Entre los objetivos atacados se encuentran instalaciones como Ruwais en Emiratos Árabes Unidos, Ras Tanura y Samref en Arabia Saudita, Bapco Energies en Bahrein, y el South Pars Gas Field en Irán, uno de los campos de gas más grandes del mundo.

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Estos ataques, realizados con misiles y drones, han reducido de manera la oferta de petróleo y gas, provocando la escasez y el aumento de los precios en los mercados internacionales.

Impacto en la economía

El aumento del precio del crudo no es solo una noticia para los mercados, tiene efectos directos sobre la economía de los hogares, las empresas y los gobiernos. Cada incremento de 10% en los precios de la energía eleva la inflación global en 0,4 puntos y reduce el crecimiento económico en hasta 0,2%, según el Fondo Monetario Internacional, FMI.

En Estados Unidos, los economistas proyectan que la inflación llegará a 2,9% para finales de 2026, un aumento frente a 2,6% previsto antes de la guerra. El Producto Interno Bruto, PIB, ajustado por inflación se mantendría relativamente estable en 2,1%, mientras que la tasa de desempleo rondaría 4,5%. Sin embargo, la subida de la inflación reduce las expectativas de recortes de tasas de interés, complicando la política monetaria de la Reserva Federal.

Robert Fry, economista independiente, subrayó el riesgo que implica mantener precios altos. “Un precio del petróleo de US$125 durante ocho semanas sería el punto crítico. Si el estrecho de Ormuz no se mantiene abierto, los precios subirán aún más y las probabilidades de recesión se incrementarán”.

El umbral crítico: US$138

Según el consenso de economistas encuestados por The Wall Street Journal, la recesión global solo sería inminente si el petróleo se mantuviera por encima de US$138 durante varias semanas. Actualmente, la probabilidad de recesión se estima en 32%, un aumento frente a 27% registrado en enero, antes del conflicto.

LOS CONTRASTES

  • Julie KozackPortavoz del FMI

    “Si los precios del petróleo se mantuvieran encima de los US$100 durante un año, ello se traduciría en repercusiones sobre la inflación y la producción económica mundial”.

  • Rebecca BabinOperadora en Cibc Private Wealth Group

    “El precio del petróleo de Dubái en torno a US$150 refleja la realidad física de la escasez en la región, mientras que el del WTI se ajusta a las expectativas sobre posible intervención”.

La duración de los precios elevados es clave. Los economistas estiman que serían necesarias unas 14 semanas en promedio para que la economía global entre en un punto crítico de recesión. Si el crudo se mantuviera entre US$80 y US$100, como ocurrió históricamente en 2008, el impacto sería significativo pero manejable.

Geopolítica detrás del shock

El conflicto en Medio Oriente ha puesto a prueba la seguridad del transporte marítimo en la región más estratégica para el petróleo: el Estrecho de Ormuz, por donde circula diariamente un quinto del suministro mundial. Los ataques iraníes han reducido drásticamente este flujo, afectando el transporte de más de 20 millones de barriles diarios.

Según Reuters, Europa y Japón han anunciado medidas para estabilizar los mercados energéticos y garantizar un paso seguro por la región. Mientras tanto, Estados Unidos considera desplegar tropas adicionales para proteger la navegación y mantener abiertas las rutas comerciales, esenciales para el suministro global de petróleo y gas. Y es que el impacto de los ataques se ha extendido a instalaciones clave de gas natural en Qatar y Emiratos Árabes Unidos, puertos estratégicos en Arabia Saudita y Omán, así como campos petroleros en Irak y Arabia Saudita.

Los mercados financieros han reaccionado con volatilidad. Los precios del gas en Europa han subido 25% desde el inicio del conflicto, mientras que el brent registró aumentos de hasta 10% en días de máxima tensión. Wall Street abrió a la baja, y los inversionistas ajustan sus expectativas ante el riesgo de inflación global y la posibilidad de recesión. “Daba la sensación de que los mercados estaban posicionados para una sacudida de precios relativamente breve, más que para una crisis larga”, dijo David Rees, director de economía global de Schroders a Reuters.

Los bancos centrales, como el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra, han mantenido las tasas de interés estables, reconociendo que la inflación es un riesgo creciente. La Reserva Federal de Estados Unidos también ha optado por mantener las tasas entre 3,5% y 3,75%, proyectando una inflación más alta y menores recortes de tasas.

El FMI sigue de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente y advierte que el impacto global dependerá de tres factores: la duración de la guerra, su intensidad y la capacidad de los países productores para reanudar las exportaciones de petróleo y gas.

Julie Kozack, portavoz del FMI, señaló que “si los precios del petróleo se mantuvieran por encima de los US$100 durante un año, ello se traduciría en repercusiones significativas sobre la inflación y la producción económica mundial”.

En Estados Unidos, la producción de petróleo sigue siendo robusta, pero los precios elevados han aumentado el costo de la gasolina a US$3,84 por galón, frente a US$2,92 del mes anterior.
Los futuros sugieren que el precio podría superar los US$4 en las próximas semanas.

Crudo de Estados Unidos WTI a US$97 en medio de repunte histórico mundial

El West Texas Intermediate, WTI, cotizó ayer US$20 por debajo del brent, alcanzando alrededor de US$97 por barril, mientras que algunos crudos de Oriente Medio, como el de Dubái y Omán, superaron los US$150. Esta brecha refleja la escasez de crudo medio y pesado proveniente del Golfo Pérsico y la oferta de petróleo ligero de Estados Unidos, reforzada por la liberación de 172 millones de barriles de reservas estratégicas. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, destacó que los descuentos del WTI son consecuencia de la independencia energética de EE.UU.

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