El “Umarell” colombiano, casi dos millones de adultos mayores viven del rebusque
lunes, 11 de mayo de 2026
En tanto en Europa los jubilados conocidos como umarell observan obras, en Colombia millones de mayores enfrentan una realidad marcada por la informalidad
Mientras en Italia algunos jubilados pasan las mañanas observando obras públicas, comentando avances y hasta ayudando a supervisar calles y parques, en Colombia la realidad de millones de adultos mayores es muy distinta: no están mirando las obras, están trabajando en ellas, vendiendo en la calle, atendiendo un negocio propio o buscando cómo completar para sobrevivir.
La imagen del umarell, ese jubilado italiano que se volvió símbolo cultural por quedarse horas viendo construcciones, refleja una vejez asociada al tiempo libre, la estabilidad económica y la participación comunitaria. En Colombia, en cambio, la longevidad tiene otro rostro: el de una población que envejece rápido, pero que en buena parte sigue atrapada en la informalidad y el rebusque.
Las cifras lo muestran. Según el Informe de Economía Plateada del Banco Popular, más de 1,9 millones de adultos mayores continúan participando en actividades económicas, principalmente en comercio, servicios, agricultura y emprendimientos propios (el rebusque). Además, cerca de 18,5% de los 5,1 millones de micronegocios del país pertenecen a personas mayores, es decir, alrededor de 940.000 pequeños negocios están liderados por adultos mayores.
El contraste con Europa es evidente. Mientras municipios italianos como Villasanta profesionalizan a sus umarell para que ayuden a supervisar obras públicas y zonas verdes, en Colombia la mayoría de personas mayores trabaja por necesidad y no por ocio o participación ciudadana. La baja cobertura pensional y los ingresos insuficientes obligan a miles a seguir activos incluso después de alcanzar la edad de retiro.
“La vejez no es una etapa de cierre, sino de reinvención. Acompañar a las personas mayores de 50 años no es solo una responsabilidad que podemos asumir desde las empresas o instituciones: es una de las oportunidades más prometedoras para el desarrollo económico, la innovación financiera y el bienestar colectivo”, aseguró María Fernanda Suárez, presidenta del Banco Popular.
Un país que envejece más
Colombia todavía es un país relativamente más joven que Italia, pero la transformación demográfica avanza aceleradamente. Hoy el país tiene más de 14 millones de personas mayores de 50 años y 8 millones mayores de 60. Para 2045, las proyecciones indican que habrá cerca de 21 millones de personas mayores de 50 años y 13 millones mayores de 60.
Eso significa que en apenas dos décadas la población mayor de 50 años crecerá 50%, mientras que la de mayores de 60 aumentará 63%. La pirámide poblacional se está invirtiendo: menos jóvenes nacen y cada vez más personas llegan a edades avanzadas.
Detrás de esta transformación hay tres fenómenos estructurales: el aumento de la expectativa de vida, la fuerte caída de la fecundidad y los cambios migratorios, especialmente de población joven. La reducción de nacimientos es una de las señales más claras. En 2014 Colombia registró cerca de 669.000 nacimientos. En 2024 la cifra cayó a 438.000. Solo entre 2022 y 2024 los nacimientos se redujeron en más de 130.000 casos.
La tasa de fecundidad también cayó drásticamente: pasó de 3,14 hijos por mujer en 1985 a apenas 1,63 en 2024, por debajo de la tasa de reemplazo poblacional. Para Margarita Martínez, directora del programa de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Buenaventura, el envejecimiento del país terminará modificando también la forma en que las personas ocupan el espacio público y participan en la vida de barrio.
“La pregunta de fondo no es si habrá más personas mayores mirando obras, sino si las ciudades sabrán darles un rol activo, seguro y útil en la vida pública”, explicó.
La gran diferencia entre el fenómeno italiano y el colombiano está en las condiciones económicas de la vejez. En Italia, gran parte de la población mayor llega al retiro con pensión y estabilidad. En Colombia, la mayoría envejece sin esa protección. Datos de Colpensiones muestran que al cierre de julio de 2025 había 1,8 millones de pensionados en el país. Sin embargo, en 2023 Colombia tenía 7,1 millones de personas en edad de retiro y apenas 1,6 millones contaban con alguna pensión. La cobertura apenas llegaba a 23%. La consecuencia es que millones de adultos mayores deben seguir trabajando para sobrevivir. De acuerdo con el Dane, 60% de los hombres entre 60 y 64 años sigue en el mercado laboral. Entre las mujeres la participación también continúa siendo significativa. Incluso 11% de los pensionados mantiene actividades laborales.
El sociólogo y profesor del departamento de Comunicación Social de la Universidad del Norte, Jair Vega, considera que el contexto colombiano impide replicar fácilmente fenómenos como el de los umarell italianos.
“En Italia la población adulta mayor es, en gran medida, una población pensionada, con historia sindical y participación política organizada. En Colombia mucha población adulta mayor está más pendiente de seguir completando el recurso, de seguir ganándose la vida porque no se ha jubilado, o de mantenerse en la sobrevivencia”, puntualizó el experto.
La informalidad se convierte en refugio para muchos adultos mayores en Colombia
En Italia, el umarell se volvió un símbolo cultural. El término describe a jubilados que observan obras y aconsejan a los trabajadores. El fenómeno creció tanto que algunos municipios comenzaron a integrarlos en tareas comunitarias. En Colombia, la realidad suele ser distinta: la calle también es escenario del rebusque. Muchos adultos mayores trabajan como vendedores ambulantes, tenderos o comerciantes informales. Según el Banco Popular, 30% emprendió un micronegocio porque no tenía otra fuente de ingresos.