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Doctrina 'Donroe' de Donald Trump buscaría controlar todo el hemisferio occidental

Gráfico LR

Un análisis de Goldman Sachs encontró que la nueva política exterior de Trump sería la versión renovada de la Doctrina Monroe

Evelyn Acevedo Rueda

Hace un poco más de 200 años, Estados Unidos creó una política exterior que se resume muy bien en la frase “América para los americanos”. Básicamente, la Doctrina Monroe consistía en la prohibición de inversión por parte de las potencias europeas en el hemisferio occidental, ya que EE.UU. lo consideraba bajo su área de influencia.

Ahora, el actual mandatario, Donald Trump, ha descrito su política exterior como una evolución de la histórica Monroe, y busca asegurarse que la dominancia estadounidense en el hemisferio “nunca vuelva a ser cuestionada”. Así, la nueva doctrina ‘Donroe’ ha sido adoptada con la convicción de que EE.UU. no puede ser una potencia global preeminente si no domina primero su propia región.

Bajo esta justificación, el 3 de enero todos despertamos con la noticia de la captura de Maduro en Venezuela por parte de fuerzas armadas estadounidenses. Estados Unidos reveló sus intenciones luego, cuando logró acuerdos rápidos para comprar y exportar millones de barriles de petróleo venezolanos, que antes eran controlados por el régimen. Al hacerse con el control del mercado de crudo venezolano, Trump frenó el suministro a Cuba y amenazó al resto de países con sanciones si le seguían vendiendo petróleo a La Habana. Esto sumió en una profunda crisis energética a la isla, que ha tenido que racionar sus recursos desde entonces.

Mauricio Claver-Carone, exenviado especial de EE.UU. para América Latina, explicó que la estrategia busca expandir la influencia estadounidense frente a China y así concretar la seguridad nacional y energética mediante “asociaciones prácticas” y de negocios con los países de la región. Por lo tanto, Estados Unidos se muestra dispuesto a trabajar tanto con gobiernos de derecha como con los gobiernos de izquierda.

Hal Brands, profesor de la universidad Johns Hopkins, también señaló que esta nueva política exterior está motivada por el deseo de controlar los recursos hemisféricos más importantes de la región, como el petróleo y los minerales críticos. El objetivo final es desplazar a China como socio comercial preferido en la región. Pero existen riesgos en este agresivo enfoque comercial. Brands menciona que el principal es la posibilidad de que EE.UU. decida abandonar su papel como líder y defensor del orden internacional. El interés por controlar Groenlandia es la mayor prueba de si EE.UU. está dispuesto a cambiar las fronteras globales mediante la fuerza.

El otro riesgo es una mayor proliferación de armas nucleares mientras más países busquen defenderse por sí mismos del nuevo orden global ‘Donroe’. Y claramente está la fractura de las alianzas con Europa, porque en este contexto los europeos ya no podrían contar con EE.UU. en tiempos de una crisis grave.

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