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“Esperamos en 2019 un crecimiento más lento en casi el 90% del mundo”, dice el FMI

Reuters

Kristalina Georgieva dio su primer discurso como directora gerente del Fondo Monetario Internacional

Vanessa Pérez Díaz

La economista búlgara Kristalina Georgieva dio ayer su primer discurso como directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) con una clara advertencia sobre el frenazo económico que tendrá la economía mundial este año de continuar el escenario de tensiones y retaliaciones comerciales.
“Se prevé que, en 2019, el crecimiento disminuya en casi el 90% del mundo.

La economía mundial se encuentra ahora en un período de desaceleración sincronizada. Esta desaceleración generalizada significa que el crecimiento este año caerá a su tasa más baja desde principios de la década”, dijo Georgieva.

La vocera del organismo precisó que si bien hay economías que registran un buen comportamiento, como por ejemplo EE.UU. y Alemania, donde el desempleo se encuentra en mínimos históricos o las casi 40 economías emergentes, donde la variación real del PIB será superior a 5%; hay obstáculos que se deben superar para consolidar el crecimiento.

Esto, porque ya hay países donde los efectos de la guerra comercial se están sintiendo como en China, país del cual dijo que el crecimiento se está reduciendo gradualmente con respecto al rápido ritmo que ha llevado durante muchos años, o India y Brasil, donde la desaceleración económica será mucho más pronunciada este año.

“En una guerra comercial, todos pierden. Para la economía mundial, el efecto acumulativo de los conflictos comerciales podría suponer una pérdida de aproximadamente US$700.000 millones para 2020, alrededor de 0,8% del PIB. Esto es aproximadamente el tamaño de toda la economía de Suiza”, dijo la directora gerente del FMI.

Georgieva explicó que la principal causa de este escenario poco prometedor son “las grietas”, un concepto que usó para definir la tensión internacional actual. “Aun cuando el crecimiento repunte en 2020, las grietas actuales podrían provocar cambios que duren toda una generación: cadenas de suministro rotas, sectores comerciales compartimentados y un «muro de Berlín digital» que fuerce a los países a elegir entre sistemas tecnológicos”, dijo.

Las soluciones
El extenso primer discurso de Georgieva no solo esbozó el complejo escenario económico que se vive mundialmente, sino también puntualizó algunas de las acciones a ejecutar para solucionar o evitar una crisis mundial. La primera de ellas es hacer un uso acertado de la política monetaria y mejora de la estabilidad financiera. En este punto advirtió que hay que mantener la independencia de los bancos centrales y hacer un uso inteligente de las bajas tasas de interés, que pueden llegar a ser buenas para unos, pero malas para otros.

“En caso de producirse una desaceleración importante, la deuda empresarial en riesgo de incumplimiento se elevaría a US$19 billones, casi el 40% de la deuda total de las ocho principales economías. Estas cifras superan los niveles vistos durante la crisis financiera”, dijo.

La segunda solución es aplicar herramientas fiscales para hacer frente a los desafíos actuales. En este punto dijo que si bien los países con una relación deuda/PIB elevada, está justificada la moderación fiscal, hay otros donde “ los países con margen en sus presupuestos hagan uso de su capacidad fiscal o se preparen para hacerlo”.

“Una forma de crear mayor margen de maniobra fiscal es mediante la movilización de ingresos internos. Reduciendo la corrupción y utilizando instrumentos digitales para la recaudación de impuestos es posible incrementar los recursos y estimular nuevas inversiones en la gente”, explicó Georgieva.

El tercer punto es implementar reformas estructurales para el crecimiento futuro y ahí citó algunos ejemplos de países, como Chile, donde los programas de guarderías infantiles aumentaron la participación de las mujeres en la fuerza laboral y estimularon la actividad económica.

La cuarto y quinta recomendación es sumarse a la cooperación internacional, donde dijo que “aunque la necesidad de cooperación internacional está aumentando, la voluntad de participar en ella está disminuyendo”; y luchar contra el cambio climático.

Su discurso lo finalizó enviando un mensaje de unión. “Si la desaceleración sincronizada empeora, posiblemente deberemos dar una respuesta de política económica sincronizada”.

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