Gobierno de Uruguay y oposición se disputan de haber abrochado inversión industrial
lunes, 25 de mayo de 2026
El Ministerio de Industria defiende las negociaciones mantenidas bajo este período para acordar el suministro de la energía de UTE
El Observador - Montevideo
El inminente comienzo de las obras civiles en Rivera para una nueva planta de industrialización de madera de pino, anunciado el miércoles pasado por el director de la empresa durante una recorrida con autoridades, escaló en los últimos días a un fuego cruzado entre oficialismo y oposición sobre a quién corresponde la cocarda de haber abrochado la inversión de US$250 millones.
El presidente Yamandú Orsi detonó el pandemónium cuando festejó en sus redes que “nada es casualidad” y que esto fue fruto de “horas de trabajo, conversaciones y decisiones”. Fue el primero de tres tuits consecutivos en que el mandatario evidenció una nueva reacción ante la caída en las encuestas: gritar lo que considera “goles” del gobierno en su cuenta personal, una plataforma en la que hasta ahora no había sido muy asiduo.
Horas después, la ministra de Industria, Fernanda Cardona, encabezó una conferencia de prensa en la que declaró que “en Rivera va a venir una planta que va a producir con pino nacional”, lo celebró la “muy buena noticia que poder comunicar a la ciudadanía”.
La inversión es de Braspine, una compañía brasileña con más de 23 años en el sector maderero y dos plantas industriales en su país, que procura con esto su primer proyecto fuera de Brasil.
La búsqueda de esta empresa al norte de Río Negro lleva en la agenda al menos desde 2023, cuando el intendente blanco de Tacuarembó, Wilson Ezquerra, dijo que estaba en conversaciones con dos grupos brasileños para generar inversión en su departamento. El caso terminó en Fiscalía por haber vendido un campo de su propiedad a casi siete veces el valor al que lo había adquirido en 2007, cuatro días después de solicitarle a la Junta una declaración de interés ante el inminente proyecto.
La iniciativa terminó trasladándose a Rivera. La propia página de Braspine documenta que en 2024 se anunció una tercera fábrica a situarse en Uruguay.
El senador colorado y exintendente de ese departamento, Tabaré Viera, acusó días atrás a la ministra Cardona de “saludar con sombrero ajeno”. Dijo en esa línea que Braspine “concretó la inversión antes de que asumiera este gobierno”.
El nacionalista Sebastián Da Silva, en tanto, aseveró que era un “innecesario anuncio trucho” que no haría al gobierno “mejorar en las encuestas”.
La cronología
Con el sonido de camiones de fondo, con el proceso de movimiento de suelo culminado y comenzando los cimientos, el director de Braspine, Giovani Giacometi, sostuvo que en un mes empezará “la construcción civil”.
El ejecutivo brasileño contó que valoraron “distintos países y ubicaciones”, pero que cerraron en Rivera ante “la disponibilidad de madera de pino y la seguridad” de Uruguay. “Esa combinación terminó de decidir la mejor ubicación para nosotros”.
En su crítica al gobierno, el senador del Partido Colorado argumentó que ya el 8 de enero de 2025, dos meses antes de la asunción de Orsi, Braspine había presentado la primera carta a la Intendencia de Rivera para formar un expediente. Viera repasó que en febrero la compañía presentó toda la documentación y que ya el 14 de mayo se aprobó por unanimidad en la Junta Departamental la recategorización del padrón rural 12.406 a la categoría de suelo suburbano para la instalación de la planta industrial.
Las tratativas continuaron hacia el gobierno nacional, ahora sí con el Frente Amplio en el poder. Según consta en la documentación oficial, Braspine presentó la Comunicación de Proyecto al Ministerio de Ambiente el 29 de abril, y la cartera le otorgó casi un mes y medio después la Viabilidad Ambiental de Localización para instalarse en ese padrón en las afueras de la ciudad. También clasificó al proyecto bajo “categoría B”, que anticipa posibles impactos ambientales moderados.
El 7 de agosto la empresa solicitó la Autorización Ambiental Previa y presentó el Estudio de Impacto Ambiental.
El ministro Edgardo Ortuño cerró el proceso el 18 de diciembre cuando concedió la autorización, con algunas condiciones vinculadas al detalle específico de la obra.
La novedad ahora es el inicio efectivo de las obras, con cuatro empresas que estarán vinculadas al proceso.
Miem defiende gestión
El gobierno defiende de todas maneras lo que entiende como un logro de su gestión. Fuentes del Miemaseguraron a El Observador que a diferencia de otros grandes proyectos como el de HIF en Paysandú, esta iniciativa en Rivera no formó parte de los informes de transición entre la ministra saliente Elisa Facio y la entrante, Fernanda Cardona, así como tampoco motivó reuniones de la compañía con las autoridades que estaban por asumir.
Pese a que no fue mencionado como un factor relevante por parte del director de la empresa, desde el gobierno reivindican las negociaciones encabezadas por la Dirección de Energía y la UTE que terminó “bajándole mucho los costos del proyecto” a Braspine para la decisión final de inversión, según aseguran desde la cartera.
Cardona adelantó el jueves que la iniciativa requerirá un decreto del Poder Ejecutivo sobre “cogeneradores” de energía.
El texto, de acuerdo a un informe del Miem en manos del oficialismo, se sustentará en un esquema en que Braspine tendrá su propia planta de cogeneración de energía, utilizando como combustible renovable los residuos de madera para producir vapor. Eso estará destinado al proceso de secado de la madera y sus otros usos en el futuro complejo industrial y para la generación de energía eléctrica a una potencia de 12,5 MW, con excedentes que se inyectarán a la red de UTE. La potencia máxima a inyectar por parte de Braspine será de 9,5 MW.
En los tiempos en que la planta industrial no funcione en base a su generación propia, estimado en un mes al año, la empresa se comprometió a negociar con UTE en qué punto del año lo hará y la estatal le cobrará un precio reducido.
El Observador procuró averiguar el precio al que UTE le dará la energía a Braspine, pero fuentes de la estatal indicaron que se continúa puliendo el número sobre la base de un “bono carbono” que estará establecido en el decreto.
El precio de la energía suele ser uno de los puntos más críticos de los grandes contratos.
Dos fases
La ejecución del proyecto está pensada en dos etapas.
De acuerdo a la información presentada por Braspine a la Intendencia de Rivera y al Ministerio de Ambiente, la primera etapa abarcará los procesos hasta el secado de la madera aserrada y la producción será exportada a las plantas de la compañía en Brasil para producir las molduras.
Se prevé para este primer paso una capacidad de procesamiento de 754.000 m3, año de troncos de pino y la producción de 430.000 m3, año de madera aserrada, así como el empleo de 150 personas en posiciones operativas y administrativas.
La siguiente fase implicará agregar valor directamente en Uruguay, exportando hacia otros países, mayormente a Estados Unidos, la producción de tablas cepilladas en las cuatro caras, molduras y pellets. Los procesos a ser desarrollados incluirán también el descortezado de los troncos, aserrado, secado, preparación de maderas, su optimización y finger.
La primera etapa empleará a unas 150 personas y ya la siguiente fase totalizará en unos 430 empleos. El inicio de operaciones está previsto para 2027.