Líbano

Gobierno de Líbano prohíbe las acciones militares de Hezbolá tras el ataque a Israel

Reuters

La decisión puso de relieve un cambio drástico en el equilibrio de poder en el Líbano desde que el grupo fuera derrotado por Israel durante la guerra de 2024

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El Gobierno del Líbano prohibió el lunes las actividades militares de Hezbolá después de que el grupo abriera fuego contra Israel para vengar el asesinato del líder supremo de Irán, una medida que probablemente avivará la tensión con el grupo respaldado por Teherán.

La decisión del Gobierno, que fue rechazada por un alto cargo político de Hezbolá, puso de relieve un cambio drástico en el equilibrio de poder en el Líbano desde que el grupo, que en su día fue dominante, fuera derrotado por Israel durante la guerra de 2024, lo que reconfiguró la política en un país que sufrió un conflicto civil entre 1975 y 1990.

Líbano, en respuesta a la incursión con drones y cohetes del Israel lanzó intensos ataques aéreos contra los suburbios del sur de Beirut controlados por Hezbolá y, más ampliamente, contra el grupo militante, en hechos que dejaron 52 muertos y más de 150 heridos, según un funcionario del Ministerio de Salud libanés.

La violencia amplió el conflicto que se ha extendido por Oriente Medio desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán el sábado.Hezbolá, un grupo musulmán chiíta creado por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en 1982, es uno de los principales aliados de la república islámica en Oriente Medio.

Israel responsabilizó a Hezbolá de la escalada, después de que el grupo dijera que había lanzado cohetes y drones para vengar "la sangre pura" de Jamenei y en respuesta, según argumentó, a reiterados ataques israelíes.

Israel también declaró al líder de Hezbolá, Naim Qassem, "objetivo a eliminar". El ejército israelí afirmó haber matado a Hussein Makled, un alto cargo de inteligencia del grupo.

Israel afirmó que no se habían registrado heridos ni daños por los ataques de Hezbolá.

"Hemos lanzado una campaña ofensiva contra Hezbolá (...) Debemos prepararnos para muchos días de combate prolongado por delante", dijo el jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir.

RECHAZO LIBANÉS

En una declaración tras una reunión del gabinete, el primer ministro Nawaf Salam afirmó que el ataque de Hezbolá mostraba un desprecio por "la voluntad de la mayoría de los libaneses" y que el Líbano rechazaba verse arrastrado al conflicto regional.

El Estado, afirmó, rechazaba cualquier acción militar lanzada desde el Líbano "fuera del marco de sus instituciones legítimas y afirmaba que la decisión sobre la guerra y la paz estaba exclusivamente en sus manos".

Esto "requiere la prohibición inmediata de todas las actividades militares y de seguridad de Hezbolá por ser ilegales, y obligarle a entregar sus armas al Estado libanés", afirmó.

El político de alto rango de Hezbolá Mohammed Raad, en una declaración escrita emitida por el grupo, dijo que no había justificación para que "el Gobierno tomara medidas audaces y conflictivas contra los ciudadanos libaneses que rechazan la ocupación".

Fatima Haroun, que huyó de su casa en los suburbios del sur, describió escenas de pánico durante los ataques aéreos.

"Todo el mundo gritaba, en las calles, huyendo", señaló. "Estamos muy cansados de las guerras (...) Queremos seguridad".

Hezbolá fue la única facción libanesa que conservó sus armas al final de la guerra civil, un conflicto librado por motivos sectarios, y las utilizó para luchar contra las tropas israelíes que ocuparon el sur del Líbano hasta el año 2000.

El Gobierno libanés, que asumió el poder hace un año, ha intentado desarmarlo.

El ejército libanés ha avanzado en esta dirección en zonas cercanas a la frontera con Israel, donde Hezbolá no ha obstaculizado sus esfuerzos por eliminar los alijos de armas, tal y como exige el alto el fuego respaldado por Estados Unidos.

Sin embargo, Hezbolá se niega a desarmarse por completo, alegando que el acuerdo de alto el fuego no se aplica al resto del Líbano.

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