Gobierno británico se defiende por débil economía

Reuters

El Gobierno británico dijo el domingo que aumentará los préstamos a las pequeñas empresas para reactivar su atribulada economía, en un intento por desviar los llamados a un importante cambio de rumbo.

El primer ministro David Cameron y el ministro de Finanzas George Osborne están bajo una creciente presión debido a que su plan de austeridad no ha podido estimular el crecimiento.

Se esperaba para principios de este mes una reorganización en el gabinete, con algunos analistas e incluso un legislador conservador sugiriendo abiertamente que Osborne debería ser reemplazado, aunque es probable que Cameron ratifique a Osborne en su puesto.

David Davis, un importante legislador del gobernante Partido Conservador de Cameron, pidió el domingo una "alternativa" a la política económica, días después de que otro político conservador preguntara públicamente si Cameron era "un hombre o un ratón".

"Francamente estoy frustrado por las vallas que tienes que saltar para conseguir algo", dijo Cameron en un artículo publicado el domingo en el diario Mail on Sunday, un día antes de que el Parlamento comience a trabajar tras las vacaciones por el verano boreal.

En tanto, Osborne defendió el domingo su labor y dijo que la economía británica, golpeada por la recesión, se está recuperando, aunque sostuvo que el gobierno debe hacer más para impulsar el crecimiento.

El ministro de Finanzas británico dijo que entre los pasos que debe dar el Ejecutivo está acelerar los proyectos de infraestructura y la creación de un banco enfocado en pequeñas empresa para aumentar el crédito.

"Nuestra economía se está recuperando, se están creando empleos. Esto toma tiempo, pero no hay un camino fácil para una recuperación mágica", dijo Osborne a la BBC.
"Tenemos que hacer más y tenemos que hacerlo más rápido", agregó.

La economía británica se ha contraído durante tres trimestres consecutivos, y aunque los datos de agosto muestran que la última contracción trimestral fue menor a lo previsto inicialmente, un panorama más amplio mantiene la visión de la debilidad de la economía británica.