Salud

El negocio genético de Silicon Valley que está prometiendo a bebes más inteligentes

Gráfico LR

Distintas startups van más allá de la apariencia, que incluso ya permiten que los padres elijan embriones según su IQ, altura y salud

Valentina Sánchez Forero

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“Ten tu mejor bebé”. Con esa frase, una empresa de genética decidió promocionarse en el metro de Nueva York. Otro de sus anuncios fue todavía más directo. “El IQ es 50% genético”. Detrás de esa publicidad está Nucleus, una de varias startups que están convirtiendo la selección genética de embriones en un nuevo negocio de Silicon Valley, según reveló The Economist.

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La promesa parece sacada de una película de ciencia ficción: analizar varios embriones antes de un embarazo y entregar a los padres información para que puedan escoger cuál implantar. Ya no se habla solamente de detectar algunas enfermedades hereditarias. Empresas como Nucleus, Orchid y Herasight están llevando el análisis mucho más lejos, con estimaciones sobre enfermedades comunes y, en algunos casos, características como altura, color de ojos, color de cabello e inteligencia.

Eligen entre embriones

Hay una diferencia importante. Estas compañías no están modificando el ADN del embrión para fabricar un niño más inteligente. Lo que hacen es analizar embriones obtenidos mediante fertilización in vitro (FIV) y calcular qué características genéticas podría tener cada uno. Después, los padres pueden usar esos resultados para decidir cuál implantar.

Este tipo de análisis se conoce como selección genética de embriones. Desde hace años existen pruebas que buscan problemas en los cromosomas o enfermedades causadas por un solo gen. La novedad está en el llamado PGT-P, que intenta calcular riesgos mucho más complejos, determinados por la combinación de genes: desde ciertos tipos de cáncer hasta la altura o el IQ.

Y hay personas dispuestas a pagar mucho dinero por esa información. Herasight, por ejemplo, ofrece un servicio que puede llegar a US$50.000 y que permite revisar riesgos de diferentes enfermedades, además de estimaciones de altura, inteligencia y longevidad. Nucleus también incorpora características como el color de cabello y de ojos.

LOS CONTRASTES

  • Kevin MitchellGenetista del Trinity College Dublin

    “La tecnología actual sigue siendo una especie de promesa sobre lo que podría conseguir en el futuro. Las empresas reconocen que las herramientas todavía tienen importantes limitaciones”.

¿Realmente pueden escoger al más inteligente? Aquí aparece el gran problema: la ciencia todavía tiene límites importantes. La inteligencia no depende de un único “gen de la inteligencia”. Intervienen miles de variaciones genéticas y, además, factores como la educación, la alimentación y el ambiente en el que crece una persona. Por eso, científicos citados por The Economist cuestionan cuánto pueden predecir realmente estas pruebas para un niño en particular.

Una investigación publicada en Cell calculó que, si unos padres pudieran escoger entre 10 embriones viables, seleccionar por altura produciría un aumento medio estimado de apenas 2,9 centímetros. Si el criterio fuera la inteligencia, la diferencia esperada sería de alrededor de 3 puntos de IQ. Y si hay menos de cinco embriones para comparar, el posible beneficio cae considerablemente. Es decir, por ahora no existe un botón para escoger a un futuro genio.

Hoy este mercado sigue siendo reducido porque primero es necesario pasar por una fertilización in vitro. En 2024 nacieron unos 100.000 bebés mediante FIV en Estados Unidos, apenas 2,8% de todos los nacimientos del país. El mercado mundial de fertilidad se calcula en unos US$25.000 millones a US$30.000 millones al año.

Silicon Valley ve oportunidad

La inversión de capital de riesgo en empresas de fertilidad en Estados Unidos pasó de US$254 millones en 2019 a US$496 millones en 2022, casi el doble. Al mismo tiempo, varias compañías trabajan para reducir el precio de la FIV, que actualmente puede costar entre US$15.000 y US$20.000 por un solo ciclo en ese país.

Padres interesados, pero también con dudas

El interés existe. Cerca de tres de cada cuatro estadounidenses dicen que utilizarían pruebas genéticas para enfermedades comunes si ya estuvieran pasando por un proceso de fertilización in vitro. Una encuesta publicada en Science en 2023 fue todavía más reveladora: 43% de los participantes en procesos de FIV dijeron que utilizarían una prueba genética para aumentar las posibilidades de que su hijo entrara a una universidad de élite, siempre que fuera segura y gratuita. El debate, entonces, ya no es solamente médico.

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