Estados Unidos pide ayuda a China para moderar postura de Corea del Norte

Reuters

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, exhortó el domingo a China a utilizar su influencia para detener el “mal comportamiento” de Corea del Norte en una disputa nuclear con Occidente y apuntó a sanciones más fuertes si el aislado Estado sigue adelante con un lanzamiento de un cohete el próximo mes.

El lanzamiento sólo aislaría más al empobrecido país, que debe demostrar su sinceridad si se retoman las interrumpidas conversaciones a seis partes sobre ayuda a cambio de desarme, dijo Obama.

Seúl y Washington dicen que el despliegue es una prueba encubierta de misiles balísticos. Corea del Norte afirma que sólo desea poner un satélite en órbita.
 
Obama dijo que las acciones de Pekín de "recompensar el mal comportamiento y hacer la vista gorda a provocaciones deliberadas" obviamente no estaban funcionando, agregando que presentaría el asunto al presidente chino, Hu Jintao, el lunes.
 
"Creo que China es muy sincera y no desea ver a Corea del Norte con un arma nuclear", dijo en una conferencia de prensa en Seúl antes de una cumbre global sobre seguridad nuclear. "Pero tendrá que actuar en ese interés de forma sostenida", agregó.
 
Las declaraciones de Obama representan el mayor intento del mandatario por lograr que China utilice su influencia para contener a su aliado Corea del Norte y encaja con los llamados para que Pekín cumpla con sus responsabilidades como naciente potencia mundial.
 
En un año de elecciones en que los republicanos han acusado a Obama de no ser lo suficientemente fuerte con Pekín, hacer declaraciones firmes sobre China es visto como una movida ganadora de votos luego tres años de complicada diplomacia para abordar los asuntos de Afganistán, Irán e Irak.
 
China es anfitrión de las conversaciones de seis partes en las que también participan las dos Coreas, Estados Unidos, Japón y Rusia.
 
Obama visitó anteriormente una base estadounidense en la zona desmilitarizada mientras una solemne Corea del Norte se preparaba para conmemorar el centésimo día después de la muerte del "amado líder" Kim Jong-il.
 
"Ustedes están en una frontera de libertad", dijo Obama, vistiendo una chaqueta de bombardero de la Air Force One, a unos 50 soldados apostados en el campamento Bonifas, en una de las zonas limítrofes más fortificadas del mundo.
 
"El contraste entre Corea del Sur y Corea del Norte no podría ser más claro, no podría ser más marcado, tanto en términos de libertad como de prosperidad", agregó.
 
El mandatario pasó unos 10 minutos en una plataforma de observación camuflada en la zona desmilitarizada, conversando con algunos soldados en guardia mientras las banderas de Estados Unidos, Corea del Sur y Naciones Unidas ondeaban en el lugar.
 
La Casa Blanca calificó la primera visita de Obama a la zona desmilitarizada, que divide la península desde fines de la Guerra de Corea en 1953, como una forma de mostrar la fortaleza de la alianza estadounidense-surcoreana y agradecer a los casi 30.000 soldados estadounidenses que siguen desplegados en Corea del Sur.
 

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