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FMI: “Perú crecería 2.5% en mediano plazo, más bajo de lo proyectado hace 10 años”

Bloomberg

En entrevista con Gestión, Gita Gopinath, primera Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), señala que existen riesgos para que el Perú pueda cumplir con su meta de déficit fiscal, recientemente actualizada a un 2.8% del PBI

Gestión - Lima

El 2024 se presentó como retador para la economía peruana, luego de que diferentes indicadores mostraron retrocesos importantes. La pobreza se incrementó hasta alcanzar a casi el 30% del país, la actividad tuvo su peor caída en alrededor de tres décadas y el déficit fiscal se incumplió, entre otros hechos. En entrevista exclusiva con Gestión, Gita Gopinath, primera Subdirectora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), analiza el escenario internacional que influye sobre el país, proyecta cómo se desempeñaría la economía este y el siguiente año, analiza los principales riesgos y también se refiere sobre un ya golpeado panorama fiscal.

¿Cuáles son las condiciones que observa sobre la economía mundial?

Vemos una senda estable. En nuestra última actualización, esperamos un crecimiento para este año de alrededor de 3.2% para la economía global y 3.3% para el siguiente año. Esto es una buena noticia. Sin embargo, el crecimiento global de 3% es más bajo de lo que solía ser en el pasado.

Si nos fijamos en las previsiones de crecimiento a mediano plazo, que se acercan al 3%, también son significativamente inferiores a las de décadas anteriores. Este es el desafío para los países en todo el mundo. Para incrementar el crecimiento también tienen que incrementar la productividad.

¿Qué riesgos ve?

En términos de riesgos, en su mayoría, son balanceados. Algunos de los riesgos provienen de la incertidumbre política respecto a las elecciones y los posibles cambios en las políticas.

El otro aspecto es que los bancos centrales deben continuar con su labor en disminuir la inflación. Ese proceso va a tomar un poco más de tiempo para las economías en general. Es importante que los bancos centrales sean precavidos y se aseguren de tomar las medidas correctas.

En el caso de China, socio importante del Perú, ¿cómo observa el dinamismo de su economía en los próximos dos años y cuál es la perspectiva sobre su impacto a nivel de Latinoamérica?

Para China proyectamos un crecimiento de 5%, similar a sus autoridades. Esperamos un crecimiento más lento el próximo año de 4.5%. Estos niveles de crecimiento demuestran resiliencia, pero al mismo tiempo hay problemas estructurales que incluyen la tensión en el sector inmobiliario y altos niveles de endeudamiento, especialmente del Gobierno.

El crecimiento poblacional también está cayendo y esto, claramente, tiene efectos de largo plazo. Estos son algunos de los riesgos. Pero el hecho de tener un crecimiento de 5%, los sigue manteniendo como uno de los principales impulsores del crecimiento mundial, ya que es un importante socio comercial para muchos países de Latinoamérica.

¿Qué tan importante es el impacto de China en las economías de la región?

Nuestras estimaciones muestran que un choque del 1% en el crecimiento de China puede tener un impacto de entre 0.2 y 0.5 puntos porcentuales en los países latinoamericanos al cabo de tres años. Sin embargo, el principal canal de transmisión para Latinoamérica es, por supuesto, el mercado de materias primas y sus precios. Para Perú, en particular, China es un gran socio comercial para la compra de cobre.

En el caso de Estados Unidos, tenemos un panorama económico que se va a ver influenciado por una época electoral, ¿qué esperar sobre esa situación?

No comentamos específicamente durante las elecciones. Esperaremos a ver cuáles son las políticas por anunciarse dependiendo de quién llegue a la presidencia. Pero si observas la economía de Estados Unidos, está en una buena posición.

Es una de las más grandes economías donde el nivel de PBI es más alto que el que habíamos previsto antes de la pandemia. Vemos que hay una recuperación bastante fuerte y ha crecido con mucha fuerza. La inflación está disminuyendo. Los datos de los últimos tres meses demuestran que se está acercando al objetivo. Esto puede ser un camino difícil, pero es importante ser cuidadoso cuando se refiere a recortes de la tasa de interés.

La FED está siendo bastante dependiente de los datos, se están tomando el tiempo para garantizar la convergencia de la inflación hacia la meta, y eso es un posicionamiento apropiado. El crecimiento de Estados Unidos se está ralentizando, pero esto es tras un período de fuerte crecimiento que tuvo, especialmente, el año pasado. Vemos que la inflación está disminuyendo y esperamos que, en 2025, logre retornar al rango meta.

¿Cómo evalúa la ruta que ha seguido la inflación en los diferentes países?

En un plano general, el nivel de inflación se ha reducido, especialmente en 2023, cuando cayó significativamente. Esto se debió a la reducción del precio de la energía y los alimentos. Pero, este año, necesitamos ver disminución en la inflación de los servicios. La inflación de servicios está bajando, pero no ha regresado a lo que pensamos sería un nivel consistente con el objetivo de los bancos centrales. Pero el reajuste está en camino.

