EE.UU.

Ford asume un golpe millonario y replantea su apuesta por los vehículos eléctricos

Bloomberg

Ford optó por frenar o cancelar algunos desarrollos y concentrar sus recursos en segmentos que hoy muestran un mejor desempeño comercial, como los vehículos a gasolina

Santiago Arrieta

Ford anunció un ajuste contable extraordinario cercano a los 1US$9.500 millones, vinculado principalmente a la reevaluación de sus inversiones en vehículos eléctricos. La decisión refleja un cambio de rumbo frente a una adopción del mercado más lenta de lo previsto y a las pérdidas acumuladas de su división de autos eléctricos en los últimos años.

La compañía reconoció que varios de los proyectos concebidos durante su apuesta inicial por la electrificación no alcanzaron la escala ni la rentabilidad esperadas. Como resultado, Ford optó por frenar o cancelar algunos desarrollos y concentrar sus recursos en segmentos que hoy muestran un mejor desempeño comercial, como los vehículos a gasolina, los híbridos y los modelos con autonomía extendida, que combinan propulsión eléctrica con motores de combustión.

Dentro de este replanteamiento, el fabricante decidió detener la producción de ciertas versiones totalmente eléctricas, entre ellas su pickup insignia, y reemplazarlas por alternativas híbridas o de rango extendido que respondan mejor a las necesidades reales de los consumidores, especialmente en mercados donde la infraestructura de carga sigue siendo limitada.

Pese al fuerte impacto financiero del ajuste, Ford aseguró que no abandona la electrificación. La empresa mantiene en desarrollo un nuevo vehículo eléctrico más asequible, con un precio objetivo cercano a los US$30.000, que buscaría ampliar el acceso a este tipo de tecnología hacia finales de la década. A largo plazo, la meta es que una parte significativa de sus ventas provenga de una combinación de autos eléctricos, híbridos y de autonomía extendida.

El cambio estratégico también alcanza a la infraestructura industrial. Algunas plantas concebidas originalmente para la producción de baterías para autos eléctricos serán reconvertidas para fabricar sistemas de almacenamiento de energía destinados a otros usos, como redes eléctricas y centros de datos, diversificando así el negocio más allá del sector automotor.

Con esta decisión, Ford busca frenar las pérdidas de una de sus divisiones más costosas y redirigir capital hacia áreas con mayor estabilidad financiera, en un contexto de creciente cautela dentro de la industria frente al ritmo real de transición hacia la movilidad eléctrica.

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