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El problema de Trump con Netanyahu es el último obstáculo clave para el acuerdo con Irán

Bloomberg

La última ruptura diplomática se produjo tras varios días de escalada militar israelí contra Hezbolá en el Líbano, lo que ocasiono en una conversación telefónica entre Trump y Netanyahu

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El presidente Donald Trump ha pasado meses proyectando confianza en que un acuerdo para poner fin al conflicto con Irán está al alcance de la mano. La determinación de Israel de seguir adelante con sus propios objetivos pone de manifiesto su precario control sobre el desenlace de la crisis.

La última ruptura diplomática se produjo tras varios días de escalada militar israelí contra Hezbolá en el Líbano, lo que motivó una conversación telefónica entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Ambos líderes ofrecieron versiones diferentes sobre lo acordado: el presidente estadounidense sugirió inicialmente una tregua más amplia de la que su homólogo estaba dispuesto a declarar.

Este episodio puso de relieve un aspecto de la guerra que Trump se ha negado en gran medida a reconocer: Estados Unidos e Israel tienen ideas muy diferentes sobre cómo debería ser el fin del conflicto. Esta divergencia está poniendo en peligro las frágiles y prolongadas negociaciones entre Washington y Teherán, que insiste en que el Líbano debe formar parte de cualquier acuerdo de paz.

Si bien Trump ha presentado repetidamente a Irán como un país desesperado por llegar a un acuerdo, la República Islámica anunció el lunes la suspensión de las conversaciones a través de mediadores. El martes, Trump negó que las conversaciones se hubieran detenido. Esta aparente medida de Teherán se produjo después de que Netanyahu amenazara con nuevos ataques contra la capital libanesa, Beirut. Israel ha declarado que su campaña contra Hezbolá, una milicia respaldada por Irán y considerada un grupo terrorista por Estados Unidos, es fundamental para su propia seguridad y la de la región.

Los precios del petróleo subieron ligeramente por segunda sesión consecutiva, ya que los operadores se centraron más en los flujos reales de petróleo que en las narrativas contradictorias de Estados Unidos e Irán sobre las conversaciones de paz.

Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra juntos, lanzando ataques conjuntos contra Irán a finales de febrero, pero los indicios de una ruptura entre ellos podrían complicar ahora los esfuerzos de Trump por ponerle fin. Según un informe de Axios, la acalorada conversación telefónica de esta semana incluyó improperios por parte de Trump y una acusación de ingratitud dirigida a Netanyahu.

La Casa Blanca no respondió a la solicitud de confirmación del informe de Axios. La embajada israelí en Washington no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios sobre posibles discrepancias con Estados Unidos.

“Irán está intentando sembrar la discordia entre Estados Unidos e Israel y, francamente, ha tenido cierto éxito en ello”, dijo Michael Singh, exdirector sénior del Consejo de Seguridad Nacional para Oriente Medio durante la presidencia de George W. Bush.

Trump también se enfrenta al reto de convencer a los observadores, incluidos los operadores del mercado petrolero, de que puede romper con el ciclo de repetición del conflicto.

A principios de abril, cuando se negoció un precario alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, Israel intensificó su campaña en el Líbano, y entonces Irán amenazó con abandonar las conversaciones. Trump habló por teléfono con Netanyahu, y el líder israelí se comprometió a detener los ataques; un patrón de acontecimientos que se ha repetido, más o menos, en los últimos dos días.

Los negociadores estadounidenses e iraníes siguen lidiando con otras cuestiones cruciales, como la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz, el futuro de los fondos iraníes congelados en el extranjero y el alcance de cualquier acuerdo de seguridad regional más amplio.

Irán ha denunciado la creciente invasión israelí del Líbano y ha dicho que podría aumentar las restricciones al tráfico en el estrecho, cerrar también el estrecho de Bab el-Mandeb y atacar directamente a Israel.

Los aliados estadounidenses en el mundo árabe y Europa también han pedido el cese del conflicto en el Líbano. Los combates continuaron durante la noche, con ataques reportados por ambos bandos. Más de 3.000 personas han muerto y cerca de un millón han sido desplazadas.

Tras la llamada del lunes, Trump declaró que las fuerzas israelíes no atacarían Beirut y sugirió que se había alcanzado un amplio alto el fuego entre Israel y Hezbolá.

Netanyahu confirmó un alto el fuego provisional en el norte del Líbano, al tiempo que afirmó que Israel mantendría sus operaciones en el sur del país. Posteriormente, Trump publicó un mensaje en el que destacaba su supuesto éxito al convencer a Netanyahu de que retirara a sus tropas de Beirut.

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