El temor a una nueva guerra hunde acciones y dispara el brent por encima de los US$80
jueves, 9 de julio de 2026
Luego de que Donald Trump afirmara que el acuerdo con Irán “ha terminado”, los mercados reaccionaron con fuertes pérdidas. El Dow Jones cayó 1,15% y el Ibex 35 perdió 3,01%
El temor de los inversionistas a que el conflicto entre Estados Unidos e Irán vuelva a convertirse en una guerra abierta sacudió ayer a los mercados financieros del mundo. Las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que el alto el fuego provisional con Irán “ha terminado” y advirtió sobre la posibilidad de nuevos ataques militares, llevaron a una venta masiva de acciones, impulsaron con fuerza el precio del petróleo y elevaron la preocupación por un nuevo repunte de la inflación global. El barril de brent volvió a ubicarse por encima de los US$80, mientras los mercados comenzaron a descontar un escenario de mayores riesgos para la economía mundial.
La caída fue generalizada en Wall Street, donde los principales índices permanecieron la jornada en terreno negativo. El Dow Jones registró el mayor descenso entre los referentes estadounidenses al perder 1,15%, hasta los 52.317,33 puntos. El S&P 500 retrocedió 0,42%, ubicándose en 7.472,68 unidades, mientras que el tecnológico Nasdaq cedió 0,14%, hasta 25.781,13 puntos. Las compañías de menor capitalización tampoco escaparon a la presión vendedora y el Russell 2000 cayó 1,12%.
La incertidumbre también quedó reflejada en el comportamiento del VIX, conocido como el “índice del miedo”, que mide la volatilidad esperada para el mercado estadounidense. Este indicador avanzó 5,02%, hasta 16,94 puntos, señal de que los operadores esperan jornadas con mayores movimientos y prefieren reducir su exposición a activos considerados más riesgosos.
En Europa el golpe fue incluso más fuerte. El Euro Stoxx 50 perdió 1,79%, mientras que el DAX de Alemania cayó 2,35% y el CAC 40 de Francia retrocedió 2,18%. En el Reino Unido, el Ftse 100 bajó 1,66%, mientras que el Ibex 35 de España registró la peor caída entre los grandes mercados europeos, con un desplome de 3,01%.
Las bolsas asiáticas tampoco escaparon a la ola de ventas. El índice Kospi de Corea del Sur lideró las pérdidas con una caída de 5,35%, seguido por el Nikkei 225 de Japón, que retrocedió 2,11%, y el Nifty 50 de India, que perdió 2,12%. En China, el Shanghai Composite cayó 0,49%. La única excepción fue el Hang Seng de Hong Kong, que avanzó 2,99%, impulsado por el buen desempeño de algunas compañías tecnológicas.
El detonante de esta reacción fue el deterioro de la situación en Medio Oriente. Trump aseguró que el acuerdo temporal con Irán había llegado a su fin y afirmó que Estados Unidos probablemente volverá a atacar objetivos iraníes. La tensión aumentó después de que Washington respondiera a ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz y endureciera las restricciones sobre las exportaciones petroleras de Irán, reavivando el temor de una interrupción en el suministro mundial de crudo.
Ese escenario disparó los precios del petróleo. El brent llegó a subir más de 7% durante la jornada y volvió a cotizar cerca de los US$80 por barril, mientras que el West Texas Intermediate, WTI, superó los US$75. Los inversionistas consideran que una escalada militar podría afectar el tránsito por el estrecho de Ormuz, una ruta por la que circula aproximadamente 20% del suministro mundial de petróleo. A esto se sumó la decisión de Rusia de prohibir las exportaciones de diésel, lo que impulsó el precio de este combustible más de 13%.
El aumento del petróleo volvió a encender las alarmas sobre la inflación. Un crudo más caro eleva los costos del transporte, la producción y la energía, lo que termina trasladándose al precio de bienes y servicios. Por esa razón, los mercados comenzaron a aumentar sus apuestas a que la Reserva Federal mantendrá una política monetaria más restrictiva e incluso podría volver a subir las tasas de interés si las presiones inflacionarias se intensifican.
Varios analistas señalaron que, aunque todavía no esperan una guerra prolongada, los mercados reaccionaron con rapidez porque cualquier alteración en el suministro de petróleo desde Medio Oriente tiene efectos inmediatos sobre la economía mundial. La combinación de petróleo caro, inflación persistente y mayor incertidumbre geopolítica suele traducirse en menor apetito por el riesgo, fuertes movimientos en las bolsas y una mayor volatilidad financiera.