Economías emergentes, en riesgo de volver atrás si no hay cuidado

Reuters

La nacionalización de la unidad de la española Red Eléctrica en Bolivia es un triunfo, pero de la intromisión política, no del buen sentido económico.Al tomar el control de los activos de manos hispanas, el presidente Evo Morales está aprovechándose de un viejo principio populista: los extranjeros son el objetivo más fácil.

El Gobierno argentino ya mostró el mismo instinto, al anunciar la nacionalización de la petrolera YPF, controlada por la también española Repsol.

Las nacionalizaciones son inmensos reveses para los países, ya que hacen más difícil atraer la necesaria experiencia y capital extranjeros que pueden impulsar el crecimiento.

Existen otras estrategias económicas populistas contraproducentes tales como la destructiva intromisión en los bancos centrales. El Gobierno húngaro amenazó con hacerlo, pero le fue impedido por la Unión Europea y el FMI.

Argentina no tuvo la misma suerte. En el 2010, el Gobierno alentó la salida del respetado presidente de su Banco Central. La semana pasada dijo que pedirá prestados US$5.670 millones de las reservas internacionales de la autoridad monetaria para pagarle a los acreedores del Gobierno.

Las estadísticas inflacionarias oficiales en Argentina ya no son confiables. Analistas independientes tienen sus cálculos inflacionarios cerca del 30%. El riesgo de que Argentina vuelva a las altas tasas de inflación del pasado es creciente.

En la historia económica, los perjuicios de la injerencia populista han sido evidentes. El PIB real de Bolivia apenas ha crecido. Desde los US$878 per cápita en 1970, en dólares del 2005, ha subido solo un 37% a US$1.200 en el 2010.

Argentina es otro pobre actor de la saga. En 1970, Chile era un vecino trasandino mucho más pobre. Pero Chile, donde las políticas económicas han sido más estables y racionales, casi ha triplicado su PIB per cápita en términos reales en los últimos 40 años, mientras que el PIB per cápita de Argentina ha subido un poco más de la mitad.

Un país que otrora fue uno de los más ricos del mundo, ha malgastado un siglo volviendo atrás. Pero a la presidenta Cristina Fernández parece entusiasmarle mantener ese registro.

Involución traería de vuelta las crisis del pasado
La involución podría ser más clara en América Latina, pero hay malas políticas en todos lados. El Gobierno ruso depende cada vez más de la mantención de los altos precios mundiales del petróleo. En India, el impulso de las reformas se ha estancado. Las economías emergentes han dado grandes pasos, ayudados por políticas económicas más sólidas y precios de materias primas elevados. Pero el progreso no es inevitable. La involución volverá a traer las crisis del pasado.

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