¿Cuál es el balance sobre las políticas monetarias que se han ido aplicando en el mundo, en Latinoamérica?

Sobre qué se debería hacer con la política monetaria, dependerá de las circunstancias específicas en cada país. En aquellos donde la inflación sigue estando muy por arriba del objetivo del banco central, la política monetaria debe continuar siendo restrictiva. En aquellos en los que la inflación está convergiendo al objetivo del banco central, tendría sentido aflojar. Para Latinoamérica, la inflación se ha aplacado en casi toda la región y está dentro del rango objetivo en la mayoría de los países.

En Perú, la inflación está de vuelta dentro del rango objetivo y está bastante cerca al punto medio, así que creemos que es un buen progreso. Sin embargo, dentro de la región hay diferentes países en los que se debe de ser cuidadoso con los posibles cambios en las tasas de interés.

En general, en cuanto a los riesgos, las tensiones y los conflictos globales, y la postura de la política fiscal pueden presionar al alza la inflación. Por lo tanto, siempre es importante estar al tanto con los incrementos en los precios, las presiones inflacionarias, las expectativas, y avanzar con cautela.

Ahondando en Perú, en 2023, la pobreza se acercó al 30%, la economía tuvo su peor resultado en casi tres décadas. Este año se espera un crecimiento de casi 3%. ¿Qué se espera desde el FMI para este y el siguiente año?

Me gustaría reconocer que Perú tiene unos fundamentos bastantes sólidos y marcos de políticas macroeconómicas muy fuertes. Esto le ha ayudado a crecer, a pesar de la incertidumbre política. El año pasado, se tuvo un leve retroceso, debido al cambio climático y los problemas sociales. Este año vemos una reactivación, esperamos un crecimiento promedio de 2.5%.

Esta recuperación viene de la reactivación de la agricultura y pesca, especialmente, porque estas dos fueron enormemente afectadas en 2023 y también mejoras en la minería. Si miras la inversión privada, también se está reactivando, pero de una forma más moderada.

¿Cómo ven el mediano plazo?

Nuestra proyección para el mediano plazo es un crecimiento de alrededor de 2.5%. Eso, como en muchos otros países de la región y en el mundo, es mucho más bajo que lo que proyectábamos hace 10 años.

Este menor crecimiento es un fenómeno universal. Hay, entonces, una necesidad de aumentar la tasa de crecimiento y la pregunta es ¿cómo hacerlo? Va a necesitarse un incremento en la inversión, plantear mejoras en productividad, y también en términos del mercado laboral.

Debido al envejecimiento poblacional, necesitamos también tener una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral. Todo ello puede ayudar, incluyendo inversiones en resiliencia ante el cambio climático. También es esencial reducir la informalidad mediante la simplificación de las regulaciones de impuestos, procedimientos y reducción de la burocracia.

Se habla de transición energética...

Esto es especialmente valioso porque Perú es uno de los países que más se podría beneficiar con la transición energética debido a que es un país rico en minerales “verdes”, particularmente el cobre. Si se tiene un correcto ambiente de negocios, esto puede traer consigo mayor inversión minera, lo que aumentaría notoriamente el crecimiento económico en el país.

Además, la gobernanza es absolutamente crucial. Tener un Poder Judicial independiente y eficaz es esencial para el crecimiento económico. Así que, las reformas estructurales son en general muy importantes para incrementar el crecimiento potencial.

En el ámbito del panorama fiscal, en 2023, se incumplió la regla fiscal. Para este año, recientemente, se modificó la meta brindando un mayor espacio. ¿Tenemos que preocuparnos de perder el grado de inversión?

Antes que nada, Perú tiene una posición fiscal muy fuerte. El marco fiscal, en cuanto a los objetivos, de tener un déficit en el mediano plazo de 1% y de mantener la deuda por debajo de 30% del PBI, ha permitido una economía con una posición muy sólida.

Ahora, van a haber años en los que, a causa de impactos como por ejemplo lo que ocurrió el año pasado, habrá desviaciones en los objetivos anuales establecidos. Este año, dependiendo de qué tan rápido se recuperen los ingresos, pueden que exista riesgo incluso para cumplir con el nuevo objetivo de 2.8% de déficit fiscal, pero es importante tener en cuenta que lo fundamental es llegar al objetivo de 1% en el mediano plazo.

Este año pudiéramos necesitar tener mayores déficits porque, si los ingresos no se recuperan lo suficiente, no quieres dañar la recuperación económica siendo muy agresivo en términos de reducir gastos. Así que permitirse un retraso temporal de consolidación fiscal, debería estar bien.

Dada la historia de Perú en las últimas décadas, de muy buenos marcos fiscales, y de haberlos implementado de manera exitosa, no hay razón para presionar la política fiscal para hacer ajustes drásticos cuando es mucho mejor tener un ajuste gradual para llegar al objetivo del 1%. Además, es importante que los objetivos anuales fiscales sean creíbles y bien comunicados.

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