Fin de bolsas plásticas arriesga quiebra de productores y se prevén 3.000 despidos

Desde la industria señalan que la posibilidad de reinventarse no es una opción.

Diario Financiero

“Contra la espada y la pared”. Esa es la situación en que se reconoce la industria del plástico, particularmente actores vinculados a la producción de bolsas plásticas del tipo camiseta, luego de la entrada en vigencia de la normativa que prohíbe su uso en el comercio.

De acuerdo a actores del sector, serían hasta 3.000 empleos los que se perderían como resultado de la iniciativa, a raíz de la quiebra de las principales compañías del rubro, a las que hay riesgo que se sumen aproximadamente 30 pequeñas y medianas empresas afectadas.

El escenario es crítico, pues superaría incluso las desvinculaciones generadas entre la quiebra de la emblemática Suazo y el cierre de la planta de Iansa en Linares.

Abogados de la plaza dedicados a procedimientos de quiebra, comentan que los teléfonos han comenzado a sonar con consultas de firmas –grandes y pequeñas- para obtener detalles sobre procedimientos de reorganizaciones judiciales. Su objetivo: intentar renegociar pasivos y cambiar su giro de negocio para sobrevivir.

Mendoza y Cía Limitada, conocida comercialmente como The Bag, es uno de los casos más emblemáticos. La firma que existe hace 32 años y empleaba a 150 personas -siendo líder de este negocio- debió reducir en 40% su dotación, y sigue evaluando su continuidad operacional.

Claudio Morales, socio de la firma y expresidente del Comité de Bolsas Plásticas, relata que este nuevo escenario “ha sido muy difícil. Hay muchos que van a tener que cerrar, y nosotros también lo estamos evaluando”.

Como conocedor de la industria, calcula que “en el rubro de las bolsas son entre 2.500 y 3.000 personas las que quedarían sin empleo”.

Otro histórico competidor en esta industria es Inapol. Con operación desde 1987 cerraría esta unidad de negocio en septiembre.

De acuerdo a su sitio web, la firma -que tenía en torno al 25% de mercado- prestaba servicios a gigantes de la industria supermercadista como Jumbo, Walmart, Tottus y Unimarc.

A esta lista negra, se suman otras firmas de peso como Ormaflex -que ya solicitó ante el 22 Juzgado Civil de Santiago su liquidación-, y Plásticos Lo Pinto, que se encuentra en proceso de cesar sus operaciones.

Reinvención en jaque
Desde la industria señalan que la posibilidad de reinventarse no es una opción.

Según Leonel Sánchez, gerente de ventas de Plásticos Bilbao, “reinventarse no es algo que puedas hacer de un día a otro, sobre todo con el plástico”.

Según relata, la naturaleza del negocio, implica renovar constantemente el parque de máquinas, lo que tiene asociado una necesidad constante de recurrir a la banca para financiar inversiones. No obstante, esta puerta se ya se ha cerrado.

“El banco no quiere prestar un peso porque el plástico prácticamente está en el suelo”, asegura. Y añade que la posibilidad de utilizar sus máquinas para producir otros productos –por ejemplo, bolsas de papel o polímeros distintos- es imposible.

“Nos pusieron contra la espada y la pared”, sentencia.

Bilbao no ha bajado los brazos. Actualmente, se encuentra evaluando la opción de nuevos giros de negocio.

La industria critica además que no tuvieron respuesta en sus acercamientos a la autoridad. Asimismo, critican que la normativa se cerró al uso de bolsas biodegradables.

Desde Asipla, dicen que la discusión no se debió centrar solo en este producto: “El problema no es el plástico, sino que la basura, y la basura no está compuesta solo de plástico”.

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