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En diez años, libertad de prensa retrocedió más de 12 puntos y se ubica por debajo de los 55

Gráfico LR

Un análisis de The Economist presentó las técnicas que utilizan los países para silenciar periodistas y encontró una relación clara entre la censura y los gobiernos corruptos

Evelyn Acevedo Rueda

La reducción de la libertad de prensa en un país es un fuerte predictor de que la corrupción empeorará posteriormente. Un análisis de The Economist, en el que se estudiaron 80 años de datos en 180 países, encontró una causalidad de Granger. Esto quiere decir que en ausencia de un periodismo libre, es más fácil para los funcionarios públicos malversar recursos y no enfrentarse al escrutinio público. Entonces, no es coincidencia que países considerados como corruptos tengan poca libertad de prensa.

Lo interesante es que la mayor cantidad de casos de censura o acoso judicial en contra de periodistas se dan en países con gobiernos democráticos. Aunque no se encarcele a los periodistas por lo que escriben, se les dificulta de muchas maneras el trabajo o la vida, a menos de que apoyen al gobierno de turno.

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Azerbaiyán, Rusia, Irán, Serbia e India se mencionan en el análisis como países que han adoptado técnicas retóricas, legales y económicas para silenciar a la prensa.

Los líderes políticos de estos países simulan que los periodistas críticos de su gobierno representan una amenaza para la nación. Por ejemplo, los partidarios del partido gobernante de la India se refieren a ellos como “mercenarios de la prensa”.

En el contexto actual, la libertad de prensa en el mundo se encuentra en peligro. De acuerdo con un índice de Reporteros sin Fronteras, la puntuación ha bajado 12 puntos, al pasar de 67 sobre 100 a 55 en 2025. V-Dem, un proyecto de investigación sueco, encontró la misma tendencia: el promedio global se ha deteriorado de 0,66 a 0,49 en una escala de cero a uno.

Estados Unidos, aunque no aparezca entre los países con menos libertad de prensa, destaca por la opinión del presidente Trump frente a los periodistas que lo critican. El mandatario publicó recientemente que era “sedictivo, quizás incluso traidor” que el New York Times publicara informes “falsos” para “difamar y degradar” su imagen. Además, la Casa Blanca ha publicado en diversas ocasiones listas de “infractores de los medios”, en las que nombra a reporteros de manera individual y los acusa de mentir o de ser parte de la “locura izquierdista”.

LOS CONTRASTES

  • Néstor RosaníaCorresponsal internacional de conflictos armados

    “Hay una balanza constante entre pauta oficial y el ejercicio de la de la investigación, lo que termina afectando sin lugar a dudas a la opinión pública”.

Así, Jodie Ginsberg, directora del Comité para la Protección de los Periodistas, habla de cómo los líderes del mundo están “adoptando el manual de Trump” para demonizar a los periodistas.

En lugar de la cárcel, los gobiernos utilizan el sistema legal y burocrático de los países para agotar de forma financiera y mental a los periodistas e instarlos a que dejen de investigar y publicar. Este es el mecanismo que ha utilizado Trump demandando a ABC, BBC, CNN y otras entidades, exigiendo miles de millones de dólares en daños y perjuicios. Además, los gobiernos también presionan a las empresas privadas para que no se anuncien en esos medios que los critican.

La tecnología, en este contexto, es un arma de doble filo. Por un lado, permite a los medios que sufren escrutinio estatal difundir la información. Pero, al mismo tiempo, es utilizada como herramienta de espionaje y acoso en contra de los periodistas.

Ahora bien, los efectos de este silenciamiento son retardados. Una vez que la corrupción aumenta, los líderes políticos tienen motivos adicionales para seguir silenciado a la prensa, ya que tienen delitos que ocultar. Así, se crea un ciclo donde la política populista, la corrupción y la presión mediática se refuerzan mutuamente.

Amenaza con retos pendientes en Colombia

En el análisis realizado por The Economist no se menciona al país. Sin embargo, las tácticas empleadas por los líderes gubernamentales mencionados en él son universales. Néstor Rosanía, corresponsal internacional de conflictos armados, señala que no se le ha prestado suficiente atención al acoso digital que sufren los periodistas. La Fundación para la Libertad de Prensa, Flip, da asesoría en casos de acoso judicial, sin embargo considera que deberían existir más herramientas para enfrentar la problemática desde la perspectiva institucional en Colombia.

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