El Banco Mundial mantiene proyección de crecimiento de 4,1% para Panamá en 2026
jueves, 15 de enero de 2026
El Banco Mundial destaca que la adopción de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, podría convertirse en un factor positivo para elevar la productividad del país
El Banco Mundial ratificó que la economía de Panamá crecerá 4,1% en 2026, una proyección que sitúa al país por encima del promedio de América Latina y el Caribe. De acuerdo con el organismo, este desempeño estaría impulsado principalmente por el dinamismo de los servicios financieros, empresariales y logísticos, sectores que continúan siendo el eje del modelo económico panameño.
El informe señala que la inversión extranjera directa seguirá desempeñando un papel clave para sostener el crecimiento y financiar los déficits externos. En ese sentido, Panamá se beneficia de una estructura productiva orientada a los servicios, lo que le permite una mayor resiliencia frente a las tensiones del comercio internacional y a la volatilidad de la economía global.
Para el conjunto de América Latina y el Caribe, el Banco Mundial prevé un crecimiento más moderado, con una expansión cercana a 2,3% en 2026 y a 2,6% en 2027, reflejo de una recuperación gradual pero aún limitada. El desempeño regional continúa condicionado por factores estructurales que restringen una aceleración más sostenida de la actividad económica.
Entre los principales obstáculos se encuentran el reducido margen fiscal de muchos países, una demanda interna débil y un entorno internacional marcado por la incertidumbre, especialmente en materia comercial y financiera. Estas condiciones generan trayectorias desiguales entre las economías de la región, dependiendo de sus políticas económicas y de sus contextos políticos internos.
El organismo multilateral advierte además que los riesgos para el crecimiento regional siguen inclinados a la baja. Una eventual desaceleración de la economía global, nuevas barreras al comercio, la volatilidad de los precios de las materias primas y los elevados niveles de deuda pública podrían presionar la estabilidad macroeconómica y provocar salidas de capitales.
A estos desafíos se suman los impactos del cambio climático, que representan una amenaza creciente para sectores estratégicos como la agricultura, la pesca y la generación de energía. No obstante, el Banco Mundial destaca que la adopción de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, podría convertirse en un factor positivo para elevar la productividad y estimular la inversión si se implementan políticas adecuadas.
En este contexto, el organismo subraya la necesidad de fortalecer las bases de un crecimiento más sólido y sostenible, como condición indispensable para mejorar la calidad del empleo, reducir la informalidad laboral y aumentar la capacidad de la región para enfrentar futuros choques económicos.