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Empleos en educación y cuidados, clave para afrontar la crisis económica: WEF

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Si los gobiernos invirtieran US$1,3 billones en los empleos sociales de aquí a 2030 menos de ocho años el rendimiento sería de US$3,1 billones en el PIB.

El Economista - Ciudad de México

La generación de empleos en educación, salud y cuidados podría ser el motor de la movilidad social y la recuperación postcovid. Una proyección del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) señala que invertir US$1,3 billones en esos sectores a 2030 crearía 10 millones de empleos adicionales en el sector social y cerca de 1 millón en otros.

En el reporte Empleos del mañana: El triple rendimiento de los empleos sociales en la recuperación económica el organismo indica que, además, hay un déficit mundial de ese tipo de trabajos. De nuevo, la pandemia dejó claro lo importantes que son las personas que se dedican a la salud, la educación y el cuidado, y también que ante una crisis como la que vivimos es necesario acercarles la tecnología.

Para 2030, en menos de ocho años, la población mundial alcanzará los 8,500 millones de personas, por lo que necesitaremos servicios básicos “que garanticen una vida decente”. Los empleos en esos tres sectores ya representan cerca del 23% de la fuerza laboral en las economías avanzadas, indica el documento.

“Sin embargo, hay una escasez actual de trabajadores necesarios”. Pero no se trata de crear por crear plazas, sino de garantizarles a quienes ya laboran en estos sectores, y a quienes se integrarán, “condiciones de trabajo justas y buenos salarios”.

Para la investigación, el WEF utilizó como caso de estudio a la economía de Estados Unidos y encontró que por cada dólar de inversión habría “un efecto multiplicador de 2.3 veces”. Entonces, si se destinan US$1,3 billones el rendimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a impulsar los empleos en este sector, el retorno sería de US$3.1 billones.

¿En qué áreas invertir?

El reporte del WEF se enfoca en las áreas sociales más estratégicas para atender las necesidades de la población. En términos generales, los trabajos que identificó como primordiales son:

  • Educación
  • Servicios médicos y de salud
  • Servicios asistenciales y de trabajo social
  • Cuidado personal
  • Servicios de bienestar y cuidados
  • Servicios de empleo, educación y capacitación

La manera en la que se realizan actualmente estos empleos no es como se ejercerán en el futuro, sostiene el WEF. “Mejorados con tecnología y otras habilidades, tienen el potencial de elevar el nivel de vida tanto de los trabajadores como de aquellos que reciben los servicios”.

Y en realidad la inversión en tecnología ha ido ocurriendo. Algunas estimaciones sugieren que en educación y salud se invirtieron más 60,000 millones en 2020 en todo el mundo, la pandemia fue la gran impulsora de esto. Pero ahora falta “invertir en personas”, señala el organismo.

Para ello, recomienda a los gobiernos y empresas aumentar el gasto en cuidado infantil, satisfacer la demanda de atención médica y acelerar las inversiones en las tecnologías relacionadas con el futuro del trabajo.

En el ámbito educativo “existe una necesidad crucial de aumentar las inversiones para preparar nuestros sistemas educativos”. Mientras más estudiantes por docente haya, mayor será la carga de trabajo para maestras y maestros. Atender grupos demasiado amplios “puede reducir la calidad de la educación”.

Sobre los trabajos en el sector de la salud, “la pandemia mostró cuán cruciales son los sistemas de salud eficientes para mejorar la resiliencia de nuestras economías y sociedades”. Pero debido a la falta de inversión, en 2030 el mundo tendrá una brecha financiera en esta esfera de más US$176,000 millones, según el reporte.

Y aunque es uno de los sectores de mayor empleo a nivel mundial, en 83 países hay apenas 23 profesionales de la salud por cada 10,000 habitantes. Se requiere de un mayor gasto, pero también mejor dirigido, dice el WEF.

Finalmente, una mayor inversión para proporcionar acceso universal a servicios de cuidado infantil asequibles y de calidad podría ser “un potente igualador de oportunidades tanto para los niños de entornos desfavorecidos como para las mujeres que asumen una parte desproporcionada del trabajo de cuidados no remunerado”. De esa manera también “tiene el potencial de reducir la inequidad de género”.

En México y el mundo, se destaca en el informe, “las mujeres siguen siendo las principales cuidadoras de los niños pequeños”, lo cual limita las buenas oportunidades laborales. “Facilitar el acceso al cuidado infantil para todos los niños puede abordar la desigualdad a una edad temprana, preparando a las personas para una vida más equitativa de oportunidades y desarrollo, y puede generar importantes retornos de la inversión” en capital humano.

El cuidado infantil no parental, es decir, por personas profesionales, se ha correlacionado con el desarrollo cognitivo de los niños y del lenguaje “para niños desfavorecidos”. Esto “puede reducir la brecha entre niños privilegiados y desfavorecidos”, apunta.

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