Hacienda

Economía de América Latina y el Caribe crecerá 3% este año y 2% al cierre de 2023

Frente a América Latina y el Caribe, la entidad considera que se va a registrar una dinámica positiva de 3% este año y 2% el próximo

Iván Cajamarca

El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio a conocer sus nuevas proyecciones económicas para el cierre de 2022. En su reporte considera que el Producto Interno Bruto (PIB) del mundo crecerá 3,2% y 2,9% en 2023, mientras que las economías desarrolladas verían una dinámica positiva de 2,5% en 2022 y 1,4% en 2023, siendo Canadá uno de los países que mejores número tendría (3,4% y 1,8%, respectivamente).

Frente a América Latina y el Caribe, la entidad considera que se va a registrar una dinámica de 3% este año y 2% el próximo, esto pese a que concluyó 2021 con un crecimiento de 6,9%. En cuanto a cada país, cada proyección fue revisada al alza en 0,5 puntos porcentuales, decisión explicada, principalmente, por la buena dinámica de los países más desarrollados de la región como Colombia, Chile, México y Brasil.

Se espera que la serie de aumentos de las tasas de interés que los bancos centrales han desencadenado para contener la inflación “permanezcan” en 2023, y se estima que el crecimiento de la producción mundial se desacelere a 2,9%, señaló el fondo.

Si bien el prestamista de crisis todavía pronostica un crecimiento positivo, eso hará poco para sofocar la creciente preocupación de una expansión en retroceso o incluso una recesión total en las principales economías, ya que los aumentos acelerados de precios reducen los ingresos, los ahorros y las ganancias.

“La perspectiva se ha oscurecido significativamente desde abril. El mundo pronto podría estar al borde de una recesión mundial, solo dos años después de la última”, dijo Pierre-Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, en un blog que acompaña a la publicación de la actualización.

Los precios al consumidor han subido consistentemente más rápido de lo esperado, y el fondo ve que la inflación se acelera aún más este año debido a que los costos más altos de los alimentos y la energía se combinan con los persistentes desequilibrios entre la oferta y la demanda. Ahora proyecta que el indicador global de precios al consumidor aumente 8,3% este año, lo que sería el mayor salto desde 1996. La estimación de abril fue de 7,4%.

Los riesgos que el fondo describió en la edición de abril de World Economic Outlook se están materializando, dijo el fondo. Dichos peligros incluyen un empeoramiento de la guerra en Ucrania, una escalada de las sanciones a Rusia, una desaceleración más aguda de lo previsto en China, nuevos brotes de covid-19 y una ola de inflación que está obligando a los bancos centrales a subir las tasas de interés.

Y los riesgos para la perspectiva revisada “están abrumadoramente inclinados a la baja”, dijo. Entre la plétora de preocupaciones está la posibilidad de “una parada repentina” de las importaciones europeas de gas desde Rusia debido a la guerra, una inflación más persistente y una mayor escalada de una crisis inmobiliaria en China.

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