Estados Unidos pronostica que el fenómeno de El Niño será el más fuerte en 75 años
viernes, 10 de julio de 2026
De acuerdo con el organismo, las temperaturas de la superficie del mar en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental ya superan en 1 °C los niveles normales
Bloomberg
El fenómeno de El Niño gana fuerza y podría convertirse en el más intenso registrado en los últimos 75 años, según la más reciente actualización del Centro de Predicción Climática, CPC, de Estados Unidos. Los expertos advirtieron que el calentamiento del océano Pacífico, que comenzó a consolidarse el mes pasado, continuará intensificándose durante el resto de 2026 y tendría efectos sobre el clima en distintas regiones del mundo.
De acuerdo con el organismo, las temperaturas de la superficie del mar en el océano Pacífico ecuatorial central y oriental ya superan en 1 °C los niveles normales, uno de los principales indicadores de este fenómeno climático. Con estas condiciones, el CPC estima que existe una probabilidad de 81% de que este episodio alcance la categoría de El Niño muy fuerte, ubicándose entre los eventos más intensos observados desde que comenzaron los registros modernos en 1950.
Los pronósticos también indican que el fenómeno seguirá fortaleciéndose durante los próximos meses. En ese sentido, los meteorólogos estadounidenses calculan una probabilidad de 97% de que El Niño permanezca activo hasta comienzos de la primavera de 2027, prolongando así su influencia sobre el comportamiento del clima a escala global.
Aunque los especialistas aclaran que incluso los episodios más intensos no producen los mismos efectos en todas las regiones del planeta, sí aumentan considerablemente la probabilidad de que se presenten los impactos típicamente asociados con El Niño. Entre ellos se encuentran alteraciones en los patrones de lluvia, temperaturas más extremas y cambios importantes en la frecuencia e intensidad de diversos eventos meteorológicos.
Por esta razón, El Niño es seguido de cerca por gobiernos, agricultores, empresas, aseguradoras, operadores de los mercados financieros y del sector energético, ya que suele anticipar fenómenos como inundaciones, sequías, olas de calor, incendios forestales y cambios en la actividad de huracanes y tifones tanto en el océano Atlántico como en el Pacífico.
En el Caribe y el Atlántico tropical, el calentamiento del Pacífico fortalece la llamada cizalladura del viento, una condición atmosférica que dificulta la formación y el fortalecimiento de tormentas tropicales y huracanes durante la temporada ciclónica, que inició oficialmente el 1 de junio. En contraste, otras regiones del mundo suelen experimentar efectos diferentes. Por ejemplo, el sur de Estados Unidos registra inviernos más fríos y lluviosos, mientras que Australia enfrenta un mayor riesgo de sequías e incendios forestales.
Precisamente por la influencia esperada de El Niño sobre la actividad ciclónica, la firma especializada AccuWeather redujo esta semana su previsión para la temporada de huracanes en el Atlántico. La compañía ahora espera entre ocho y 14 tormentas con nombre, frente a la estimación anterior de 11 a 16 publicada en marzo. Como referencia, el promedio histórico de los últimos 30 años es de 14 tormentas con nombre cada temporada.
Las perspectivas para los próximos meses también muestran que el actual episodio de El Niño dominará completamente las condiciones del Pacífico. El Centro de Predicción Climática ahora calcula que existe apenas alrededor de 3% de probabilidad de que el océano regrese a condiciones neutrales a comienzos de la primavera de 2027 y considera que no existe ninguna posibilidad de que se desarrolle un episodio de La Niña, fenómeno caracterizado por el enfriamiento de las aguas del Pacífico y que suele generar efectos climáticos opuestos.
Crece el riesgo climático para el café
El fortalecimiento del fenómeno de El Niño es uno de los principales factores que mantienen en alerta al mercado cafetero. Los operadores temen que un episodio inusualmente intenso altere las condiciones climáticas en Brasil, el mayor productor mundial de café arábica, afectando la floración y el rendimiento de los cultivos. Este riesgo ha elevado la incertidumbre sobre la oferta global y refuerza las expectativas de que la volatilidad en los precios del grano continúe durante los próximos meses.