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Economía mexicana redujo su ritmo de recuperación durante junio, según el Imef

RIPE:

Se interpretaron sus mediciones anticipadas de indicadores clave de la producción de manufacturas, consumo y los servicios

El Economista - Ciudad de México

La economía mexicana bajó su ritmo de recuperación, indicó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (Imef), al interpretar sus mediciones anticipadas de indicadores clave de la producción de manufacturas, consumo y los servicios.

El Indicador Imef Manufacturero no tuvo cambios en junio y permaneció en 52,4 puntos, con lo cual se mantuvo en zona de expansión por cuarto mes.

El Indicador Imef varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.

A su vez, el Indicador Imef No Manufacturero registró una disminución en junio de 0,5 puntos para cerrar en 53,8 unidades y mantenerse en zona de expansión por cuarto mes.

“Los resultados del Indicador Imef confirman que durante junio continuó la mejoría en la actividad económica, pero a un menor ritmo que en el mes previo. Ante las variaciones al alza y a la baja que han mostrado los indicadores manufacturero y no manufacturero durante los últimos meses, las series tendencia-ciclo resultan de utilidad para inferir la dirección de la actividad económica en el corto plazo”, dijo el Imef en su reporte mensual.

“Al respecto, en dichas series puede observarse que al último mes del segundo trimestre del año ambos sectores se mantienen en zona de expansión, si bien recientemente el sector no manufacturero parece está creciendo a un ritmo mayor que el sector manufacturero”, añadió.

Desde la perspectiva del Imef, dos características identifican la coyuntura actual de la economía de Estados Unidos.

La primera es que el dinamismo de la actividad económica continúa, como lo evidencian los últimos datos de la producción industrial, los indicadores del PMI manufacturero y no manufacturero, las ventas al menudeo y la caída de la tasa de desempleo de 6,1% a 5,8% en mayo.

La evolución de estas variables sigue en un sendero ascendente atestiguando la fuerza de la recuperación.

Por ello, en la revisión de junio sobre sus pronósticos, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) aumentó su estimación del PIB para este año de 6,5% previo a 7%.

La segunda característica es la persistencia de la inflación. Al revisar el comportamiento del índice de precios al consumidor correspondiente a mayo, la tasa anual fue de 5%, que fue una tasa que no se registraba desde 2009.

Varias subcategorías de este índice de inflación mostraron incrementos anuales muy fuertes: energía (28,5%), gasolinas (56,2%), venta de autos y camiones usados (29,7%) y transporte público (15,9%).

La Reserva Federal (Fed) ha continuado con su apreciación de que estas presiones inflacionarias son transitorias y deberán diluirse en la segunda mitad del año.

No obstante, mandó el mensaje de un cambio importante al señalar que el aumento en la tasa de referencia (la de los fondos federales) podrá darse antes de lo esperado, indicando que ello pudiera ser en 2023.

Este anuncio tuvo repercusiones en los mercados financieros internacionales.

La Fed reiteró que mantiene su objetivo de medio plazo de alcanzar una inflación anual de 2%, meta medida por el índice de precios de gasto en consumo, que estima en 3,4% para fin de año.

Mientras tanto, en México, se confirmó que la mayoría de los indicadores de actividad económica, si bien siguen creciendo, lo están haciendo a tasas más lentas.

Ha sido el caso de la actividad industrial, la inversión fija bruta, ventas y producción de automóviles, las ventas al menudeo (de socios de la Antad), exportaciones, importaciones y en lo relativo al mercado laboral, los nuevos afiliados al Imss. Con esta información, los pronósticos de las tres principales encuestas de economistas (Citibanamex, Imef y el Banxico) convergen a una tasa del PIB para 2022 de 5,5%.

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