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En julio, exportaciones y producción automotriz intensificaron caídas en México

Gráfico LR
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Los envíos registraron una baja de 9,7%, su mayor caída para un séptimo mes desde 2021 (23,6%); el ensamble cayó 2,2%, hilando tres meses consecutivos de retrocesos.

El Economista - Ciudad de México

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Durante julio, la industria automotriz mexicana profundizó sus caídas tanto en exportaciones como en producción, en un contexto marcado por una menor demanda de vehículos en Estados Unidos, principal destino de los autos fabricados en México, el endurecimiento de la política arancelaria y la incertidumbre alrededor de la revisión del T-MEC.

La contracción fue más pronunciada en los envíos al exterior. Durante julio se exportaron 261.534 unidades, una caída interanual de 9,7%, frente al descenso de 9,2% registrado en junio. Se trata de la mayor disminución desde diciembre de 2025, cuando las exportaciones retrocedieron 18%, y representa la caída más fuerte para un mes de julio desde 2021, cuando el descenso fue de 23,6%.

Por marcas, los mayores retrocesos correspondieron a Nissan, con una caída de 75,6%; Mazda, con 35,4%, y Volkswagen, con 34,8%. Las seis marcas que registraron los mayores desplomes concentraron 32% de los envíos al exterior.

El comportamiento también fue especialmente negativo entre algunos modelos electrificados. El Honda Prologue, por ejemplo, registró una caída de 74% en sus exportaciones, al pasar de 3.244 unidades enviadas en julio de 2025 a 856 vehículos en julio de este año.

Otro caso fue el Blazer EV de General Motors. Mientras en julio de 2025 se exportaron 1.712 unidades, durante el mismo mes de este año los envíos se redujeron a 235 vehículos.

El descenso refleja el menor atractivo de los vehículos eléctricos en Estados Unidos, luego de los cambios en la política de incentivos para su adquisición. Esta situación ha frenado el ritmo de electrificación en ese mercado y ha llevado a fabricantes como General Motors, Ford y Stellantis a ajustar sus volúmenes de producción.

Si se consideran únicamente las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros hacia Estados Unidos, durante julio se enviaron 199.031 unidades, 10,4% menos que las 222.182 unidades exportadas en el mismo mes de 2025. Con este resultado, Estados Unidos concentró 76,1% del total de las exportaciones automotrices mexicanas.

Producción también cae

La producción de vehículos ligeros también registró un retroceso. En julio se ensamblaron 302.673 unidades en México, 2,2% menos que en el mismo mes de 2025. Con este resultado, la industria acumuló tres meses consecutivos de caídas, después de los descensos de 1,9% en junio y 3,7% en mayo.

Entre las empresas que contribuyeron a la contracción se encuentran Nissan, cuya producción cayó 18,9% hasta 38.496 unidades; Stellantis, con una disminución de 20,3%, y Honda, con un descenso de 26,9%. Por su parte, Mercedes-Benz registró una caída de 97,8%, asociada a ajustes operativos derivados del cierre total de su planta en Aguascalientes.

Entre enero y julio, México produjo 2.298.977 vehículos ligeros, una disminución anual de 0,65%, después de haber registrado un crecimiento de 0,63% durante el mismo periodo de 2025. En exportaciones, el acumulado de los primeros siete meses alcanzó 1.950.779 unidades, una caída de 0,26% frente al mismo periodo del año anterior.

De acuerdo con un análisis de Banco Base, el principal factor de incertidumbre para la industria hacia adelante será la revisión del T-MEC, cuyo proceso comenzó formalmente el 1 de julio de 2026.

“A diferencia de una renovación, el esquema de revisiones anuales impide planear inversiones de largo plazo bajo reglas estables, lo que profundiza la cautela para invertir y contratar personal en el sector”, señaló Banco Base.

Para la entidad financiera, la postura de Estados Unidos, orientada a endurecer las reglas de origen y limitar el contenido proveniente de Asia, representa un riesgo directo para la industria mexicana, debido a la importancia de los insumos importados y de la demanda estadounidense para las exportaciones del sector.

El caso de Toyota evidencia el impacto que puede tener esta incertidumbre sobre las decisiones de inversión. La compañía anunció el traslado de parte de la producción de la Tacoma hacia Estados Unidos, una decisión que, según Banco Base, muestra que el riesgo no se limita a las armadoras con menor contenido regional.

“Incluso aquellas con mayor integración pueden optar por reubicar producción ante la falta de certidumbre sobre el marco regulatorio futuro”, concluyó el análisis.

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