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El gobierno argentino reserva compra militar en plena tensión por las Islas Malvinas

El Cronista
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La medida lleva la firma de Javier Milei y del ministro de Defensa, Carlos Presti, y no da detalles del tipo de material y la empresa proveedora

Cronista - Buenos Aires

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El Gobierno declaró como secreto militar la adquisición de nuevo equipamiento para las Fuerzas Armadas, a través del Decreto 1205/2026 oficializado este lunes. La medida establece la reserva absoluta sobre los procedimientos contractuales de la operación, de modo que no se harán públicos ni el tipo de material, ni los costos, ni la empresa proveedora de la operación.

La decisión, que lleva las firmas de Javier Milei y del ministro de Defensa, Carlos Presti, se da en un contexto de acentuada tensión diplomática entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En las últimas semanas, se produjeron sanciones y denuncias penales contra petroleras no autorizadas en el archipiélago, el inicio de un arbitraje en la ONU bajo la Convemar contra el proyecto Sea Lion y la orden de construir una base naval en Tierra del Fuego.

Como respuesta, Londres convocó a la embajadora argentina para presentar una protesta formal, al tiempo que el primer ministro Andy Burnham advirtió ante el Parlamento que su administración será “implacable” para defender los derechos de los isleños.

La justificación del Gobierno

En los considerandos del decreto, se sostiene que la naturaleza y la finalidad de este proceso exigen que su contenido sea conocido solo por personas autorizadas. Según el texto, su divulgación “podría comprometer la seguridad nacional y los medios de defensa de la Nación”.

El respaldo legal se apoya en tres normas:

  • La Ley de Defensa Nacional 23.554 fija en su artículo 2 como finalidad garantizar la soberanía, la independencia y la integridad territorial.
  • La Ley 24.948 le encomienda a Defensa decidir sobre el equipamiento de las fuerzas.
  • El Decreto 9390/63, que define como “secreto militar” cualquier compra, fabricación o infraestructura crítica para la operatividad de la Defensa.
  • Al ampararse en este esquema, los organismos contratantes quedan eximidos de transparentar montos y contrataciones bajo los parámetros habituales de las compras del Estado.

Qué implica el secreto militar

En términos prácticos, los organismos contratantes seguirán los trámites necesarios para adquirir el material. Pero quedan “exceptuados del cumplimiento de las disposiciones relativas a la publicidad y difusión de todas las actuaciones del proceso”.

En ese marco, el artículo 1 de la medida establece: “Declárase secreto militar en los términos del Decreto N° 9390/63 a las operaciones contractuales necesarias para ejecutar las adquisiciones.

La medida alcanza a las operaciones contractuales necesarias para ejecutar las adquisiciones del expediente. La instrumentación de la medida quedó a cargo de la Subsecretaría de Gestión Administrativa del Ministerio de Defensa, área designada para ejecutar los procedimientos administrativos y contractuales necesarios para concretar la operación bajo el régimen de reserva.

El decreto tampoco fija plazos, montos ni etapas, y no asocia la operación a ningún programa concreto. Solo se sabe que se trata de material y equipamiento para las Fuerzas Armadas y que el procedimiento quedará fuera del escrutinio público habitual.

“Secreto militar”: un mecanismo que ya se usó

La apelación a la figura de secreto militar para compras de equipamiento no constituye un hecho aislado. El antecedente más cercano está vinculado al programa de cazas F-16. Mediante el Decreto 735/2026, el Gobierno extendió el secreto militar a la exportación de material vinculado al sistema de armas de la Fuerza Aérea. Antes, en 2024, los decretos 370, 807 y 1073 habían clasificado el contrato original, las obras y los contratos adicionales.

La medida comprendió partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos y armamento real y de entrenamiento. En los considerandos de la norma, el Ejecutivo argumentó que se trata de “material sensible” que requiere resguardo de información

El acuerdo de compra de los F-16 incluyó también cuatro simuladores de vuelo, ocho motores y repuestos garantizados por cinco años.

La operación contempló asimismo capacitación de pilotos y mecánicos en el marco de contratos suscritos con Estados Unidos mediante el programa Foreign Military Sales y con la Armada estadounidense.

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