El presidente francés Macron quiere que Europa olvide a Facebook y abrace la I.A.

Bloomberg

Mientras Facebook Inc. provoca indignación en gran parte de Occidente con las noticias sobre sus prácticas de intercambio de datos, Emmanuel Macron quiere que los europeos se relajen sobre el uso de su información.

El presidente francés de 40 años intensifica los esfuerzos de su país en la carrera por desplegar inteligencia artificial (I.A.), pero la cultura de privacidad de Europa lo frena. La noticia de que Facebook facilitó unos 50 millones de perfiles de estadounidenses para que se incorporaran a los algoritmos de las campañas electorales de 2016 probablemente no lo ayude a defender su postura.

Y ese es un problema para los investigadores que tratan de ampliar las fronteras de la inteligencia artificial: grandes cantidades de datos son la materia prima que sus súper computadoras usan para aprender. Sin ellas, los científicos europeos llevan las de perder ante sus rivales de Estados Unidos y China.

“Acceder a los datos: ese es el desafío número uno, el mayor obstáculo”, dijo Cédric Villani, un matemático de renombre internacional a quien Macron reclutó para dirigir su tecnología.

El presidente enfatizó el desafío que enfrenta Europa en una visita de tres días a China en enero, donde fue testigo de la profundidad y el alcance de la recopilación de datos de los chinos. La Unión Europea necesita “moverse rápido” para crear “un mercado único al que puedan acceder nuestros actores de Big Data”, dijo en Pekín. Agregó que la UE debe decidir qué modelo quiere para explotar los datos.

Macron se propone utilizar la excelencia tradicional de Francia en matemática para posicionar a su país en el centro de un ecosistema tecnológico europeo a la altura de los de EE.UU. y China.

Genio francés
Villani fue galardonado con la Fields Medal –el premio Nobel del mundo de la matemática– en 2010. Y las escuelas de elite de París son desafiadas solo por Harvard y Princeton por la cantidad de científicos premiados que han producido a lo largo de los años. Al mismo tiempo, París está ganando terreno como centro europeo de investigación: Google, de Alphabet Inc., y Facebook se comprometieron este año a contratar personal e invertir en laboratorios.

El matemático apunta a unir esos hilos en su estrategia de inteligencia artificial, a publicarse la semana próxima. Dice que hará hincapié en que las personas, las empresas y los Gobiernos deben compartir más datos en toda Europa.

Hay dos grandes barreras culturales para una mayor participación en Europa, dijo Villani en una entrevista: los europeos todavía ven que sus mercados son puramente locales y el intercambio de datos se considera como una renuncia a una ventaja competitiva. En Francia, al 70 por ciento de las personas le preocupan los datos personales recopilados cuando usan los motores de búsqueda de Internet, según una encuesta de diciembre de la Digital Economy Association.

Como resultado, la mayoría de los rastros que dejan las personas en registros médicos, redes de transporte, educación o en el trabajo, así como los datos industriales producidos por plantas químicas, generadores de energía o flotas de transporte, no se aprovechan. Esos datos podrían ayudar a identificar los riesgos de salud o mejorar el flujo de tránsito en las ciudades, pero están protegidos en silos o en manos de personas sin las habilidades para usarlos.

“Las empresas pasaron años construyendo muros para proteger sus datos, porque les dijeron que son oro y que es esencial protegerlos”, dijo Olivier Lluansi, socio de EY en Francia, en una entrevista. “En I.A., cuantos más datos compartas, más fuerte creces, ese es un gran cambio de mentalidad”.

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