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En Brasil, la Big Mac y el latte se consiguen a menor precio que en el resto de América

RIPE:

La llegada de marcas como McDonald’s y Starbucks a varios países permite comparar los precios de mercado y evaluar el poder adquisitivo de cada uno

Juan Pablo Vargas Cuellar

Una marca imborrable es aquella que se reconoce con simples detalles. De hecho, la globalización y la economía de mercado han permitido que ciertas compañías consigan ese tipo de reconocimiento alrededor del mundo.

Desde la industria de alimentos, hasta la moda, ciertas empresas cuentan con presencia en los cinco continentes. Este es el caso de McDonald’s, Burger King, Starbucks, Zara y H&M, solo por nombrar algunos casos. Según su página web, actualmente el restaurante de los arcos dorados -o del payaso Ronald- cuenta con cerca de 36.000 locales en más de 100 países.

Desde hace varias décadas una de las formas de medir el poder adquisitivo de las monedas es equiparando el costo de un bien común en todas las economías y convertirlo después a una misma moneda (por lo general, el dólar). Este tipo de análisis que se han facilitado gracias a la internacionalización de este tipo de multinacionales.

Por ejemplo, la Big Mac, hamburguesa insignia del restaurante norteamericano, y un café con leche (o latte) de la compañía fundada en Seattle, son solo algunos de esos productos con los que se puede llevar a cabo esta comparación.

Entre los países consultados de la región, Brasil y su moneda comandan ambos rankings gracias a que, en los locales brasileños, se puede conseguir el mismo producto que en otras partes como Colombia, pero a un nivel mucho más económico.

LOS CONTRASTES

  • Charlie BillelloFundador y director de Compound Capital Advisors

    “Mientras la inflación de la eurozona llegó a su nivel más alto en la historia, el BCE sigue con tasas de interés negativas. Esta es la mayor desconexión frente a la política monetaria”.

  • Luis Fernando MejíaDirector de Fedesarrollo

    “A Colombia no le queda otro camino que avanzar de forma rápida y decidida en medidas que permitan impulsar la productividad y competitividad del país”.

Mientras que en Bogotá una hamburguesa Big Mac sin combo cuesta $14.950, según la página oficial de McDonald’s (unos US$3,49, con el cambio actual), en Brasil puede llegar a costar $12,9 reales; es decir, cerca de US$2,36.

Lo mismo sucede con el latte en Starbucks, el cual, en un tamaño mediano puede valer alrededor de $11.000 (US$2,50) en Colombia, mientras que en el gigante suramericano no sobrepasa los $10,69 reales (US$1,96).

Sin embargo, y pese a que la diferencia entre los dos países es considerable, la brecha más grande del continente en cuanto a precios la tienen Brasil y Argentina. En dólares, solo para el caso de la hamburguesa, existe una diferencia de US$2,31. Es decir, con lo que una persona en Buenos Aires se compra una Big Mac, podría comprarse casi dos en Brasilia o Río de Janeiro.

En proporciones, por el dinero que se necesita para comprar un ‘almuerzo hamburguesero’ en Argentina, una persona en Brasil puede hacerse el de un día y más de cuatro quintas partes del siguiente.

Este comportamiento se debe, entre otras causas, a la inflación, cuyo registro fue publicado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (Ocde) el pasado martes, cuya publicación reveló que el promedio del IPC en sus países miembros había sido de 9,6%.

Este nivel, al cual se llegó al ser jalonado principalmente por el precio de la energía y los alimentos, no se observaba en el grupo de naciones desde 1988.

Bajo este panorama, la situación, tanto en el viejo continente como en Estados Unidos, uno de los principales miembros de la Ocde, no está muy distante a la que se presenta en Latinoamérica.

Italia y España son los lugares donde es más caro comprar una Big Mac. En Roma puede llegar a costar 5,05 euros, lo que se convierte a más de US$5,14. Así mismo, en Madrid, la hamburguesa no baja de los US$4,84, frente a los cerca de US$4,41 que costaría comprarla en Londres.

El café, en cambio, pasa por una situación similar en la isla europea, donde un latte de Starbucks vale, según datos de la tienda, cerca de 4,50 libras; es decir, US$5,31. Sin embargo, esto se puede deber a que este no es un país consumidor habitual de este producto, ni tampoco productor.

En el caso de Colombia y Perú, por ejemplo, el mismo producto cuesta alrededor de US$2,50. En paralelo, Estados Unidos, que es un país que consume más café que Reino Unido, tiene un precio promedio para este bien de US$3,26, lo que marca una diferencia de US$2,05.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en los últimos siete meses el costo para producir y transportar una tonelada métrica de alimentos creció cerca de 54%.

Incluso, esta semana el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane) dio a conocer que la inflación en Colombia para junio llegó a 9,67% en un periodo anual. Juan Daniel Oviedo, director de la entidad, aseguró que para dicho periodo es el dato más alto registrado en los últimos 22 años.

Entre tanto, la variación mensual alcanzó 0,51%, lo cual representó un aumento diez veces superior al que se registró en el mismo mes del año pasado cuando esta se tasó en -0,05%.

En esta misma línea, según el portal Statista, en 2016 una Big Mac costaba en el país cerca de US$2,43. Esto quiere decir que, en un rango de seis años, el peso colombiano ha registrado una pérdida de poder adquisitivo cercana a 30%, al tener en cuenta que la misma hamburguesa ahora tiene un precio cercano a US$3,50.

Argentina, en cambio, ha sufrido este mismo fenómeno, pero a una escala mayor. En tan solo dos años, el peso argentino perdió más de 100% en poder adquisitivo y dicho producto pasó de valer US$2 en 2019, a sobrepasar los US$4,60 en 2022.

Muestra del comportamiento desfavorable es que ayer, la moneda estadounidense tocó un nuevo récord frente al peso colombiano, cerrando la jornada sobre los $4,348, en promedio.

Suiza, Suecia y Noruega, los únicos países por encima de Estados Unidos
Partiendo del hecho de que el mismo producto debe costar igual en cualquier parte del mundo (razón de ser del índice Big Mac), Suiza (US$7,29), Suecia (US$6,37) y Noruega (US$6,09) son los únicos que cuentan con una hamburguesa más costosa que Estados Unidos (US$5,66). De los países del continente, Canadá con US$5,29 es el más cercano, seguido por Uruguay, con US$4,8 y Argentina, con US$4,67. En cuanto a las monedas con mayor poder adquisitivo destacan México (US$2,87) y Brasil (US$2,36).

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