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EE.UU. y Taiwán sellan pacto comercial clave que amplía inversión en semiconductores

Bloomberg

El acuerdo le exigiría a la compañía Tsmc construir al menos cuatro plantas adicionales de chips en Arizona

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Estados Unidos y Taiwán acordaron un largamente esperado acuerdo comercial que reduciría los aranceles sobre los bienes provenientes de la isla a 15% y permitiría que empresas taiwanesas de semiconductores incrementen el financiamiento para operaciones en EE.UU. en US$500.000 millones.

Según los términos, que la administración Trump anunció el jueves, los aranceles sobre los envíos taiwaneses caerían de una tasa previa de 20%, colocándolos en línea con los de Japón y Corea del Sur, que alcanzaron sus propios acuerdos el año pasado.

La industria tecnológica de Taiwán también se comprometería a invertir al menos US$250.000 millones para ampliar operaciones avanzadas de semiconductores, energía e inteligencia artificial en EE.UU. Además, aceptó aportar otros US$250.000 millones en garantías crediticias para impulsar más inversiones en la cadena de suministro estadounidense de chips.

Un comunicado del Departamento de Comercio de EE.UU. que detalla el acuerdo no mencionó de forma específica a Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., pero el arreglo tiene claras implicancias para la empresa, el mayor productor mundial de chips para inteligencia artificial. Sin embargo, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, en declaraciones tras conocerse el acuerdo en una entrevista con Cnbc, afirmó que esperaba que la empresa “creciera enormemente, mucho más; se han publicado informes que apuntan a que podría duplicar su tamaño”.

Bloomberg informó esta semana que el acuerdo exigiría a Tsmc construir al menos cuatro plantas adicionales de chips en Arizona, sumándose a las seis fábricas y dos instalaciones avanzadas de empaquetado que ya prometió abrir allí.

Tsmc y otras compañías liderarán los US$250.000 millones de inversión planificada, según funcionarios del Departamento de Comercio de EE.UU. familiarizados con los detalles. Lutnick encabezó las negociaciones del pacto, centrado en los semiconductores y en los aranceles sectoriales bajo la Sección 232, indicó el funcionario.

El acuerdo elimina un importante punto de fricción entre la isla de 23 millones de personas y EE.UU. Funcionarios taiwaneses habían señalado durante meses que un pacto estaba cerca, pero nunca se había concretado. El acuerdo se anunció poco después de que una delegación de altos funcionarios taiwaneses visitara Washington para finalizarlo con representantes del presidente Donald Trump.

El marco también fija un tope de 15% a los aranceles sectoriales de EE.UU. sobre autopartes, madera, productos forestales y derivados de la madera procedentes de Taiwán. Los medicamentos genéricos fabricados en la isla no enfrentarían impuestos a la importación, según el comunicado.

Además, los semiconductores taiwaneses recibirían alivio frente a futuros aranceles. Las empresas que construyan nuevas operaciones en EE.UU. podrán importar sin aranceles hasta 2,5 veces su capacidad actual durante la construcción, con una tasa menor aplicada a los envíos que superen ese cupo. Ese límite se reduciría a 1,5 veces la capacidad actual una vez que las instalaciones productivas estén completas.

El Departamento de Comercio concluyó una investigación que determinó que las importaciones de chips perjudican la seguridad nacional de EE.UU., pero se abstuvo de imponer aranceles más amplios. En su lugar, Trump ordenó a altos funcionarios de su gobierno negociar acuerdos con los principales exportadores. Solo se aplicó un arancel acotado de 25% sobre ciertos semiconductores avanzados que se enviarían al exterior, un paso clave en un acuerdo para que Nvidia Corp. exporte a China procesadores H200 de inteligencia artificial fabricados en Taiwán.

Taipéi buscaba cerrar un acuerdo con EE.UU. antes de que Trump se reúna con Xi Jinping en China, informó Bloomberg News antes. Se espera que el presidente de EE.UU. visite China en abril.

Para los próximos días se espera un fallo de la Corte Suprema sobre los aranceles globales de Trump. Si el tribunal falla en contra del presidente, podría limitar su capacidad para fijar de manera unilateral gravámenes sobre los bienes de otros países.

El presidente taiwanés, Lai Ching-te, había indicado que respaldaba el objetivo de Trump de reindustrializar EE.UU., pero sostuvo que eran necesarias reformas en las políticas estadounidenses de tierras, electricidad y fuerza laboral para que los proyectos puedan avanzar. Taipéi también había rechazado una solicitud para trasladar producción de chips a EE.UU. con el fin de cubrir la mitad de la demanda estadounidense.

El acuerdo elimina un leve factor de incertidumbre para la economía de Taiwán, que se ha fortalecido gracias a las exportaciones tecnológicas, como aceleradores y servidores que muchas empresas usan para desarrollar inteligencia artificial.

Taiwán revisó recientemente su previsión de crecimiento del producto interno bruto para 2025 a alrededor de 7,3%, lo que sería el nivel más alto desde 2010. El auge de las exportaciones tecnológicas ayudó a elevar su superávit comercial anual con EE.UU. a un récord de US$150.000 millones en 2025.

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