Enorme déficit de México revela derroche de año de elecciones

La cautela fiscal mexicana probablemente empiece a notarse después de la elección a través de un esfuerzo para equilibrar el presupuesto.

Bloomberg

Es día de donativos en Atlacomulco, situada un par de horas al oeste de Ciudad de México. Una mujer de cabello blanco pasa corriendo para alcanzar el autobús que la llevará de regreso a su pueblo, inclinada bajo el peso de una caja de alimentos gratuitos que es casi tan grande como ella.

Alicia Reyes trajo un carrito de hacer las compras y tiene tiempo para charlar. Dijo que el paquete de arroz, atún, lentejas y aceite que entregó el gobierno tenía el doble del tamaño que hace tres meses. También notó que los funcionarios a cargo de la distribución mensual mostraban más interés del habitual en su tarjeta de identificación de votante e incluso anotaban algunos detalles. Reyes, de 64 años, sospecha que ambos cambios tienen que ver con las elecciones que se celebrarán dentro de dos semanas.

México habitualmente no tiene un gasto que genere un gran déficit, en especial según los patrones latinoamericanos. Eso es lo que hace tan llamativas las recientes cifras del presupuesto. El gasto federal se disparó en el primer trimestre. El país registró un déficit igual de 2,9% del PIB después del deterioro más marcado en por lo menos un cuarto de siglo, de acuerdo con los datos que reunió Bloomberg.

La cautela fiscal mexicana probablemente empiece a notarse después de la elección a través de un esfuerzo para volver a equilibrar el presupuesto. Eso debería ocurrir en la segunda mitad de este año, lo que provocaría una desaceleración del crecimiento, dijo Marco Oviedo, economista latinoamericano jefe de Barclays Plc.

Pero estos son tiempos totalmente normales en México. La elección del 1 de julio seguramente le dará la victoria a Andrés Manuel López Obrador, un izquierdista que promete un nuevo modelo económico basado en la redistribución de la riqueza y el refuerzo de los programas sociales. El nuevo gobierno no asumirá el poder hasta diciembre… pero si lo preside López Obrador, los mexicanos y los inversores podrían tener que acostumbrarse a un régimen distinto de gastos.“Esto me preocupa mucho”, dijo Valeria Moy, directora del centro de investigaciones México, Cómo Vamos. “Si las finanzas públicas se descuidan este año, no sé qué va a pasar el año que viene”. Señaló que es evidente que el gobierno está volcando recursos a la campaña.

La disciplina presupuestaria de México le permite pagar 75 puntos básicos menos por tomar préstamos que el miembro promedio del índice de bonos de mercados emergentes de JPMorgan. Pero Citigroup Inc. pronostica que el déficit posteriormente crecería bajo el gobierno de López Obrador a 4% del PIB, el más alto en décadas. El candidato ha prometido seguir siendo conservador en lo fiscal.

En Atlacomulco, un bastión del partido gobernante, el PRI, cualquier aumento del gasto social que se dé este año es visto como parte de una pelea por la supervivencia política. El candidato presidencial del PRI va tercero en las encuestas y parece haber quedado fuera de competencia. El partido lucha por no perder importancia aferrándose al poder municipal en tanto miles de ciudades votan para elegir alcaldes y legisladores de los estados.

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