El freno a estudiantes y trabajadores de paso ya golpea a la población de Canadá
sábado, 4 de julio de 2026
El cambio en la política migratoria de Canadá ya muestra efectos históricos, con caída de la población por primera vez desde 1867 y advertencias sobre una recesión
Mauricio Zuluaga
Por primera vez en décadas, la población de Canadá está disminuyendo. Tras años de crecimiento acelerado impulsado por la inmigración, que lo llevaron a superar por primera vez la barrera de los 40 millones de habitantes, el país registró una nueva caída demográfica durante el primer trimestre de 2026, confirmando un giro histórico en una de las políticas que definieron su desarrollo económico y social en las últimas décadas.
Las cifras más recientes de Statistics Canada revelan que entre enero y marzo de este año la población canadiense se redujo en más de 55.000 personas, equivalente a una caída de 0,1%. Aunque el descenso parece modesto para una nación de más de 41 millones de habitantes, adquiere una dimensión mucho mayor al observar la tendencia.
En apenas seis meses, Canadá ha perdido cerca de 158.500 habitantes. Si se amplía la mirada a los últimos nueve meses, la reducción supera las 234.000 personas, una de las mayores contracciones demográficas registradas en tiempos recientes. Además, visto desde una perspectiva interanual, Canadá sufrió su primera reducción demográfica en los registros históricos desde la Confederación de 1867.
Detrás de este fenómeno se encuentra un cambio profundo en la política migratoria canadiense, liderada desde su llegada al poder por el primer ministro Mark Carney, cuya meta es reducir a menos de 5% el peso total de la migración temporal en el país, que actualmente equivale a cerca de 8% de la población total. Para ello, han entrado en vigor nuevas restricciones a las visas para estudiantes internacionales, límites a los trabajadores temporales y una reducción de las metas migratorias, medidas que comenzaron a reflejarse rápidamente en las estadísticas poblacionales.
Durante el primer trimestre de 2026 se registró una reducción de más de 117.000 residentes no permanentes, categoría que incluye estudiantes internacionales y trabajadores temporales. A esto se suma una disminución de 20% en la llegada de residentes permanentes, al pasar de 104.210 en el mismo período de 2025 a 83.149 durante ese mismo lapso de este año.
Esta política de disminución de la inmigración es una respuesta a las tensiones que generó el rápido crecimiento poblacional. Los precios de la vivienda alcanzaron niveles récord en ciudades como Toronto, Vancouver y Montreal. Los alquileres se dispararon, mientras hospitales, sistemas de transporte y centros educativos enfrentaban una demanda creciente.
Si bien esta reducción puede generar un alivio por la menor demanda de servicios básicos, incluidos la salud, la educación y la vivienda, lo que coincide con el desafío estructural del envejecimiento de la población. Durante el primer trimestre del año, Canadá registró 155 muertes más que nacimientos, lo que significa que el crecimiento de la población fue negativo. Sin la inmigración, el país ya no está generando nacimientos para compensar las defunciones.
“La realidad es que desde el llamado baby boom (1946-1965) hemos seguido una trayectoria descendente y, durante la última década o dos, hemos registrado niveles de fertilidad por debajo de lo que se conoce como la tasa de reemplazo poblacional. Sin embargo, el gobierno ha reducido los niveles de inmigración durante los últimos dos años, y ahí es donde estamos viendo esta desaceleración en el ritmo de crecimiento poblacional”, señala Bruce Newbold, profesor de la Universidad de McMaster.
El freno migratorio amenaza sectores clave
Economistas advierten que Canadá depende de la llegada de trabajadores extranjeros para sectores clave como la salud, la construcción, la tecnología y los servicios. Menos inmigrantes podrían traducirse en mayores dificultades para cubrir vacantes, aumentar la productividad y sostener el crecimiento económico en el mediano plazo. Un tema que se agudiza aún más en medio de la actual recesión que vive el país, tras acumular dos trimestres con caída del producto interno bruto: -0,1 % durante los primeros tres meses de este año y -1 % en el cuarto trimestre de 2025.