“El ‘low cost’ de Ryanair no peligra por el alza de sueldo de los pilotos”

Un error en la planificación obligó a la aerolínea a cancelar 20.000 vuelos en 2017

Diario Expansión

Ryanair sufrió en 2017 la mayor crisis operativa de su historia. Un grave error en la planificación de los descansos de sus pilotos obligó a la low cost a cancelar, de la noche a la mañana, unos 20.000 vuelos y a desembolsar US $30.759 millones para compensar a los 700.000 pasajeros afectados.

El traspiés supuso, además, un cambio histórico en el seno de la aerolínea irlandesa, que tendió la mano a los sindicatos y puso sobre mesa una mejora salarial para sus pilotos para aplacar un descontento que amenazaba con paralizar sus operaciones.Pese a su crisis operativa, Ryanair no ha dejado de crecer. Eso sí, desde octubre ha ralentizado su progresión y avanza a un dígito, el menor ritmo desde finales de 2014.

Cinco meses después del resbalón, Michael O’Leary (Mullingar, Irlanda, 1961), consejero delegado de Irlanda, repasa los desafíos pendientes en una entrevista con el diario Expansión de España.

“Nos equivocamos. Hubo grandes errores y las personas que los cometieron ya han dejado la compañía -Michael Hickey, responsable de operaciones, abandonó Ryanair tras 30 años en la empresa-“, admite O’Leary. Según el directivo, Ryanair tenía dos opciones para resolver el problema: intentar alquilar aviones con tripulación o dejar aviones en tierra. La elegida fue la segunda: “Hubiéramos tenido que arrendar 50 aviones y colocarlos en 25 aeropuertos y no había suficientes en el mercado; la otra posibilidad era cancelar vuelos, recompensar a los viajeros y pedir perdón”. ¿Qué lecciones aprendieron? “Que somos humanos, que necesitamos más recursos en el departamento de planificación y pagar mejor a nuestros pilotos para que no estén equiparados con los de Norwegian y Jet2; necesitamos estar 20% por encima”, enumera O’Leary.

“El alza salarial del 20% ya ha llegado a los pilotos españoles; estamos cerca de un acuerdo para reconocer al Sepla”

Al ponerse manos a la obra, la compañía se encontró con una sorpresa: “Siempre hemos hablado con nuestros empleados, lo que cambió es que nos dijeron que hiciéramos a través de los sindicatos y eso hemos hecho”. Ryanair ya ha alcanzado un acuerdo con los sindicatos en Reino Unido y de Italia. España, donde la aerolínea suma 13 bases operativas, podría protagonizar el siguiente hito. “Hace dos semanas que implementamos el aumento salarial, que contaba con el aval del 96% de los pilotos, y estamos muy cerca de alcanzar un acuerdo de reconocimiento con el Sepla, que podría llegar a finales de marzo”, avanza. Ryanair cuenta con 87 bases operativas repartidas por el Viejo Continente. O’Leary destaca avances en otros países como Bélgica y Portugal, y apunta a Irlanda como el hueso más duro de roer.

“Podría haber disrupciones en Semana Santa o quizás en verano”, advierte el ejecutivo, que resta importante a las potenciales huelgas: “No creo que, en la medida en que los pilotos empiecen a recibir el alza salarial, haya un gran apoyo a los paros”. El siguiente paso será replicar la fórmula con los tripulantes de cabina. ModeloPese a que la reorientación obligada en su estrategia conllevará un aumento en los costes laborales de Ryanair, O’Leary quita hierro al nuevo escenario y niega asemejarse a antiguas aerolíneas de bandera como Iberia: “Los gastos de personal representan el 10% de los costes totales, no es el fin de nuestro modelo de bajo coste”. Y agrega: “Era inevitable, no podíamos ser la mayor aerolínea de Europa -Lufthansa le arrebató el puesto en 2017 por la crisis operativa- y no estar sindicalizados.

Pensábamos que el proceso se iniciaría al abrir bases en Francia o Escandinavia, pero ha sido ahora. No importa, otras low cost como easyJet y Norwegian también lo hacen”. Descarta, eso sí, que fuese necesario. En su opinión, “los pilotos habrían tenido el alza salarial igual, aunque no hubiesen estado sindicalizados; no creemos que el cambio haya sido bueno, pero lo aceptamos”.BeneficiosLos sobrecostes y el daño en su reputación no han hecho mella, no obstante, en las cifras de Ryanair. En su tercer trimestre fiscal -de octubre a diciembre-, la aerolínea ganó 106 millones, un 12% más. Mantiene, asimismo, la previsión anual de beneficios en entre 1.400 y 1.500 millones, y ha elevado de 129 a 130 millones su estimación de pasajeros. En Bolsa, se revaloriza un 7,64% en el año. El viernes cerró a 16,2 euros por título, lejos del máximo de 19,38 euros que marcó en agosto.”Hay demasiado optimismo en la industria de las aerolíneas en torno de una subida de las tarifas”

O’Leary, sin embargo, se muestra cauteloso. Sobre todo en lo relativo a los precios de los billetes. “Hay demasiado optimismo en la industria en torno a una subida de tarifas”, apunta. Para el ejecutivo, “muchos rivales están viendo la primera mitad de Semana Santa, que es en marzo cuando el año pasado fue toda en abril, por eso parece que los precios son más fuertes”. Según sus previsiones, “las tarifas estarán planas o caerán ligeramente este año; si suben, mejor, ya que nos ayudará a compensar el alza en costes laborales y del petróleo pero, en este punto del año, preferimos ser prudentes”.

Ésta es su visión del mercado: “Todo el mundo está sumando capacidad y cuando los asientos aumentan, normalmente los precios caen”. Así, “si las tarifas suben, cubrirán los costes; si no, nuestro beneficio caerá”. En paralelo, sigue apostando por que, con el tiempo, los billetes sean gratis y el negocio de las aerolíneas sean exclusivamente los servicios adicionales (maleta, embarque prioritario…). Mientras el horizonte se despeja, Ryanair mantiene su plan de sumar aviones y crecer de forma orgánica, aunque O’Leary cree la consolidación de la industria en Europa continuará. De hecho, hace unos meses señaló que Norwegian será la siguiente en desaparecer, tras Air Berlin y Monarch.

A corto plazo, su gran preocupación es el Brexit -“nadie sabe cómo será y la presión aumentará a partir de septiembre, cuando haya que vender los vuelos del verano de 2019-“. Aunque no lo suficiente como para hacerle pensar en la jubilación: “Soy demasiado joven”.

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