El nuevo presidente de Francia tendrá un limitado poder sobre la política económica

Rogelio Vélez - rvelez@larepublica.com.co

Independiente de quien sea el ganador, el próximo presidente de Francia no tendrá mucho margen de maniobra en política económica. De continuar la tendencia actual, François Hollande y Nicolas Sarkozy pasarían a la segunda vuelta este domingo y el candidato socialista cuenta con una alta probabilidad de arrebatarle la reelección al presidente.

Los dos candidatos en la delantera representan dos lados opuestos pero moderados en el aspecto político. Hollande, quien ha perdido algo de intención de voto en los últimos meses, fue presidente del Partido Socialista desde 1997 y tiene una agenda económica de más gasto y más impuestos para reducir el déficit.

Por su parte, Nicolás Sarkozy, quien viene de cinco años de duro gobierno (en especial en políticas económicas) deberá convencer de que él y sus políticas más conservadoras son la alternativa ideal para sobrellevar el futuro de la crisis.

'De todas maneras el gobierno de Sarkozy no tuvo mucho éxito en la implementación de algunas iniciativas y por eso la derecha perdió mucha popularidad. Un nuevo gobierno replanteará la situación de los agentes económicos', dijo Marcel Hofstetter, director de economía de la Universidad de la Sabana.

En tercer lugar les siguen Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, quienes en varias oportunidades han dicho que no están de acuerdo con permanecer en la moneda común, al igual que otros aspirantes.

'Lo que va definir el resultado será el apoyo de los otros candidatos a Hollande o Sarkozy. En una segunda vuelta Mélenchon apoyaría al primero y LePen al actual presidente y esto le dará la victoria a la izquierda', comentó el profesor de relaciones internacionales de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo Jassir.

'Ahora bien, el margen de maniobra de los políticos europeos es cada vez menor, sobre todo en materia de política fiscal y monetaria. Esto depende más de lo que diga la Unión Europea o el Banco Central Europeo (BCE)', agregó.

En efecto, las encuestas realizadas los últimos meses en Francia dan como ganador de la segunda vuelta a Hollande sobre el actual mandatario, pero las diferencias más grandes entre las propuestas de ambos residen en el gasto público, factor que está bajo la vigilancia de Bruselas y que ninguno logrará ejecutar.

'La unidad que se busca en este momento es a nivel fiscal y eso ya fue acordado. Sin embargo, el liderazgo de Francia es crucial para las decisiones en política económica del resto de la zona euro. Pero no habrá influencia en la política monetaria', dijo Andrés Pardo, gerente de investigaciones económicas, de Corficolombiana.

Marine le Pen
La hija del ex candidato para todas las elecciones presidenciales desde 1974 Jean-Marie Le Pen tomó las riendas del partido de extrema derecha de su padre hace un año y hoy tiene una intensión de voto que rodea el 15%, en la tercera posición en la carrera por alcanzar el Palacio del Elíseo.

No es la más popular entre el electorado por sus políticas radicales y una imagen que representa a la clase política tradicional francesa.

Entre sus propuestas políticas sobresale una política de inmigrantes más estrictas y la salida de Francia de la zona euro. La candidata, cuyo ataques a la Unión Europea se han vuelto reiterativos, se convirtió en la principal opositora de la moneda común, lo cual ha utilizado para atacar a los dos candidatos más opcionados. Este punto de vista lo comparte la mitad de los diez candidatos presidenciales.

Le Pen ha prometido que subirá el sueldo de los más pobres y ha apelado al nacionalismo económico y al proteccionismo para ganar votos.

Francois Hollande

El candidato por el partido socialista tiene la tarea de recuperar el poder para su grupo después de que Francois Mitterrand ganara la elecciones de 1988 y está en la mejor posición para hacerlo.

Hollande ha tratado de definir su candidatura como lo opuesto al actual presidente, tanto en el enfoque político como en el personal.

Este candidato ha sido presidente de su partido desde 1997 y antes de su carrera presidencial ocupaba un escaño en la Asamblea Nacional desde ese mismo año.

Ha enfocado su campaña y su política económica hacia el 'hombre común', por lo cual cuenta con el apoyo de los sindicatos más importantes de Francia. Entre sus políticas más destacadas esta la contratación de 60.000 empleados públicos para utilizarlos más que todo en el sector educativo.

Además, se diferencia de su opositor en cuanto a que propone un aumento de impuestos con los que piensa compensar un incremento en gasto público que le permitirá alcanzar un presupuesto balanceado en 2017.

Tiene en su contra su inexperiencia en la administración pública y que en la historia reciente, los mercados no han visto con buenos ojos a los mandatarios socialistas. Cuando fue elegido a Mitterrand en 1981, el mercado francés cayó en los días siguientes casi un 20% y el franco otro tanto; algo que Sarkozy ha usado en su contra.

Nicolas Sarkozy
El trabajo más duro que ha tenido en esta campaña el actual presidente de Francia es convencer a los votantes de que su gobierno lo ha preparado para enfrentar los retos económicos que se vienen.

Sin embargo, la imagen que el pueblo francés tiene de él está relacionada con todos los recortes que ha hecho, la rebaja de calificación crediticia de la deuda soberana y un amplio gasto público que llevó al país a tener una deuda pública del 85,4% para finales de 2011.

Al igual que Hollande, Sarkozy tiene como meta para su próximo periodo reducir y mantener el déficit público en 3%. Para esto, el presidente ha anunciado que mantendrá congelados el financiamiento de los programas de salud, el presupuesto de las autoridades locales y que reducirá el gasto que tiene Francia en sus contribuciones a la Unión Europea.

Su imagen como presidente ha variado mucho en los últimos años, con un repunte reciente gracias al manejo que tuvo la captura del asesino en serie de Toulouse. Actualmente el 64% de los franceses se encuentra insatisfecho con su trabajo. Tiene a su favor que los mercados ya conocen sus posturas en cuanto a su papel en la zona euro por lo que no se esperaría una mala reacción.

Además, fue su liderazgo y la buena relación que tienen con la canciller Angela Merkel lo que permitió la consolidación fiscal del continente.

Jean-Luc melenchon
Mélenchon representa el extremo izquierdo del espectro político, por lo que se espera que el promedio de 13% de los votos que le atribuyen las encuestas irían a sumar a los que apoyan a Hollande en las segunda vuelta, su antiguo jefe de partido. El candidato, al igual que Le Pen, considera que la Unión Europea ha dejado de ser parte de la solución y se ha convertido en parte del problema en Francia.

Su popularidad ha subido en los últimos meses por su discurso que apunta a que las medidas de austeridad que se están aplicando en Francia no solo son injustas sino contraproducentes. Le ha atribuido los problemas económicos del país a una serie de malas decisiones de los gobiernos por lo que la corrección debe estar ahí.

Entre sus propuestas están pensiones completas para todo ciudadano mayor de 60 años, no 62 como es ahora; la reducción de las horas de trabajo; el aumento en el salario mínimo y que el Banco Central Europeo debería hacer préstamos a los gobierno con un interés de 1% como con bancos comerciales.

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