Dilma Rousseff aplica nuevas medidas proteccionistas para favorecer la industria

Reuters

Brasil subió el tono proteccionista con un paquete de medidas de estímulo industrial que cierran más su economía, pero que según analistas no resuelven el problema de fondo: los elevados costos que frenan la competitividad del gigante latinoamericano.

La presidenta Dilma Rousseff prometió echar mano a todos los recursos a su alcance para defender a empresas y empleos frente a las importaciones baratas y el dumping cambiario que amenazan la tímida recuperación de Brasil.

Las medidas incluyen exoneraciones fiscales porUS$ 5.500 millones, créditos subsidiados y una agresiva política de defensa comercial que tuvo como preámbulo la renegociación en marzo de un desventajoso acuerdo de libre comercio de autos con México.

'Cualquiera que exporte a Brasil va a sentir el impacto', dijo Kathryn Rooney, analista de Bulltick Capital en Miami. 'El crecimiento económico es la prioridad número uno a expensas de la inflación y el Gobierno hará lo que sea necesario para poder lograrlo'.

'Subsidiar los productos brasileños incluso si son un 25% más costosos que los importados es claramente proteccionismo', añadió.

Brasil ha dado crecientes señales de proteccionismo en respuesta a la crisis global, desde la imposición de cuotas a la importación de autos mexicanos más competitivos hasta considerar salvaguardas a la entrada de vinos de Chile.

Las medidas de estímulo industrial incluyen acciones para frenar la apreciación del real, que disparó las importaciones hacia Brasil y puso contra las cuerdas a todos los productores locales. Brasil culpa de sus problemas al 'tsunami' de capital barato inyectado por los bancos centrales de Europa y Estados Unidos.

Pero los analistas recibieron las medidas con cierto escepticismo, pues, dicen, no van al hueso del problema: los altos costos laborales y asociados a la burocracia, la corrupción y la falta de infraestructura.

'Vamos a ver una contracción de las importaciones y un eventual aumento de las exportaciones, pero en el largo plazo tendremos un efecto distorsionado y no resuelve los problemas de competitividad', dijo Maurício Rosal, economista jefe de Raymond James.

La presidenta Dilma Rousseff sustenta que el mercado doméstico es clave para que la nación del BRICS crezca un 4,5% en el 2012.

La tendencia del mercado, bajo constante control
La presidenta aclaró que Brasil sigue abierto a la inversión extranjera, pero dijo que hará lo que sea necesario para defender a su industria.

Sin embargo, la tendencia actual en el gigante latinoaméricano es el mercado controlado. Un ejemplo es el mercado de automóviles, donde Brasil ofreció beneficios fiscales a las ensambladoras que inviertan en investigación y desarrollo.

Además, Rousseff dijo que exigiría mayor contenido regional y fijaría cuotas de importación, dos condiciones impuestas recientemente a México.