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El reciente acuerdo petrolero Trump-Venezuela está enfrentando campos envejecidos

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Conversaciones con ejecutivos y analistas de la industria sugieren que la compañía tendrá dificultades para alcanzar esa meta

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El éxito del acuerdo petrolero multimillonario entre la administración Trump y Venezuela depende de campos envejecidos, deteriorados o costosos de explotar.

El acuerdo alcanzado el mes pasado con Alejandro Betancourt, un magnate energético con un historial controvertido, abarca 17 campos y otorga a EE.UU. el control mayoritario sobre una enorme porción de la riqueza petrolera venezolana. North American Blue Energy Partners, de Betancourt, ha dicho que busca duplicar con creces la producción de crudo, con unos 300.000 barriles diarios adicionales en poco más de dos años. Sin embargo, conversaciones con más de una docena de ejecutivos y analistas de la industria sugieren que la compañía tendrá dificultades para alcanzar esa meta.

Bloomberg News identificó los 17 campos, aunque la lista no ha sido divulgada oficialmente.

Unos pocos campos históricos de la región del lago de Maracaibo, en el noroeste de Venezuela y cuna de la industria petrolera del país, ofrecen las mejores posibilidades de aumentar rápidamente la producción. El resto se encuentra en la Faja del Orinoco, en el centro-oriente del país, una zona difícil de perforar por su ubicación remota y porque produce un crudo pesado, similar al alquitrán, que requiere equipos especializados para su extracción.

La compañía de Betancourt está bajo presión para aumentar rápidamente la producción, ayudar a calmar los mercados petroleros alterados por la guerra con Irán y generar suficientes ingresos para ganar respaldo dentro de Venezuela.

El acuerdo con EE.UU. enfrenta críticas de distintos sectores políticos del país, algunos de los cuales lo describen como una cesión de soberanía. La administración Trump, sin embargo, apuesta a que el pacto incentive a otros productores a invertir en reservas petroleras que ahora están firmemente dentro de la esfera de influencia estadounidense.

“La producción petrolera venezolana podría ayudar a diversificar la oferta frente a otros focos de tensión geopolítica, pero el crecimiento probablemente será demasiado gradual para ser la única solución, dada la magnitud de las interrupciones de suministro en Medio Oriente”, dijo en una entrevista Luisa Palacios, investigadora sénior del Center on Global Energy Policy de Columbia.

 

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